Cada tres minutos nace en el mundo un bebé con fisura labio-alvéolo-palatina (FLAP), una malformación congénita que también tiene una incidencia significativa en Mendoza y en Argentina, donde afecta aproximadamente a uno de cada 700 recién nacidos.

A pesar de ser una condición frecuente y de contar con tratamientos que permiten una adecuada rehabilitación, todavía existen conceptos erróneos sobre la enfermedad. Uno de ellos es llamarla “labio leporino”, una denominación que los especialistas buscan dejar atrás por considerarla incorrecta y estigmatizante.

En el marco del Día Mundial de Concientización sobre la FLAP, El Sol habló con Silvia Z. Torres Cavallo, directora del Programa Provincial de Prevención y Tratamiento de Malformaciones Craneomaxilofaciales del Ministerio de Salud, quien explicó por qué el diagnóstico temprano puede marcar un antes y un después en la vida de un niño.

La importancia de detectarla antes del nacimiento

La fisura labio-alvéolo-palatina se produce durante las primeras semanas del desarrollo embrionario, cuando las estructuras que darán origen al labio, la nariz y el paladar no logran unirse completamente. Esa falta de fusión puede manifestarse de diferentes maneras y con distintos grados de complejidad.

La buena noticia es que, en muchos casos, puede detectarse durante el embarazo. A partir de la semana 20, una ecografía permite identificar la malformación y comenzar un trabajo anticipado con la familia.

Para Torres Cavallo, ese momento resulta clave porque no solo permite planificar el tratamiento del bebé, sino también acompañar emocionalmente a los futuros padres.

“Todo diagnóstico inesperado genera un impacto. Aparecen miedos, culpa, incertidumbre y muchas preguntas. Por eso es tan importante que la familia reciba información de calidad y sepa que esta es una condición que tiene tratamiento”, explicó.

Además del acompañamiento psicológico, el equipo prepara a la familia para los primeros días de vida del bebé. Si el paladar está comprometido, por ejemplo, se enseñan técnicas especiales de alimentación para evitar complicaciones desde el nacimiento.

Mucho más que una cuestión estética

Durante años, la fisura labio-alvéolo-palatina fue asociada casi exclusivamente a un problema estético. Sin embargo, los especialistas insisten en que esa mirada es incompleta.

La malformación puede afectar funciones tan importantes como la alimentación, la respiración, la audición, el habla y la masticación, por lo que requiere un tratamiento integral en el que intervienen odontólogos, cirujanos, pediatras, fonoaudiólogos, psicólogos y otros profesionales.

El tratamiento comienza idealmente con el diagnóstico prenatal —o inmediatamente después del nacimiento cuando no fue detectado durante el embarazo— y continúa durante la infancia y la adolescencia mediante distintas cirugías y terapias.

“Cuando el tratamiento se realiza de manera oportuna, esta condición termina siendo una anécdota del nacimiento. Los pacientes pueden estudiar, hacer deporte, trabajar y desarrollar plenamente sus proyectos de vida”, aseguró la especialista.

La prevención también empieza antes del embarazo

Aunque la causa de la FLAP es multifactorial y no siempre puede prevenirse, existen factores que aumentan el riesgo de desarrollar esta malformación.

Entre ellos se encuentran el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas durante el embarazo, algunos medicamentos sin control médico, la exposición a determinados contaminantes, el estrés y la falta de ácido fólico.

Por ese motivo, Torres Cavallo recomendó planificar el embarazo siempre que sea posible y adoptar hábitos saludables incluso antes de la concepción.

“La preparación comienza antes del embarazo. Dormir bien, alimentarse adecuadamente, evitar consumos tóxicos y consultar con un profesional son medidas que ayudan a disminuir factores de riesgo”, señaló.

Una respuesta integral en Mendoza

Desde hace años, Mendoza cuenta con un programa provincial especializado en el abordaje de las malformaciones craneomaxilofaciales, que acompaña a los pacientes desde el embarazo hasta la adolescencia e incluso recibe adultos que, por distintos motivos, no pudieron completar su tratamiento.

La especialista destacó que la provincia dispone de equipos interdisciplinarios capacitados y vinculados con centros nacionales e internacionales de referencia, lo que permite ofrecer tratamientos que, en otros lugares, suelen tener costos elevados o un acceso más limitado.

“Lo importante es que las familias sepan que no están solas. Esta condición tiene tratamiento, es posible una buena calidad de vida y nunca es tarde para consultar“, concluyó.

Jornada para profesionales y familias

En el marco del Día Mundial de Concientización sobre la Fisura Labio-Alvéolo-Palatina y las Malformaciones Craneales, este jueves el Centro FLAP del Hospital Teodoro J. Schestakow realizará una jornada destinada tanto a profesionales de la salud como a pacientes y sus familias.

Las actividades comenzarán con charlas sobre el abordaje interdisciplinario y continuarán con un encuentro de padres, propuestas recreativas para niños y la actividad simbólica “Cultivando sonrisas”, que consistirá en plantar una semilla como representación del crecimiento de cada niño y del acompañamiento que brindan las familias y los equipos de salud durante todo el tratamiento.