La Cámara de Diputados dio media sanción al proyecto para modificar el huso horario en Argentina, impulsado por Julio Cobos. Uno de los argumentos es que existe un desfasaje entre la hora que marca el reloj y la hora solar real. ¿Qué dicen los especialistas y comerciantes mendocinos sobre esta posibilidad?

El debate público sobre la modificación del huso horario continúa tras la media sanción al proyecto de Julios Cobos en la Cámara de Diputados. La propuesta que busca alinear el horario nacional con la luz solar y reducir el consumo de energía eléctrica artificial, obtuvo 151 votos afirmativos, 66 negativos y 8 abstenciones.

Actualmente, la hora oficial está fijada en -03 GMT y, de aprobarse finalmente esta iniciativa, se adoptaría el huso horario correspondiente a cuatro horas al oeste del Meridiano de Greenwich, como establece el Sistema Internacional de Husos Horarios. El proyecto que se discute en el Congreso de la Nación también habilita la alternancia estacional, que significa tener la posibilidad de volver al huso de -03 GMT durante el verano, y luego retomar el fijado por la nueva reglamentación.

¿Cuál es la diferencia con el sistema implementado en el 2004?

Mendoza se diferenció del horario nacional y aplicó por última vez una medida similar a la propuesta por el legislador nacional en el 2004. En ese momento, el sistema fue muy criticado por diferentes sectores que se vieron perjudicados con el cambio de huso horario.

Entre los críticos del viejo sistema, se encontraban los comerciantes ya que, a diferencia de lo que sucede hoy con el horario de comercio corrido, regía un horario partido que perjudicaba a los dueños y empleados de los negocios que cerraban sus puertas muy adentrada la noche. Por otro lado, existía un desfasaje con el horario que regía a nivel nacional que generaba problemas administrativos y logísticos.

Respecto a los comercios, las opiniones están divididas, algunos alegan que cambiando el huso horario llegarían a sus casas “casi de noche” mientras que otros aplauden la propuesta. “No estoy de acuerdo porque no nos significa un ahorro energético, hoy estamos abriendo el negocio cerca de las 8:30 y ya es de día, no sería diferente”, expresó un comerciante de calle San Juan.

En la misma línea, la empleada de un negocio de calle Garibaldi agregó: “El cambio nos perjudica a nivel seguridad ya que llegaríamos a nuestras casas de noche”.

“Estoy de acuerdo con el cambio porque todo el trayecto desde mi casa hasta el trabajo lo realizo de noche. Vivo en Maipú y arranco muy temprano”, dijo una joven comerciante.

El impacto en los estudiantes

Los argumentos del proyecto para cambiar el huso horario abarcan distintos aspectos. Uno de ellos está relacionado al impacto que podría tener la medida en el desempeño escolar de los estudiantes, dado que el desajuste horario afecta el sistema circadiano (el reloj biológico que regula el sueño y la vigilia), lo que impacta en la atención y el rendimiento de los alumnos.

En ese sentido, el legislador Julio Cobos dijo: “En relación con el impacto negativo en alumnos y alumnas de todo el territorio nacional, entendemos que la educación es uno de los principales sectores damnificados en el desfasaje entre la hora solar y la hora oficial. La gran mayoría de los alumnos, en las distintas latitudes del país comienzan su jornada en plena oscuridad, produciéndose así un efecto negativo en su desempeño escolar. Actualmente en Mendoza, la hora reloj de inicio de las actividades escolares es a las 8 de la mañana, pero en realidad corresponde a las 6:30 de la hora solar”.

La mirada de los especialistas

“El uso horario en Argentina actualmente está establecido en -3, o sea, tres horas al oeste del mediano de Greenwich. No es el que nos corresponde geográficamente. La gran mayoría del territorio argentino está localizado en el uso horario -4, o sea, cuatro horas al oeste del mediano de Greenwich. Es cierto que hay una franja de las provincias más al oeste que una parte toca el uso horario -5. Sin embargo, los cálculos dan que, si bien Argentina es un país ancho, no es tanto como para meritar dos usos horarios en el país. El -4 sería el más adecuado para todo el año. En ese sentido, el proyecto está bien”, explicó el doctor en Ciencias Biológicas y especialista en cronobiología, Diego Golombek en diálogo con El Sol.

El científico fue crítico a la hora de hablar de la alternancia entre horarios de verano e invierno. “El problema es que habilita a alternar entre horario de verano y de invierno. Tener, como hubo en algún momento en Argentina, y hay en otros lugares del mundo, esta alternancia entre -3 y -4 es un problema, que se está discutiendo mucho y se está intentando en Europa y en Estados Unidos que no se realice de esa manera sino que se queden los países en el uso horario estándar. El argumento energético no es tan fuerte dado que la sábana es corta, lo que se pierde por un lado, se gana por el otro y viceversa”, destacó.

Amanecer en el Parque Central.

El argumento más importante es el crono biológico. Nuestra biología, nuestro reloj biológico necesita de la luz de la mañana para ponerse en hora, para estar alerta, para tener la energía para el resto del día. “Pensemos en los chicos que van a la escuela a la mañana, que no estén sometidos a la oscuridad, la gente va a trabajar, lo mismo. Ese es el principal argumento para pasar a -4. La alternancia, si bien en los papeles parece interesante porque te da un poquitito más de luz por la tarde en algún momento del año, no es lo que mejor corresponde biológicamente. Los países que hay alternancia de horario de verano e invierno, en general la semana siguiente a que se cambie el uso horario, por más que sea una hora, hay más accidentes de tránsito y más hospitalizaciones. Con lo cual, ojalá podamos quedarnos en el uso horario que nos corresponde, que es el -4, si uno ve el mapa de usos horarios, es el de Argentina”, agregó Golombek.

Al respecto de los proyectos que estaban siendo objeto de estudio, El investigador destacó: “Cuesta llegar a consenso, primero porque cuesta entenderlo, pero sobre todo porque es muy comprensible que la gente pueda entender que ganaría luz por la mañana, pero perdemos un poco de luz por la tarde”.

“La gente después de trabajar o después de la última hora de la escuela quiere tener un poco de luz para estar afuera, para salir a pasear, para ir a la plaza o lo que fuera. Así que es comprensible desde ese punto de vista la cuestión del consenso. Argentina es un país muy noctámbulo, muy búho, hacemos todo muy tarde, cenamos muy tarde, el prime time de la televisión, las tareas, la juntada de amigos o de familia es muy tarde. Esto de adelantar el uso horario, de cambiarlo de -3 a -4, también ayudaría un poquitito a que hiciéramos las cosas un poco más temprano y favorecer el ciclo de sueño”, reflexionó.

“Obviamente yo entiendo que la política son consensos, había varios proyectos dando vueltas y llegaron a este como para sumar voluntades. En la búsqueda de consensos, cayeron en algo que no es lo ideal. Es un buen paso llegar a -4 como uso horario, pero alternar claramente no es lo ideal, ya lo hemos pasado en Buenos Aires”, finalizó el científico.