Un preocupante fenómeno en la salud capilar ha encendido las alarmas entre especialistas: la caída de cabello, tradicionalmente asociada a la edad adulta, se manifiesta con creciente frecuencia en niños y adolescentes.
Según Celeste Gaitán, especialista en Medicina Capilar, este descenso en la edad de las consultas por alopecia se ha hecho notorio “desde hace aproximadamente 4 años”, con un repunte significativo “más precisamente post pandemia”.
Multifactorial: del estrés digital a la alopecia androgénica
La especialista explicó que las causas de estas alopecias son “multifactoriales”. En la era digital, donde los chicos pasan “horas y horas frente a las pantallas”, el estrés generado por el consumo de redes sociales emerge como una de las principales causas.
A esto se suman “malas prácticas de cuidado capilar que sugieren en estas plataformas”, así como “malos hábitos higiénicos y dietéticos, altos consumos de ultra procesados, el aumento del sedentarismo”.

Por otro lado, precisó que un factor “muy importante” es el aumento del estrés que deriva en “periodos de ansiedad generalizada y trastornos de depresión” en esta población.
Gaitán, también reveló que los casos más graves que observa en consulta, y que la llevan a abordar a los pacientes jóvenes “de igual manera que si fuera un adulto”, son la presencia de alopecia androgenica, tanto masculina como femenina, a edades tempranas.
Alertas para padres: ¿cuándo consultar?
Frente a este panorama, la médica especialista en Medicina Capital, enfatizó la importancia de que los padres estén atentos a ciertas señales de alarma:
- Caída activa: observar cantidades de pelo en el baño, la almohada o después de ducharse.
- Visualizar el cuero cabelludo: confirmar que esté poblado, que la línea media y de implantación no se vea ancha, y revisar las zonas temporales.
Si bien el estrés es un “factor importante y agravante” y se posiciona “dentro de los desencadenantes” actuales, la caída de cabello no se limita solo a este aspecto.
“Muchas veces se deben a enfermedades de base, mala alimentación, falta de nutrientes como también hereditarias o enfermedades propias del folículo piloso de nuestro pelo, entre otras”, aclara la especialista.

Tratamientos y el rol de los padres
Pese a esta realidad, la buena noticia es que existen tratamientos para atenuar los efectos de los distintos tipos de alopecia, ya sea a nivel emocional o cosmético.
“Cabe destacar que la gran mayoría tiene tratamiento y no cura, pero podemos ayudar justamente a los chicos a verse más saludables con su imagen y dentro de esto se encuentra tener un cuero cabelludo y pelo sano”, afirmó Gaitán.
En cuanto a la posibilidad de reducir el estrés en los niños en la vorágine actual, la especialista es optimista.
“Es muy importante el acompañamiento de los padres y que estos sean los primeros en ayudar y apoyar a los chicos si su hijo/a está sufriendo algún tipo de alopecia”, sostuvo.
Gaitán resaltó que, aunque cada año es más visible, aún es difícil comprender que “hoy existen patologías capilares y alopecias a temprana edad, que antes eran casos de adultos y adultos mayores”.
La clave, entonces, radica en la observación temprana y el apoyo familiar para abordar este creciente problema.
