Las cámaras de observación del Santuario para Elefantes, ubicado en Mato Grosso, Brasil, captaron el momento en que Guillermina hace su propia fiesta de lodo, lejos de su madre, Pocha.
“Recientemente, celebramos la alegría y la tontería que se encuentran en el santuario, algo que puede ser una parte esencial de la curación“, indicaron desde la fundación Global Sanctuary for Elephants, encargada del cuidado de los animales.
Los paquidermos llegaron al predio el pasado 12 de mayo tras un largo proceso burocrático y de adaptación para abandonar el ex zoológico de Mendoza.

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La mayor tiene 56 años y arribó al zoológico en 1968 desde Londres. En el recinto, de no más de 400 metros cuadrados, tuvo a su hija, Guillermina (24) que nunca experimentó la vida fuera de los muros.
“Era antes de la cena, y en la casa podíamos oír a alguien chapoteando. Las chicas generalmente no van a nadar por la noche, pero los chillidos pronto revelaron quién era. Revisamos las cámaras y, de hecho, era Guille haciendo su propia pequeña fiesta en el lodo del Patio 1″, detallaron desde la organización.
Y sumaron: “Pocha estaba pastando cerca en el patio vecino, tal vez disfrutando ver a su hija soltarse y sentirse libre”.
