Mendoza avanza con la creación de un Sistema de Alerta Temprana Hidrológico que buscará anticipar crecidas, aluviones, tormentas severas y otros eventos climáticos extremos. El esquema permitirá integrar en tiempo real la información que generan distintos organismos provinciales y nacionales para mejorar los tiempos de advertencia y la respuesta ante posibles emergencias. La iniciativa cobra relevancia frente al escenario climático previsto para la temporada 2026-2027 y la incidencia esperada del fenómeno El Niño.
El convenio marco articula al Gobierno de Mendoza, AEMSA, el Departamento General de Irrigación y el Instituto Nacional del Agua (INA), junto con las áreas provinciales de Hidráulica, Informática y Comunicaciones, Defensa Civil y Contingencias Climáticas.
El objetivo es integrar, modernizar y ampliar la infraestructura hidrometeorológica y de telecomunicaciones existente para concentrar la información en un tablero único. La herramienta permitirá observar datos en tiempo real, elaborar pronósticos y establecer distintos niveles de vigilancia, aviso, alerta y alarma.
Uno de los principales cambios será la integración de fuentes que actualmente funcionan de manera separada. AEMSA aportará información de radares y estaciones meteorológicas; Irrigación incorporará los registros de sus redes telemétrica, nivométrica e hidrométrica; Hidráulica sumará información sobre cauces aluvionales, colectores y diques de atenuación; mientras que el INA tendrá a su cargo el asesoramiento científico y los modelos para estimar caudales y tiempos de llegada. La Provincia ya había señalado que la centralización de estos datos apunta a reducir los márgenes de error y evitar mensajes contradictorios entre organismos.
El sistema también tendrá una función operativa. A partir de los datos disponibles se desarrollarán modelos de transformación lluvia-escorrentía, estimaciones de caudales y tiempos de arribo y umbrales técnicos para determinar cuándo una situación pasa de vigilancia a alerta o alarma. Defensa Civil recibirá los avisos, evaluará los escenarios y coordinará las medidas de respuesta, evacuación y contingencia. La herramienta, de todos modos, no reemplazará las facultades legales de los organismos responsables de actuar ante una emergencia.
El convenio establece además plazos concretos para poner en funcionamiento el esquema. En los primeros 30 días deberá definirse un protocolo técnico para estandarizar la transmisión de datos entre las instituciones. Luego, en un plazo de 60 días, el Comité Técnico deberá elaborar un plan de implementación por etapas que incluya el diagnóstico de la infraestructura disponible, la arquitectura del sistema, el cronograma de trabajo, el presupuesto necesario y los simulacros.
La coordinación quedará en manos de un Comité Técnico integrado por representantes titulares y suplentes de cada organismo participante. Durante el período estival deberá reunirse cada 15 días y podrá convocarse de manera extraordinaria ante situaciones de riesgo, entre ellas escenarios asociados al fenómeno El Niño. Además, el convenio establece un programa anual de capacitación y al menos un simulacro integral antes de cada temporada de verano.
La iniciativa se apoya en una red de monitoreo que Mendoza busca ampliar. La integración de estaciones meteorológicas y sistemas de medición resulta clave para anticipar crecidas y lluvias intensas. En paralelo, el INA cuenta con experiencia en sistemas telemétricos y herramientas de alerta hidrológica, mientras que en Mendoza ya se trabaja en la recuperación y ampliación de estaciones para fortalecer la información disponible.
El convenio tendrá una vigencia de dos años desde su aprobación por el Poder Ejecutivo provincial y podrá prorrogarse mediante un acuerdo escrito. Un aspecto central es que el convenio marco no implica por sí mismo una transferencia de fondos: las obras, proyectos, adquisiciones o asignaciones presupuestarias que sean necesarias deberán establecerse mediante convenios específicos posteriores.
El objetivo final es pasar de una respuesta basada en la emergencia a un esquema de prevención permanente. La información generada por los distintos organismos deberá convertirse en alertas concretas para las autoridades y la población, con el propósito de ganar tiempo frente a tormentas, crecidas y aluviones y reducir el impacto sobre las personas y la infraestructura provincial.
