Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), entre diciembre de 2023 y mayo del 2024, en Argentina se perdieron 125 mil empleos privados formales y asalariados. La cifra final podría ascender a los casi 150 mil si se le suman los más de 20 mil empleados públicos del Estado nacional a quien el gobierno de Javier Milei o bien cesanteó o bien no les renovó contratos que los unían a la Administración Nacional.
La caída del empleo privado se acentuó desde la llegada de Milei y la implementación del ajuste fenomenal, pero ha sido una constante que ha marcado el rumbo de la Argentina a lo largo de los últimos quince años. En todo ese tiempo, Mendoza vio evidenciado en ese regular funcionamiento de los motores de su economía diversificada cómo no se creó empleo privado formal producto del estancamiento del crecimiento y el desarrollo general al punto de estar subsistiendo hoy casi con los mismos indicadores de tres lustros atrás. Pero pudo haber sido peor de acuerdo con la mirada del gobierno provincial que defiende las herramientas fiscales y económicas que se fueron implementando durante los últimos 8 años con los programas de incentivo a las inversiones como el Mendoza Activa y sus tres series, más los bonos fiscales del 2017 y 2018. Fueron, como ya develó este diario el fin de semana, 1.277 millones de dólares en devolución de diversos porcentajes de inversión privada que tomaron forma bajo los conocidos Aportes No Reembolsables (ANR).
El mismo estudio del IARAF, coordinado por su presidente Nadin Argañaraz, ha dado a conocer también, tras analizar la evolución del empleo desde el inicio de la administración de Milei hasta mayo, que sólo cinco provincias (Salta, Chubut, Neuquén, Mendoza y Tucumán) lograron mantener casi sin variación el número del empleo privado formal en sus territorios, mientras que todas las demás jurisdicciones evidenciaron caídas, algunas muy notables como Formosa (-9,9%); Tierra del Fuego (-9,9%); La Rioja (-8,5%); Santiago del Estero (-7,2%); Santa Cruz (-6,7%); Catamarca (-5,7%) y San Juan (-5,1%).
En esos seis meses puestos bajo análisis, a lo largo de la serie, en Mendoza el empleo se movió positivamente un 0,2 por ciento, manteniendo casi la misma cantidad de trabajadores privados registrados entre diciembre del 2023 a mayo del 2024. Todo un logro en medio de la calamidad y que, frente a otras jurisdicciones, la situación local se festeja como un campeonato. Así lo ven en el oficialismo: “En Mendoza se pagan los sueldos sin problemas, se mantiene la obra pública, los impuestos vienen bajando, junto con las bondades de su sector privado, que es pujante y que a la vez es ayudado por lo público se ha podido mantener una situación que a nivel nacional ha sido muy mala”, ha analizado Martín Kerchner, el actual senador provincial, ex ministro de Hacienda de la primera gestión de Alfredo Cornejo y uno de los más atentos al momento de hacer un seguimiento de la situación fiscal de la provincia junto con el comportamiento general del sector privado.
Sin embargo, hubo provincias a las que les ha ido mejor que Mendoza también navegando en ese mar de tempestades por el que se ha movido la economía argentina, no sólo en los últimos seis o siete meses, sino por muchos años marcados por las crisis recurrentes. Chubut y Salta tuvieron comportamientos positivos al ver crecer sus plantas de personal privado y formal, cada una en el orden los 2 mil nuevos empleos en los primeros meses del año. Mendoza logró mantener esa variable, como está dicho y todas las demás se desmoronaron. Buenos Aires perdió 51 mil empleos; CABA 14 mil; Santa Fe, 12 mil; Córdoba, 8 mil; Chaco, Misiones, San Juan; San Luis; Santa Cruz, Santiago del Estero y Tierra del Fuego, 4 mil empleos cada una; La Rioja, 3 mil; Corrientes, Entre Ríos, Formosa y La Pampa, 2 mil empleos cada una.
Hay un dato, no obstante, que el autor del trabajo destaca: en los meses de abril y mayo de toda la serie estudiada, Córdoba, Jujuy; La Rioja, Neuquén y Salta lograron frenar la pérdida de empleo mostrando mejoras. En esos dos meses el de mayo fue el mejor para Mendoza, al revertir la baja de empleo que se había presentado desde marzo.
El movimiento del empleo privado en estos meses, con esa pérdida de unos 125 mil puestos sin contar junio y julio, se da en un contexto siempre crítico y más que complejo en la Argentina de la actualidad en donde día tras día la realidad y el comportamiento de su clase dirigencial supera a la ficción. Es en ese mismo contexto en el que los senadores se aumentan sus dietas a 9 millones de pesos; es el mismo en el que se cuentan más de 5 millones de jubilados que cuentan con un haber mensual de 225 mil pesos; es el mismo contexto en el que el mayor peso del ajuste se lo están llevando los mismos jubilados. En 12 meses, el gasto público se redujo en 22,5 billones de pesos tomando julio del 2023 con julio del 2024, también según el IARAF. Las jubilaciones han aportado el 27 por ciento del ajuste, seguidas por la obra pública que cayó un 15 por ciento; las transferencias a las provincias un 14 por ciento; los subsidios a la energía un 12 por ciento; los salarios un 8 por ciento; los programas sociales un 7 por ciento; las transferencias a las universidades y los subsidios al transporte, ambas un 3 por ciento y las asignaciones por hijo junto a las pensiones y contribuciones un 2 por ciento en cada caso.
Todo esto es Argentina. Un país cuya conformación social refleja que sólo un 5 por ciento de su población se encuentra en el sector ABC 1, la clase social alta con ingresos de más de 5 millones de pesos; un 39 por ciento dentro de la clase media con ingresos que van de los 881 mil pesos a los 1.8 millón de pesos y una clase baja, toda en la pobreza, con un 56 por ciento del total y con ingresos inferiores a los 641 mil pesos.
