Mientras se desarrolla un paro de 72 horas impulsado por médicos autoconvocados de PAMI en distintos puntos del país, el delegado regional de la Asociación de Profesionales del Programa de Atención Médica Integral y Afines (APPAMIA), el médico prestador de PAMI, Gustavo Tanúz, aclaró que la medida de fuerza no cuenta con el respaldo formal del gremio, aunque reconoció que existe un fuerte malestar entre los profesionales por los cambios en el esquema de remuneración.
“El gremio no avala el paro”, afirmó Tanúz en diálogo con Opinión, por LVDiez. Explicó que el consejo nacional de APPAMIA resolvió continuar las negociaciones con las autoridades del organismo y no impulsar medidas de fuerza. Sin embargo, señaló que gran parte de los médicos decidió adherir de manera independiente. “Se armó un grupo de médicos autoconvocados y llevaron adelante esta iniciativa del paro de 72 horas”, indicó.
Según el médico, el conflicto se originó a partir de modificaciones en el sistema de pago que redujeron significativamente los ingresos de los médicos de cabecera. Hasta hace poco, los profesionales percibían una remuneración compuesta por una cápita fija y el pago de consultas. Con el nuevo esquema, las consultas habituales dejaron de abonarse por separado y fueron absorbidas por la cápita mensual. “No estamos peleando por un 2% o un 3% de aumento, estamos peleando por un recorte del 50%. Es histórico”, sostuvo.
Tanúz explicó que la cápita de los médicos de cabecera pasó de aproximadamente 950 pesos a 2.400 pesos, pero con la inclusión de las consultas que anteriormente se liquidaban aparte. “Sentir que te sacan de tu sueldo un millón o un millón y medio de pesos, y con la misma carga horaria y la misma cantidad de afiliados, es duro”, afirmó. En promedio, cada médico atiende alrededor de 700 afiliados de PAMI, aunque algunos superan ampliamente esa cifra.
El referente también advirtió sobre las consecuencias que la situación podría tener sobre la calidad de la atención. “Va a bajar si tenemos más pacientes y menos remuneración”, aseguró. A ello sumó la reducción de profesionales disponibles. Según detalló, en Mendoza fueron desafectados 15 médicos prestadores, cuyos pacientes debieron ser redistribuidos entre quienes continúan trabajando. “Son más o menos 10.000 afiliados que los tuvieron que redistribuir en los que todavía estamos”, explicó.
En ese contexto, sostuvo que la mayoría de los médicos debe complementar sus ingresos con otros empleos. “Todos tenemos tres o cuatro trabajos”, señaló. Además, remarcó que la problemática no se limita al primer nivel de atención, ya que las especialidades también enfrentan dificultades para responder a la demanda. “Yo derivo un paciente al neurólogo y a lo mejor le consigue turno para dentro de cuatro o seis meses”, ejemplificó.
Respecto del futuro de la negociación, Tanúz aseguró que los profesionales esperan una convocatoria de las autoridades nacionales del organismo. “Nosotros pretendemos una cápita de 4.200 pesos para igualar lo que cobrábamos antes. Tampoco estábamos bien, pero esto es una cosa muy grave que yo no la he visto nunca: trabajar más y cobrar la mitad”, concluyó.
La respuesta de PAMI
Según expresaron desde PAMI, “la medida de fuerza es impulsada por un grupo reducido de profesionales y cuenta con baja adhesión en Mendoza. La mayoría de los profesionales siguen atendiendo con normalidad”.
“La semana pasada, PAMI aumentó la cápita de los médicos de cabecera de $2.100 a $2.400 por afiliado, con retroactividad a mayo, y mantiene abierta la mesa de diálogo con las entidades que los representan”, informaron desde el organismo nacional.
