Casa de Gobierno.
Casa de Gobierno.

El estado de la Mendoza que viene, la Mendoza que hoy se presenta en promesas, la que tiene atados compromisos de inversión privada de distinta naturaleza, puede que le ofrezca un frente de oportunidades al nuevo gobierno casi impensado e inesperado poco tiempo atrás. El sólo imaginar y enumerar las oportunidades que tendrá a mano la administración que suceda a la de Rodolfo Suarez, cuanto menos deberá obligarla, desde el vamos, a trabajar en la disminución del margen de error en la toma de decisiones, mejorar la puntería y ampliar las chances de acierto al momento de definir las medidas y las políticas públicas necesarias para descifrar un código clave que es el que conduciría a frenar esa tendencia a la decadencia generalizada que se arrastra de más de una década.

¿Acaso esto que se describe, en medio de un presente lleno de oscuridades y de presagios altamente negativos, es producto de una imaginación alterada y fuera de toda dimensión conocida? La respuesta es que no y empuja a la dirigencia a tomar nota de una conjunción de hechos que hoy sólo pueden describirse como recursos en potencia, pero que, necesariamente, tendrán que ejecutarse y bien, porque probablemente no se tengan otras oportunidades, al menos en un mediano plazo.

Sólo por el tiempo perdido, quien suceda a la administración de Suarez, provenga de donde provenga y sea lo que se termine eligiendo en las elecciones de junio y septiembre, se encontrará con estas herramientas que le significarán más que una tabla de salvación si la macroeconomía no da señales de mejoría.

Por caso, hacia fin de año, para cuando el nuevo gobierno asuma, tendrá depositados casi el ciento por ciento de los fondos que la Nación está transfiriendo en carácter indemnizatorio por los efectos de la promoción industrial que recibieron las provincias vecinas y que perjudicó a Mendoza por más de veinte años. Con esos fondos se pensaba construir la presa Portezuelo del Viento, la que, como ya se sabe, quedará para otra oportunidad. A diciembre del 2023, se habrán acumulado más de 900 millones de dólares bajo ese concepto. Este martes, dicho sea de paso, tras el feriado del 1° de mayo, el Gobierno mendocino confirmó que habían ingresado los 113 millones de dólares de la cuota que venció el 28 de abril. Los envíos han sido trimestrales, desde el primero, en octubre del 2019. El último será cobrado en octubre del 2024, ya por la nueva administración, sumando 1.023 millones de dólares. Un recurso extra, casi medio presupuesto provincial adicional con destino a obras estratégicas cuya elección no permitirá algún margen de error alguno.

Con parte de esos fondos se prevé construir El Baqueano, sobre el río Diamante, tras el proceso de licitación que se activará en julio, de acuerdo con lo proyectado. Será una obra que íntegramente puede ser iniciada y terminada por el próximo gobierno, con el aporte de unos 2.500 empleos nuevos, entre directos e indirectos.

El gobierno que viene tendrá aprobada la autorización para pedir prestado unos 200 millones de dólares para ejecutar el plan de optimización del recurso hídrico de la provincia. Otra oportunidad impensada, que la misma política se da a sí misma luego de que unos diez años atrás se aprobara una cifra similar para el mismo objetivo, pero que terminará evaporándose en gastos corrientes, en medio de un enjuague poco claro acordado entre oficialismo y oposición. Ahora se va por otro intento, siempre y cuando se consigan los recursos.

El gobierno de Suarez ha dicho, lo viene de ratificar el gobernador en su último discurso ante la Asamblea Legislativa, que, en cuestión de la administración de las cuentas públicas, se logró revertir un déficit de 13 por ciento para pasar a un superávit de 5 por ciento en el último año, además de un 29 por ciento de reducción de la deuda entre el 2020 y el 2022.

Tres proyectos mineros puede que comiencen a dar los primeros beneficios. Se trata de Hierro Indio y Cerro Amarillo, ambos en la etapa de exploración, pero, particularmente, el mayor provecho se espera por el lado de Potasio Río Colorado el que, una vez en producción, podría llegar a duplicar el volumen de todo lo que exporta la provincia.

La lengua norte de Vaca Muerta y su promesa que viene de la mano del recurso no convencional, pero con mayor precisión en la nueva frontera hidrocarburífera que se puede llegar a reactivar con los viejos pozos, le podrían proporcionar a la provincia alrededor de 750 millones de dólares para los próximos 25 años, de acuerdo con el cálculo que han hecho en Economía y que fuera develado por Suarez el lunes pasado.

En verdad todo lo descrito y su buen uso y provecho dependerá del acierto de las medidas que vaya decidiendo tomar y anunciando el gobierno que se descubrirá hacia fin de año. Pero, además, para un mayor éxito contra la depresión actual, es probable que las nuevas políticas tengan que avanzar en varias reformas, partiendo de una impositiva que vaya profundizando lo que se insinuó desde el 2016 en adelante. Por ejemplo, el IERAL ha concentrado buena parte de sus trabajos sobre la naturaleza de los problemas económicos de la provincia en la falta de incentivos y de medidas que seduzcan a la inversión de los privados.

El IERAL viene reiterando que Mendoza es de las provincias con mayor presión impositiva del país, se ubica quinta si se toma Ingresos Brutos, el impuesto más regresivo de todos, muy por arriba del promedio nacional y sólo superada por la CABA, Misiones, Chubut y Neuquén. Ingresos Brutos, dice el IERAL, es la principal causa de pérdida de competitividad de los productos mendocinos y se ha sumado, claramente, a los factores que han imposibilitado la creación de empleo formal y dignamente remunerado en la provincia y, desde ya, el alto crecimiento de la pobreza.

Por eso, quien emerja como la nueva administración, estará obligado a acertar frente a tales posibilidades excepcionales a disposición. La presión será por demostrar eficacia, eficiencia, profesionalismo, alta sofisticación y capacidad superior para dar en las teclas correctas. Quizás no estaría nada mal que la ciudadanía eligiera al equipo que cuente con ese tipo de mejores virtudes, más que por un supuesto plan que en la mayoría de los casos sólo contiene humo, puro humo.