Se estima que en Argentina 1 de cada 100 personas adultas tiene celiaquía y en los niños esta enfermedad es aún más frecuente, se da en 1 de cada 80. De acuerdo con datos del Ministerio de Salud de la Nación, por cada paciente con diagnóstico existen otros 10 que desconocen su condición.
La única manera de tratar esta intolerancia permanente al gluten es llevar una dieta libre de TACC (trigo, avena, cebada y centeno) lo que hace que su alimentación sea más costosa que la del resto de la población. Uno de los mayores obstáculos, incluso, es encontrar variedad de marcas y productos.
Siguiendo el ritmo de la inflación, al igual que el resto de los alimentos, los precios de estas provisiones aumentaron 61,9% interanual, según el Índice de Precios al Consumidor para el Gran Mendoza de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas, que no discrimina en su relevamiento si el envase tiene o no el logo de libre de gluten.
Lo cierto es que a la hora de comprar, las personas con celiaquía deben desembolsar de un 50 a un 150% más que cualquier ciudadano y resignarse a una oferta limitada en las góndolas.
Bajo este panorama, la encargada de un almacén de celiacos ubicado en la calle Necochea de Ciudad, sostuvo que cada vez son más los mendocinos que llegan al negocio buscando estos alimentos y que poco a poco las grandes empresas del país han sumado envasados sin TACC, aunque siguen siendo insuficientes.

“Hay que tener en cuenta que no solo el que padece la enfermedad consume estos alimentos, sino también todo su círculo familiar y la verdad es que es necesario todo un presupuesto”, precisó Raquel, quien fue diagnosticada hace más de una década, y señaló que debería existir una ley que regule los precios de esta canasta básica, teniendo en cuenta que el único tratamiento que tienen es seguir una dieta estricta.
Solo la ley 26.588 protege a los pacientes celíacos y ordena dar “cobertura asistencial” a esas personas en “la detección, el diagnóstico, el seguimiento y el tratamiento de la misma, incluyendo las harinas y premezclas libres de gluten”.
Así, por ejemplo, un paquete de fideos libre de gluten cuesta $280, mientras que uno convencional, sin logo, va de los $180 a los $80.
En tanto, las galletas sin TACC cuestan entre $240 y $340 y las comunes que se consiguen en los supermercados, $120.
La masa de empanadas tiene un precio de $260 y las otras de $129. A su vez, los ravioles cuestan $660 y el resto, $260.
La enfermedad
Según describió el Ministerio de Salud de Mendoza, la celiaquía es una intolerancia permanente al gluten, una proteína que se encuentra en el trigo, avena, cebada y centeno, que afecta al intestino delgado de las personas con predisposición genética.
Puede aparecer en cualquier momento de la vida, desde que se incorpora gluten a la alimentación hasta la adultez avanzada.
El consumo de TACC por una persona con celiaquía afecta la mucosa del intestino y disminuye la capacidad de absorber nutrientes, es por eso que el único tratamiento es seguir una dieta libre de gluten.
La enfermedad celíaca presenta un cuadro clínico complejo y los síntomas pueden variar significativamente de una persona a otra, o no presentar síntomas. Esa variabilidad hace que muchas veces el diagnóstico se retrase.
Síntomas
- Diarrea crónica o mal absortiva.
- Distensión abdominal y dolor.
- Pérdida de peso.
- Desnutrición.
- Anemia.
- Aftas orales.
- Constipación.
- Abortos a repetición, menarca tardía, menopausia precoz.
- Reflujo gastroesofágico.
- Trastornos del esmalte dental.
- Caída del cabello, uñas quebradizas.
- Osteoporosis y fracturas óseas con traumas mínimos.
- Cefalea, depresión.
- Convulsiones con calcificaciones occipitales.
- Parestesias, tetania, calambres.
- Los niños con enfermedad celíaca pueden presentar baja estatura.
Cómo se diagnostica
Si se pertenece a un grupo de riesgo o si se presenta uno o varios de los síntomas, se debe concurrir al médico, quien solicitará los análisis correspondientes.
En principio se requiere un análisis de sangre, en el que se incluye el anticuerpo antitransglutaminasa IgA. Luego, el diagnóstico se confirma a través de una biopsia intestinal, que debe efectuarse siempre antes de iniciar el tratamiento.
La detección temprana y el tratamiento oportuno son fundamentales para evitar complicaciones secundarias a largo plazo.
