La declaración de una testigo en el juicio a Walter Bento complicó al suspendido juez federal, procesado como líder de una presunta asociación ilícita que cobraba coimas a narcotraficantes y contrabandistas a cambio de beneficios judiciales.

Este viernes brindó su testimonio ante el Tribunal Oral Federal N°2 (TOF) la comisario retirada Marcela Arbona, especialista en escuchas y con participación clave en la investigación que derivó en el secuestro de un cargamento de 244 kilos de marihuana en agosto del 2015 y en la posterior detención, cinco años después, del señalado como organizador y financista de esa causa, Walter Bardinella Donoso.

La caída del malviviente, que el año pasado fue condenado a 12 años de cárcel, provocó un terremoto judicial en Mendoza ya que el análisis de su teléfono celular reveló que existía una presunta red dedicada a sacar presos de prisión a cambio de miles de dólares en coimas que llegaban al juzgado de Bento.

Arbona y una subordinada, la oficial ayudante Silvia Zanabria, quien también declaró este jueves, trabajaron en la identificación de Bardinella Donoso, lograda en 2016.

“Con todo ese análisis, pudimos establecer que su nombre real Walter Eduardo Bardinella Donoso y no Walter Donoso, como se hacía llamar en el ambiente”, relató la comisaria retirada. Y agregó un dato fundamental: “La identificación la pusimos en conocimiento del Juzgado inmediatamente a través de un preventivo”.

Ese informe llegó a manos de Mariela Andía, encargada de la Secretaría penal C del Juzgado Federal 1, a fines de noviembre de 2016, pero lejos de agregar el parte policial a la investigación de origen, se decidió discrecionalmente incorporarlo a otro expediente. Se trata de una de las empleadas directas de Bento que recientemente declaró a favor del magistrado en el juicio político que se le sigue en paralelo, donde dijo que el juez “no intervenía directamente en los expedientes” sobre los que se sospecha otorgaba beneficios procesales.

Ante las consultas de la fiscal Gloria André, Arbona comentó que en otras investigaciones en la que tuvo participación, cuando se identificaba a un sospechoso, rápidamente se emitía la orden de captura. Ese no fue el caso de Bardinella Donoso, que recién comenzó a ser buscado por los policías de la por entonces Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (actualmente Policía Contra el Narcotráfico) en 2018.

En febrero de ese año, Darío Andrés Rodríguez Andino, Armando Marcelo Guevara Altamirano y Jorge Darío Bartolaccini Molina, integrantes de la banda que fueron capturados en el operativo realizado en 2015 en San Rafael, recibieron penas de entre 6 y 7 años de encierro. En ese debate, Arbona y Zanabria volvieron a poner en conocimiento de las autoridades judiciales de los contactos de los tres condenados con Bardinella Donoso. Allí, por pedido de la fiscal André, se emitió la orden de captura contra el encargado de impartir las órdenes.

“¿Por qué no se había emitido un pedido de captura en 2016 luego de presentar el preventivo?”, le preguntó André a Arbona. “No lo sé doctora”, respondió la ex comisario. Para la fiscalía, esa demora del juzgado de Bento para solicitar la detención de Bardinella Donoso no fue casual.

Luego fue el turno de Zanabria, quien en 2015 se involucró en la investigación para detectar a una organización que traficada droga desde el norte del país. Se trataba de la banda detenida en San Rafael. Las intervenciones telefónicas permitieron confirmar que Rodríguez Andino “le rendía cuentas o le brindaba los hechos a una persona que nombraba como Walter”, mencionó la efectivo. Finalmente, se comprobó que se trataba de Bardinella Donoso.

Zanabria también se refirió a una pericia específica encargada a una dependencia de la Policía Federal en Ciudad de Buenos Aires, cuando Bardinella Donoso ya estaba detenido, para confirmar los vínculos del narco en dos causas diferentes. Sorpresivamente, el cotejo dio resultado negativo.

Por ese motivo, la agente solicitó una nueva comparación, pero a cargo de otra fuerza. El trabajo estuvo a cargo de la Policía de Mendoza y arrojó que las voces comparadas correspondían a la misma persona: Bardinella Donoso.

Lo cierto es que la Policía Federal había comparado las voces de Rodríguez y de su presunto jefe, por lo que lógicamente no coincidían. “Se había hecho mal la comparación de las voces, era fácil advertir eso”, disparó Zanabria.

Para esa misma época, Luciano Ortego, abogado sindicado como una de las piezas clave de la asociación ilícita, se comunicó con Bardinella Donoso, con quien mantenía una relación estrecha. En uno de los audios, el letrado le avisaba al narco que viajaría a Buenos Aires para arreglar un “tema” y luego otro donde le advertía que “está todo solucionado”.