Mientras en la Nación se lanzó el globo de ensayo para testear una nueva reforma constitucional y también terminar con las elecciones internas abiertas, el gobernador Julio Cobos, por primera vez en mucho tiempo, parece avanzar en sentido contrario al presidente y pretende dar un nuevo impulso a una modificación electoral que permita una mayor participación y un fortalecimiento democrático.
La idea es saludable, sobre todo teniendo en cuenta que desde hace largo tiempo se viene reclamando un espaldarazo al sistema en nuestro país. Lo cierto es que la discusión y el debate sobre el sistema electoral es una larga deuda de los políticos, quienes suelen cerrar todo tipo de discusión que pueda poner en riesgo su construcción de poder prolijamente cuidada durante mucho tiempo.
La idea lanzada por el gobernador es saludable, pero debería ser apoyada y seguida muy de cerca por la sociedad y las organizaciones civiles, como forma de evitar que los políticos, una vez más, echen por la borda o cierren la puerta a la oportunidad largamente esperada de aumentar y mejorar la participación de la sociedad argentina y la de nuestra provincia.
