Pasó la pandemia de coronavirus y las autoridades sanitarias de todo el país comenzaron a plantearse nuevos desafíos de trabajo. En la última reunión del Consejo Federal de Salud (COFESA), realizado hace unos días, se delinearon estrategias para abordar las enfermedades crónicas no transmisibles y las enfermedades transmisibles, que se vieron postergadas durante los últimos dos años.
Si bien los casos de VIH han disminuido en la provincia, la ministra de Salud, Ana María Nadal, consignó que “en los últimos meses se ha observado un aumento de personas que padecen sífilis. El incremento ronda el 3% y es muy preocupante teniendo en cuenta que ese porcentaje es solo de casos diagnosticados”.
“Tenemos un desafío de salud pública, no podemos volver a tener enfermedades que con medidas de prevención se pueden disminuir. Por ello, nuestras políticas están muy orientadas a la búsqueda activa, por eso, son necesarios los centros de testeos para VIH y estar atentos a los controles”, expresó la funcionaria.

Qué es la sífilis
De acuerdo con lo reportado por el Boletín Nº 38 “Respuesta al VIH y la ITS en la Argentina” del Ministerio de Salud de la Nación, publicado en diciembre del 2021, Mendoza se ubica en noveno lugar, con 16,9 casos cada 100 mil habitantes: una tasa por arriba de la nacional, que se ubica en 11. En relación con la sífilis, la tasa local –62,9%– también supera a la nacional –56,1%–.
El Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos describe que “se puede contraer sífilis mediante el contacto directo con una llaga de sífilis durante las relaciones sexuales anales, vaginales u orales. Las llagas se pueden encontrar en el pene, la vagina, el ano, el recto o los labios y la boca. La sífilis también puede propagarse de una madre infectada a su bebé en gestación”.
El uso del preservativo previene la transmisión de la sífilis al evitar el contacto con las llagas, pero a veces, estas pueden estar en áreas que el condón no cubre. La sífilis todavía se puede transmitir al tener contacto con estas llagas.

