Ni una, dos o tres. Ni siquiera diez. Fueron 17 las veces que Rodolfo Suarez responsabilizó al Gobierno nacional por la crisis durante su último discurso como gobernador ante la Asamblea Legislativa.
El tono de su mensaje fue muy crítico con la Casa Rosada. Desde el comienzo remarcó las diferencias, que fueron desde Portezuelo del Viento a los “autopercibidos mapuches”; desde el populismo al narcotráfico; desde la pandemia a la OSEP; desde la búsqueda de la impunidad a la crisis económica.
Estas fueron las menciones de Suarez contra el Gobierno nacional.
- “El populismo viene haciendo estragos en el país. Ha agravado de manera sustancial cualquier desequilibrio económico preexistente, generando una inflación galopante que ha hecho desaparecer el valor de la moneda, ha pulverizado el ingreso y ha producido un desasosiego generalizado, que tira por el piso cualquier esperanza de mejora individual y colectiva”.
- “Problemas para exportar e importar que hacen inviable la producción, cepos e imprevisibilidad de las reglas del juego que desalientan la inversión, un desafortunado discurso ‘antiempresa’, presión fiscal récord, gasto público descontrolado, una dramática pérdida de reservas y un Estado nacional que se siente cómodo con regular la marginalidad y la violencia, sin aspirar a revertirla y ni siquiera a reducirla, terminan por configurar los trazos más evidentes de un escenario que hunde al país en la incertidumbre”.
- “En este paisaje doloroso, subyace un gobierno nacional impotente para alcanzar cualquier objetivo por mínimo que sea; que profesa un ideologismo que se ‘autopercibe progresista’ pero que curiosamente mira con desdén el deterioro de la vida social y subestima la agenda ciudadana, anteponiendo los intereses de impunidad de sus líderes mediante un cuestionamiento arbitrario de la institucionalidad”.
- “Así el tránsito por esta Argentina se está tornando difícilmente soportable para el día a día de las personas, sobre todo de los más vulnerables y los sectores medios, y para el sector productivo, pero también se torna amenazante para los estados provinciales, particularmente para aquellos que tienen una matriz productiva diversa”.
- “Lo cierto es que la evidencia del daño hoy es tan contundente que mata a cualquier alegoría del relato populista. El relato ya no controla la realidad. Mendoza está pudiendo resistir el modelo populista sencillamente porque está bien administrada”.
- “Cuanto más duras han sido las extravagancias del populismo, más firme ha sido el pulso con que hemos cuidado a Mendoza. Basta ver la gestión de la pandemia. Pero también podríamos ejemplificarlo con la reacción inmediata frente a la pretensión de crearnos problemas que Mendoza no tenía, como la caprichosa e indebida asignación de tierras a personas ‘autopercibidas mapuches’“.
- “Las dificultades derivadas de las políticas nacionales golpean a nuestro sector productivo porque estamos inexorablemente comprendidos dentro de la realidad argentina. Un sector productivo que tiene diversidad en su matriz y, por eso justamente, necesita de condiciones macroeconómicas diametralmente opuestas a las que tenemos hoy para desarrollarse”.
- “Hasta que ocurra un cambio de orientación en la política nacional que recupere la normalidad que nuestra matriz necesita, es importante destacar que Mendoza ha venido haciendo todos sus deberes para pegar un gran salto de calidad”.
- “Con la pausa generada a raíz del laudo presidencial de Portezuelo del Viento, y a la espera de los estudios que se han exigido realizar nuevamente, no demoramos un segundo y hemos puesto los esfuerzos en El Baqueano, planificado hace más de 40 años y concretado también ahora, con estudios ambientales, sociales, geológicos y técnicos”.
- “Este acompañamiento a pymes, productores, empresas y emprendedores incluyó líneas de financiamiento que se lograron en un contexto nacional en el que sacar un préstamo es casi imposible”.
- “Con respecto a OSEP, quiero recordar que se hizo una gran inversión durante la pandemia con recursos propios, ya que a diferencia de otras obras sociales, no recibe aportes del fondo compensador nacional. En ese marco, con la fuerte distorsión de precios dolarizados que amenaza y pone en crisis al sector y siguiendo el criterio de solidaridad, hemos auxiliado su financiamiento a través de una ley que busca proteger lo más posible al afiliado, con el propósito de sostener e ir mejorando los servicios”.
- “La situación que atraviesa el país, el agravamiento del contexto social en relación al desbarranque de la economía, el desinterés del gobierno nacional por dar una lucha a fondo contra el narcotráfico y la liberación de presos durante la pandemia, sólo por poner algunos ejemplos, tiene alto impacto en materia de seguridad. Pese a todo eso, Mendoza ha sostenido un plan de seguridad y una política criminal durante los últimos 7 años. Dicho sea, Mendoza no liberó a ningún preso con la excusa de la pandemia”.
- “Ahora bien, una política de seguridad no se reduce a todos estos elementos imprescindibles, sino que también hay que sumarle una política criminal acorde las líneas estratégicas del combate del delito. En esta área, estamos en las antípodas del gobierno nacional, que pone las garantías de los delincuentes sobre las de la población en su conjunto”.
- “Todas estas innovaciones tienen el objetivo de combatir todo tipo de delitos, pero especialmente los vinculados al narcotráfico ya que este delito, aunque es federal, potencia a los otros tipos de delitos especialmente violentos”.
- “En Mendoza no hemos perdido la batalla contra el narcotráfico, la seguimos dando y hemos desarticulado todas las bandas organizadas profesionalmente”.
- “Estamos trabajando todo el tiempo para conciliar lo urgente y lo necesario, para que el ‘exceso de presente’ que obliga el desorden nacional no nos quite la posibilidad de avanzar sobre los asuntos estructurales”.
- “Asistimos a un contexto generalizado y justificado de descontento social, producto del agotamiento que produce el sostenimiento a lo largo del tiempo de los problemas de origen nacional, fundamentalmente los vinculados a los de la economía y, también, algunos de orden institucional, que en suma generan un estado de confusión y frustración que dinamita las expectativas”.
