Cuando pensamos en el turismo de romance, la mente viaja directo a una novia caminando hacia el altar. Pero hoy, en Mendoza, ese concepto se queda corto.

El mercado del amor en la provincia se convirtió en un verdadero motor de lujo y experiencias que dura varios días: pre-bodas en bodegas con vista a los Andes, cabalgatas entre viñedos, asados de bienvenida y catas exclusivas de Malbec e incluso actividades post boda. El casamiento es solo la frutilla del postre de un viaje emocional inolvidable.

La provincia avanza en esta materia y por este motivo, los pasados 9 y 10 de junio el Hotel Esplendor By Wyndham Mendoza fue sede de una doble jornada de capacitación técnica titulada “Mendoza: un destino que enamora”.

Allí, toda la cadena de valor local -desde bodegas hasta productores y técnicos de eventos- se reunieron para escuchar a la experta mexicana Dagyi Rivera, que trajo sus metodologías para derramar los beneficios económicos en las comunidades locales, y el argentino Martín Barreda, quien aportó las claves del branding emocional y el marketing digital.

Del turismo directo al altar

Detrás de las luces y los vestidos blancos, están los creadores de magia. Dolores Montero lidera My Mendoza Wedding y conoce el tema como nadie. Con 25 años al frente de su empresa de turismo receptivo Tasting Mendoza, el destino la llevó al mundo nupcial casi por casualidad.

“Unos clientes de Estados Unidos se enamoraron de Mendoza durante los tours a las bodegas y me preguntaron si me animaba a hacer su boda. Ahí comencé; el nombre de la empresa me lo dieron ellos mismos”, recuerda con una sonrisa.

Hoy, las estadísticas de su agencia hablan claro: el 80% de sus clientes son brasileños, mientras que el 20% restante se reparte entre australianos, norteamericanos, paraguayos, chilenos, venezolanos y algunos argentinos audaces.

¿Qué busca una pareja internacional hoy en el suelo mendocino?

Una experiencia total. La tendencia actual son las destination weddings extendidas: los invitados llegan días antes y la agenda se llena con tours vitivinícolas y tardes de campo”, explica Dolores.

El factor diferencial de Mendoza frente a gigantes históricos como la Toscana italiana o Napa Valley es único: nuestros viñedos, la imponencia de la cordillera y la mística de nuestra cepa insignia, el Malbec.

El desafío 2026: amor en tiempos de inflación

Pero no todo es color de rosas. Planificar el casamiento soñado en la Argentina de hoy exige una dosis extra de realismo. Montero es clara al analizar la coyuntura económica actual: “Hace un par de años competíamos a nivel global porque teníamos precios muy accesibles, pero hoy la realidad es que estamos con precios elevados para realizar un wine tour o un casamiento, y los pasajes también están muy caros”.

Por eso, hoy la primera inquietud de los novios ya no pasa por las flores o el DJ, sino por el presupuesto, que se realiza en forma totalmente personalizada. En este escenario, el mayor “superpoder” de una wedding planner local es la confianza. Las parejas necesitan un nexo en el lugar que hable sus idiomas -Dolores maneja portugués, inglés y francés— y que sepa negociar para congelar tarifas y dar previsibilidad financiera a la distancia.

La wedding planner destaca finalmente que “Mendoza tiene un equipo técnico mega aceitado, infraestructura de vanguardia y unos paisajes que enamoran a cualquiera a primera vista. El gran reto hacia adelante será domar las variables económicas para que el romance de lujo en la provincia siga siendo, además de un sueño inolvidable, una opción competitiva en el mapa mundial”.