Omar de Marchi.
Omar de Marchi.

“Después de muchos meses, esta noche voy a dormir tranquilo”, fue lo primero que pensó y compartió en voz alta Omar De Marchi, exactamente a las 15.16, cuando tuiteó: “La opción es una sola, hay una única decisión irreversible: seré candidato a gobernador de la provincia”.

Al mismo tiempo en que el diputado nacional y líder del Pro en Mendoza se sacaba el enorme peso de la decisión que comunicó este martes en la siesta, se desataban por todos lados las obvias y esperadas múltiples especulaciones, en la provincia, claro, y en el ámbito de Juntos por el Cambio, también, en donde Patricia Bullrich, Horacio Rodríguez Larreta y Alfredo Cornejo –el senador en su doble rol de referente de la coalición y candidato a gobernador– activaban el plan ante el esperable anuncio de De Marchi de dejar el frente para probar suerte desde fuera.

Un plan con dos objetivos y direcciones: la intervención del Pro que ordenará Bullrich para que el sello quede dentro de Cambia Mendoza y la recorrida quirúrgica, milimétrica y precisa en manos de Cornejo para sellar acuerdos y pactos con toda aquella dirigencia algo errática y crítica de la hegemonía radical, la que ha dudado entre seguir siendo parte de la entente o lanzarse a la aventura con altas dosis de producción de adrenalina que les deparará con el lujanino.

Como toda decisión de alto impacto, De Marchi sabe que deberá enfrentar costos altos. Quizás el que más le importe y le haga mella es el del seguro rompimiento y quiebre con Horacio Rodríguez Larreta. Entre ambos existe una relación de amistad y respeto mutuo. Pero en esta no comparten los objetivos y ambiciones políticos.

Rodríguez Larreta, como todo el Pro, está convencido de que, en Mendoza, Cornejo se convertirá en el nuevo gobernador tras el proceso electoral y que lo necesitará, como a todo Cambia Mendoza detrás, luego de las PASO, abrigando la esperanza de que será, finalmente, el candidato por Juntos por el Cambio para enfrentar al kirchnerismo en octubre por la Presidencia.

El porteño hizo esfuerzos por disciplinar a De Marchi y premiarlo por aquel extraordinario trabajo de sacar a Cornejo de la escena nacional y de la posibilidad de que se transformara en el vice de su rival interno, Patricia Bullrich. Tras esa maniobra, Rodríguez Larreta quería seguir manteniendo a De Marchi a su lado asegurándole, como mínimo, un nuevo período en la Cámara de Diputados. Pero, al priorizar De Marchi su sueño mendocino, todo se esfumó.

De Marchi decidió irse de Cambia Mendoza faltando dos meses para las PASO. Para algunos, fue algo tarde en medio del fragor que generaron sus maniobras, declaraciones y movimientos antes de la Vendimia. Estos sostienen que ese debió ser el momento ideal para ganar tiempo y hacer prender en la provincia la buena nueva de su transgresor evangelio. Pero De Marchi cree entender que los dos meses que faltan para las PASO en la provincia le permitirán adelantarse al peronismo, convencido de que la principal oposición al radicalismo, hoy, no podrá alumbrar un candidato de peso y mucho menos competitivo. Los líos internos del Frente Elegí (ex Frente de Todos, ex Frente para la Victoria) pareciera que le dan la razón al propio De Marchi: este martes, algunas horas antes de que el diputado nacional emitiera el tuit que lo dejará dormir después de mucho tiempo, una fuerte operación K hizo trascender que el sector de los intendentes, no afectos a La Cámpora, ya había tomado contacto con De Marchi ofreciéndole a uno de los suyos (se mencionó al lavallino Roberto Righi) como su supuesto compañero de fórmula. El peronismo, todo así lo está indicando, seguiría su rumbo sin De Marchi, aunque, se cree, De Marchi más que nadie, que algunas patrullas perdidas peronistas, no kirchneristas podrían sumársele en la cruzada contra Cornejo y Cambia Mendoza.

También se espera que Bullrich ordene la intervención del Pro, una decisión que apoyaría, además, Rodríguez Larreta. Podrían tomar como motivo la postergación hasta diciembre de las elecciones partidarias para los mandatos que vencieron en marzo. Se verá, en ese caso, la solidez del argumento y la defensa que hará De Marchi y Álvaro Martínez, el titular del partido en Mendoza. Un camino que seguro termina en una judicialización.

De ahora en más, De Marchi se aferrará a las estructuras partidarias, muchos de ellos sellos menores, que se le ofrecieron como andamios para la postulación que oficializó y que comenzó a construir este martes. Allí están el PD, el partido Libertario, Encuentro por Mendoza, Mendoexit, Evolución Radical y la posible incor- poración de Unión Popular de Jorge Difonso.

“Voy a ser el próximo gobernador de Mendoza, no tengo dudas”, dicen que animó al grupo de sus más cercanos un De Marchi relajado, tras el anuncio de su partida. Y si no, reflexionó más tarde, “cuanto menos seremos la próxima oposición, la que dará equilibrio legislativo en Mendoza”, aseguran que dijo.