El recambio legislativo trajo algunas caras nuevas y entre ellas algunos jóvenes que vienen a incursionar en la política y forman parte del recambio generacional. Actualmente hay tres sub 30 en diputados: Giuliana Díaz (Cambia Mendoza), Valentina Morán (Frente de Todos) y Emanuel Fugazzotto (Partido Verde). Mientras que en el Senado está Gabriel Pradines (PRO) que tiene 31 años y es el senador más joven que tiene en este momento la Cámara Alta.

Lo cierto es que pese a las diferencias partidarias tienen una gran afinidad, hay “buena onda” entre ellos y tienen muchas coincidencias y también reclamos en contra de la vieja política. Los cuatro son conscientes que el tema de la juventud a veces representa una “carga” porque se pone mucha expectativa sobre ellos, sin embargo, están dispuestos a dar pelea en la Legislatura.

Entre los puntos en común figuran los “garrones que se comen de arriba”, como el caso Bonarrico, que estalló con un subsidio del Gobierno a la fundación del exsenador donde el pastor reconoció que formó parte de un acuerdo político.

“Tenemos el desafío coyuntural de terminar con la falsa discusión política. Demostrar que el diálogo en la juventud puede generar consenso”, señalan entre todos. Además, recién aterrizados en el recinto, ya se dieron cuenta que se discuten cosas “que a la gente no le importa y que hay discusiones alejadas de la sociedad”.

“El tema ya no va por los bloques, tenemos que dar la discusión”, insisten al señalar que hay proyectos en común que los vinculan como temas ambientales por ejemplo. 

Gabriel Pradines (PRO)

Con 31 años es uno de los senadores más jóvenes de la historia de la Cámara Alta, ya que ese récord quedó para el intendente de Maipú, Matías Stevanato, que asumió su banca en el 2011 con 30 años y cinco meses. Sin embargo, actualmente es el más chico del Senado y agradece su lugar al partido que representa, por lo que dejó en claro que su voto obedecerá a lo que defina su espacio en las asambleas.

Mientras trabaja como senador y milita en política, sigue saliendo a bailar con su esposa y asegura que no perdió amigos por meterse en el mundo legislativo. Si bien cuida su imagen, Pradines se define como un chico que siempre fue “correcto”.

Además, el ingeniero industrial trabajó con la exdiputada nacional Stella Huczak, pero su interés por la política viene de chico cuando acompañaba a su padre Roberto Pradines en las campañas. Pradines padre fue diputado nacional y también ocupó otros cargos públicos.

“Mi papá siempre me sacaba para todos lados, tengo muchas campañas encima. Cuando fue candidato a intendente pegué stickers en todo Corralitos”, contó. Sin embargo, aseguró que le costó convencer a su padre que no quería que se meta en el mundo político. También trabajó en un reconocido boliche cuando era más chico y admitió que le compró hamburguesas a todos sus compañeros de trabajo si votaban por su papá.

Sobre el caso de Bonarrico, aseguró que “no está bueno que se otorgue un subsidio por un acuerdo político”. Para Pradines, el Estado tiene que hacerse cargo de sus cuatro tareas: educación, salud, seguridad e infraestructura, y el resto “cuando sobra el dinero”.

El senador del PRO está en contra de algunos puntos de la reforma de la Constitución como el ahorro del gasto con la unicameralidad y admite que hay “tensión” con el radicalismo por algunos temas y que han hecho “llamados de atención” sobre cuestiones puntuales.

En cuanto a la vieja política, el reclamo que hace el ingeniero es que “perdió el objetivo y que se desvió de lo básico”.

El senador tiene como referentes al expresidente Mauricio Macri a quien le tiene admiración por sus comienzos, pero sin dudas que su “faro” es el diputado nacional Omar de Marchi.

“Que no se entienda mal, pero De Marchi es el único político actual en la provincia que ha tenido una línea de convicciones que no se ha movido”, expresó.

A Javier Milei, el legislador nacional y economista que viene aglutinando jóvenes, Pradines le agradece: “Nos hizo un favor a quienes tenemos ideas más liberales, explicó de una forma más simple lo que a uno le complicaba mucho. No tenemos que bastardearlo porque representa a una parte de la sociedad. Tenemos que ampliar Juntos por el Cambio y sería un muy buen socio”.

Valentina Morán 

Tiene 26 años y es la más joven en este momento en la Legislatura. Empezó a militar a los 16 años cuando una amiga la invitó a una actividad partidaria. En su relato, la diputada cuenta que su interés por la política comenzó cuando falleció el expresidente Néstor Kirchner y vio a su familia muy angustiada.

“Mi familia no viene de la política. Para ellos ese gobierno (el de Néstor) implicó una estabilidad económica. Yo tenía incertidumbre, empecé a preguntarles más que pensaban”, explicó Morán.

Entre sus referentes en el mundo político, admite que inició su militancia por Cristina Kirchner, pero también suma a la presidenta del PJ, Anabel Fernández Sagasti, a quien asesoró en el Senado.

Actualmente la legisladora estudia gestión en políticas públicas, pero anteriormente fue a la Facultad de Derecho porque pensaba que esa era la carrera para poder hacer política. También cursó ciencias de la educación. “Tina”, como le dicen sus allegados, asegura que no es muy “salidora”, pero reconoce que su tiempo se ha limitado desde que está en política. Si bien no ha perdido amigos por su posición partidaria, reconoce que alguna vez hubo algún distanciamiento por las diferencias.

Con respecto a lo que sucedió con el subsidio a Bonarrico, afirma que se trata de una situación “escandalosa”.

“Me hizo pensar muchas cosas. Me molesta cómo siguen pasando estas cosas en la política, me desilusiona un poco. Estamos en un proceso donde tenemos que empezar a renovar los partidos políticos.  Hay muchos que vienen desde hace muchos años, siempre las mismas caras y las mismas prácticas”, se queja.

En cuanto a las futuras votaciones legislativas, la diputada afirma que en su espacio hay “instancias” para discutir si no hay acuerdo. 

También opinó sobre el fenómeno Milei y sentenció que está en las “antípodas” de su visión. “Hay gente que simpatiza con él porque representa un hartazgo hacia lo partidario. Si bien su discurso es liberal, es muy transgresor y eso puede ser lo que esté convocando a muchos jóvenes”, añadió.

Giuliana Díaz

A sus 28 años no sólo tiene una banca en la Casa de las Leyes sino que además es presidenta de la Liga Mendocina de Fútbol Femenino. Técnica en periodismo, la joven relata que siempre le han gustado los medios de comunicación. Díaz, que es futbolista, asegura que tiene una “genética deportiva” lo que la llevó a estar en constante contacto con el deporte.

Según cuenta, su hermano la acercó a ese mundo y comenzó a militar en Maipú donde uno de sus padrinos políticos y referentes es el subsecretario de Relaciones Institucionales, Néstor Majul, quien le dio la oportunidad de participar. También destaca un fuerte vínculo con la senadora María Mercedes Rus y tiene a Alfredo Cornejo entre sus ejemplos a seguir.

En su corta experiencia en la Legislatura, la diputada reconoce que ha tenido que renunciar a algunas cosas, ya que “los tiempos se achican”. De todas maneras, sigue jugando los picaditos de los lunes y se hace un lugar en la agenda para juntarse con sus amigas. A diferencia de otros casos, asegura que desde que está en política ganó muchos amigos y los adolescentes la buscan para trabajar.

“La política es una linda herramienta para cambiar las vidas. La única forma de cambiar las cosas es involucrarse”, manifestó la periodista.

Sobre Bonarrico prefirió no opinar demasiado al argumentar que no conocía el tema en profundidad. Pese a eso, se mostró en contra de esos “acuerdos” en cualquier ámbito. En cuanto a la vieja política, Giuliana no ha tenido mala experiencia, pero admite que hay “mañas”.

“Todo está cambiando y en mi caso que llevo un mes, he tenido una independencia absoluta. Me siento acompañada en las decisiones”. Según Díaz, en el Frente Cambia Mendoza tiene libertad para expresarse y sentar sus posturas.

También la futbolista mostró su preocupación por el fenómeno de Milei y aseguró que tiene miedo.

“Me parece como una salida rápida de la juventud, algo muy volátil sin sustento ni estructura, a fin de año ya está. Los discursos me dan mucho miedo”, insistió.

Emanuel Fugazzotto

Con 29 años Fugazzotto es otro de los que pertenece al “team” de los jóvenes en diputados. Desde hace tiempo que se interesó por la política y su principal referente es su padre, Juan José Fugazzotto, un histórico dirigente peronista. El caso de este diputado sorprendió a más de uno en las elecciones del año pasado, ya que el Partido Verde (que actualmente preside) se transformó en la tercera fuerza provincial.

“Siempre acompañé a mi viejo. A los siete años lo acompañé a un Congreso, me gustaba participar. Con mi abuelo a los 10 años jugaba a ser legislador. Cada sillón era una banca, me ponía la camisa y corbata”, cuenta el joven que es licenciado en educación física, procurador y está a una materia de convertirse en abogado.

Como sus pares, ha tenido un gran cambio en su vida desde que está en política y desde que asumió su banca. Incluso dejó de jugar al fútbol porque no le dan los tiempos.

“Soy muy apasionado. Me acuesto enroscado. Un domingo me levanté a las 3 de la mañana para armar una reunión. He tenido que dar prioridades, pero trato de organizarme”, cuenta el diputado que es padre de una pequeña de dos años.

El escándalo del pastor Bonarrico también le generó malestar: “Es la impunidad en su máxima expresión en tiempos donde la sociedad pasa momentos complejos. Hasta dónde hemos llegado. Tenemos un desafío enorme que es romper con el círculo vicioso de las cúpulas donde un grupo reducido decide lo que pasa en Mendoza y en el país”, manifestó.

Vinculado a eso, también criticó lo que no le gusta de la vieja política y básicamente señala que en el recinto se discuten temas que a la sociedad “no le importan”.

“Me preocupa el universo paralelo que creó la vieja política y que nos lleva a estar como estamos. Critico la disociación y la ficción porque se discuten temas que están alejados de lo que le pasa a la gente”, insistió.

En cuanto a Milei, le destacó que al menos “genera propuestas” mientras que los viejos actores se “tiran la pelota”.

A diferencia del resto de los legisladores jóvenes, Fugazzotto, tiene mayor libertad para tomar las decisiones teniendo en cuenta que preside su partido. De todas formas, asegura que consulta las posturas pero que no existe una “obediencia debida” como en otros espacios.