Lo que comenzó con la colocación de cámaras de seguridad en una casa ubicada en una esquina del barrio Renacer, en Maipú, terminó convirtiéndose en una escalada de violencia que mantuvo en vilo a vecinos durante cuatro días consecutivos. Entre el domingo 28 y el miércoles 1 se sucedieron enfrentamientos a piedrazos, golpes de puño, disparos, reiterados llamados al 911 e importantes despliegues policiales, mientras la Justicia y las fuerzas de seguridad comenzaron a investigar si detrás de los incidentes existe un conflicto vinculado con la venta de drogas en la zona.
De acuerdo con la información reunida por El Sol, la raíz del problema no fue una disputa vecinal común. Todo se habría desencadenado cuando una familia decidió instalar cámaras de vigilancia apuntando hacia la calle.
Esa medida generó el malestar de personas del barrio que, según quedó asentado en una de las intervenciones policiales, exigieron que retiraran los dispositivos porque afectaban la actividad de quienes presuntamente comercializaban estupefacientes en el sector ubicado en la triple frontera, entre los barrios Nueva Generación y Soberanía.
Incluso, durante uno de los procedimientos, casa le advirtieron que sacara las cámaras porque, de lo contrario, “iban a mandar a los amigos” para quitarlas por la fuerza.
La tensión fue creciendo con el correr de las horas. El martes por la tarde, una discusión verbal derivó en una pelea entre dos hombres. En medio del enfrentamiento, uno de ellos extrajo un revólver y efectuó disparos.
Según la reconstrucción policial y que realizó este diario, uno de los tiros impactó contra la cámara instalada sobre una pilastra de alumbrado público, mientras que otros fueron dirigidos hacia el suelo.
Aunque los investigadores no encontraron vainas ni el arma durante las inspecciones realizadas en las casas involucradas (podría tratarse de un revólver), la escena fue preservada para las pericias de Policía Científica y la Unidad Investigativa Departamental (UID).
Los disturbios continuaron y obligaron a múltiples intervenciones de los uniformados de la Subcomisaría Lorenz y de otras áreas de la jefatura departamental.
Durante la tarde del miércoles volvió a registrarse un enfrentamiento entre integrantes de distintas moradas del barrio, esta vez con el lanzamiento de objetos contundentes.
En uno de los operativos, un oficial ayudante sufrió un golpe en una de sus manos mientras intentaba contener la situación. Ante la magnitud de los conflictos, fue convocado personal de Infantería, que logró dispersar a los grupos enfrentados y permaneció en apresto para evitar nuevos incidentes. Así se detectó el domingo por la tarde.
Fuentes vinculadas al caso señalaron que los episodios dejaron de ser analizados como simples riñas entre vecinos. La reiteración de los hechos y, principalmente, las amenazas relacionadas con las cámaras de vigilancia llevaron a la UID y a la Policía contra el Narcotráfico a que iniciaran actuaciones para determinar si detrás de la violencia existe alguna bandita dedicada al narcomenudeo que buscaba evitar quedar registrada por esos dispositivos.

