Se conocieron las propuestas de los oferentes para la impresión de las boletas de las elecciones generales.

Puede que el resultado de las PASO de hoy en Mendoza induzca a revisar algunas de las políticas que el oficialista Cambia Mendoza ha venido aplicando y ejecutando en el gobierno desde que alcanzó el poder en aquel lejano final del 2015. Revisar, reconfigurar y rever podrían ser, en un sentido un poco más amplio, las claves de un nuevo plan, necesario e indispensable a ejecutar para lo que viene sin miramientos ni especulaciones que requiere la provincia, indispensablemente.

Porque el punto es que lo que viene, en cuanto a transformaciones, no puede esperar. Es ahora y sin más pérdida de tiempo, si es que al equipo de gobierno se le terminan cumpliendo y convirtiéndose en realidad todas esas predicciones que lo colocan al tope de las preferencias electorales, con el candidato y espacio más votado entre los que salen a competir hoy. Si eso finalmente ocurre, por qué aguardar casi tres meses para las elecciones generales y medio año para el cambio de gobierno, cuando su mejor campaña para ser ratificado podría estar basada en la acción deliberada. Porque para eso se encuentra conduciendo la provincia, dicho sea de paso, obligado a reconvertir y a intervenir en todas las cuestiones de Estado y a exprimirle buenos resultados, además de sacarle provecho durante las temporadas electorales a esa situación de privilegio de estar al frente del poder y control de la administración institucional.

Las cuestiones a revisar son las que se han esbozado en cierta medida en los últimos dos meses de discusión política. Y como bien lo dijo uno de los precandidatos de hoy, Omar de Marchi desde la Unión Mendocina, la carrera por conseguir las adhesiones finales de los votantes arranca este lunes con la vista puesta en la línea de llegada que marcará el 24 de setiembre, día de la elección general provincial.

Por eso el oficialismo, el que hoy y en setiembre ganará o perderá la contienda por lo que ha venido haciendo y por todo lo que pueda corregir o ratificar más que por una acción deliberada y extremadamente exitosa que pueda llevar adelante la oposición para sacarlo del poder, es el que mayor responsabilidad tiene en lo que está en discusión.

El debate, aunque carente de profundidad, ha tenido aspectos válidos. Se ha puesto el foco en la vivienda y en algunos aspectos de la economía que han sido tenido en cuenta por los tabúes de siempre o porque quedaron adormecidos y empantanados en un mar de pruritos, de lugares comunes fuera de lugar y además antiguos y por la ausencia de decisiones políticas hay que decir.

La calidad educativa, la capacitación de los docentes, el estado de la infraestructura, la situación de los chicos en las escuelas y hasta el ítem Aula, aparecieron en la superficie de las cuestiones a mirar con mayor detenimiento. Lo propio ha ocurrido con la seguridad y con el gasto destinado a brindarla. También con algunos de los aspectos que motorizan la salud pública, como el recurso humano y profesional que se encuentra en crisis, y desde ya todo lo vinculado al desarrollo económico general más el manejo y administración de los recursos del Estado, partiendo de una política impositiva que está requiriendo nuevas modificaciones y restructuraciones, todos cambios a los que, además, se les tendría que imprimir más velocidad y una acción más profunda.

La campaña, más el discurso y relato opositor permitieron, hasta ahora, que todos estos asuntos que en el Estado han tenido un funcionamiento más propio al de un piloto automático que en manos de alguien que los debió mirar con detenimiento y corregir en función de la realidad y las necesidades, estén hoy bajo la lupa y la atención de todo el mundo.

Es que no todo puede seguir como viene y todo necesita y debe ser modificado. Para esto ha servido la campaña y sirve, más que para que ganen visibilidad los candidatos. Con lo que a partir de mañana y más allá de la información precisa y detallada que proporcionen los resultados electorales sobre el gusto político de la población ya con vistas a setiembre, también dejará un mar de contenidos, algunos nuevos y muchos útiles para intervenir en la gestión que deben comenzar a considerarse más seriamente.

Por qué esperar a setiembre, o más aún al cambio de gobierno si se podría aprovechar el tiempo para no perderlo más o, perderlo menos.