Adrián es un joven de veintitrés años que está preso en la Penitenciaria provincial. A los dieciséis años comenzó a consumir bebidas alcohólicas y su inestabilidad emocional lo llevó a caer en manos de una banda que robaba fábricas en Córdoba. Quedó detenido, pero, por ser menor, lo dejaron volver a Mendoza con su familia. Una tarde de domingo, víctima del alcohol y la desesperación, salió a robar una cartera. Hoy está preso por ese robo y su padre y su hermano, quienes piden a los gritos ayuda para salvarlo de su adicción, no saben cómo recuperar su vida.

Muchas familias cuentan entre sus integrantes con algún adicto, ya sea al alcohol, a las drogas o al juego. Los jóvenes conforman la población más expuesta a caer en adicciones y padecer las consecuencias del consumo de diversas sustancias. El rol de los padres es el más difícil de jugar en muchos casos, porque si bien el objetivo está claro, recuperar a sus hijos, depende de muchos factores. La posición económica, las decisiones de algunos programas de ayuda al adicto y la burocracia son factores determinantes en la recuperación de un adicto.

Héctor Orozco, un padre desesperado por la situación por la que pasa su hijo alcohólico desde los quince años, cuenta su experiencia y pide ayuda. ¿Cómo empieza su hijo a consumir alcohol?

Soy bachiller enólogo y tengo cinco hijos a los que crié solo, porque la madre los abandonó. A los quince años, mi hijo empezó con el alcoholismo, se fue de casa, después viajó a Córdoba con una banda, engañado con que iba a trabajar, cuando en realidad iban a robar una fábrica. Los apresaron y quedó en libertad. Con el tiempo empezó a trabajar en una fábrica de cortinas de totora, pero a su lado llevaba el peso del alcoholismo. Hace dos años lo echaron de la fábrica por el alcohol y con mi otro hijo de diecisiete años lo empezamos a ayudar. ¿Cuál es el estado de su hijo hoy?

Ahora está en la Penitenciaria. Después de muchos años, se alcoholizó el cinco de abril. No tuvimos forma de contenerlo, se puso agresivo, salió a la calle y volvió corriendo con una cartera que ni plata tenía. Le robó a una viejita de setenta y siete años que parece ser gente de mucha plata. Con mi hijo menor llamamos al móvil de la policía porque no compartíamos lo que estaba haciendo y quizás después lo volviera a hacer peor. Yo les dije que fue mi hijo. Me dijeron que le había provocado lesiones a la mujer y que el lunes quedaría en libertad porque era robo simple. Su situación se complicó por las lesiones que provocó en la señora, porque es muy viejita. Yo no lo quiero justificar, quiero que pague lo que hizo, pero no a expensas de la política.¿A qué se refiere con que no a expensas de la política?

Mi hijo está en medio de una lucha de poderes. Yo no quiero que mi hijo, porque salgo en los medios, quede en libertad, no lo quiero. Yo lo tengo en el instituto Cable a Tierra desde diciembre e insistimos para que a mi hijo lo internaran, porque tenía recaídas seguidas, y me contestaban que no, porque estaba bien. Fui al Juzgado de Familia y me dijeron que es evidente que tiene que estar internado, porque el tratamiento no le hizo nada.¿La situación de su hijo depende de una decisión política?

El miércoles, la llamó a su mamá porque sabía que yo estaba enojado con él, y le dijo que lo estaban trasladando a la Penitenciaria. Me voy a la Octava Fiscalía y un auxiliar me dice: “Lamentablemente, señor Orozco, su hijo es un número más para el Estado, porque quieren tener presos y presos para mostrar que están acabando con la inseguridad, y su hijo cayó en una competencia de poderes”. El juzgado llamó y ordenó que, al salir en libertad ese día, tenía que ir al Hospital El Sauce en forma judicial. El fiscal, por darle la contra al Juzgado de Familia, lo manda a la Penitenciaria. ¿Quién lo está ayudando a solucionar la situación de su hijo?

La psicóloga de la Municipalidad de Guaymallén me está ayudando. Cuando ella le habla al coordinador de Cable a Tierra, le dicen que se habían enterado de que estaba internado en la casa de Carrodilla de Cable a Tierra. Ella, indignada, le cuenta la situación. Están jugando y mi hijo la está pagando por un error, por competencia, por política. Quiero justicia, y justicia bien. ¿Su hijo estaba internado en Cable a Tierra o estaba en tratamiento ambulatorio?

Está becado para que pueda hacer su tratamiento en Cable a Tierra, pero nunca quisieron internarlo. Es una persona que se puede recuperar, robó por robar. Quiero que lo internen en El Sauce porque el Gobierno tiene los medios para hacerlo hasta que salga el juicio. Si lo condenan, que siga ahí, pero medicado. Yo sé que dentro de tres, cuatro años va a estar recuperado. Con Cable a Tierra hablé ayer y les dije que van a tener mucho tiempo para borrar lo que han hecho, me parece que es un juego de plata también, porque el Gobierno les paga por mi hijo. Ellos cobran la beca de mi hijo, una internación en una casa, mínimo cuesta diez mil pesos.?Se quedan con el dinero de mi hijo.?Ellos lo están matando, y aparte es doble gasto, porque gasta en la Penitenciaria y los fondos del Gobierno podrían estar destinados en alguien que sí se recupere. El 6 de abril le iban a dar un subsidio de trescientos pesos para que pudiera ir a Alcohólicos Anónimos, porque Cable a Tierra no estaba haciendo nada por mi hijo. ¿Qué le dicen en Cable a Tierra?

La psicóloga me dijo que ellos no lo mandaron a robar, que mi hijo lo hizo solo, que ellos se ocupan de la adicción de mi hijo, nada más, que lo demás es problema de él. Pero si Adrián hubiera estado internado, tendría menos posibilidades de llegar a esto. Él tenía voluntad de internarse, algo muy difícil de lograr, que un enfermo pida ayuda. No entiendo por qué no lo internaron. Figura que su última recaída fue hace tres meses atrás, cuando la persona que me atendió sabe muy bien que la última fue en abril y que estaba preso.¿En qué condiciones está en la Penitenciaria?

Me ha hecho creer que está bien. Me dijo que los sábados trabaja en construcción, me quiso dejar tranquilo porque el día anterior le pidió al abogado que por favor lo sacara, que no aguantaba más. Siento inseguridad respecto de mi hijo. Hace dos sábados fui a visitarlo y me lo dejaron ver aunque fui fuera del horario. Venía con ropa que el abogado le dio. Está mal conmigo porque yo lo entregué, pero no me echo la culpa, porque prefiero que esté allá, que esta contenido. Cuando empezamos a hablar me dice que le pegaron un palo en la cabeza. Están corriendo riesgos él y quienes lo rodean. ¿Adrián tendría que estar medicado?

Debería estarlo, antes tomaba muchas pastillas, para la abstinencia, para la agresividad y para un montón de cosas más. Ahora no está medicado porque pregunté en la farmacia de la Penitenciaria y me dijeron que no, pero esto es peligroso, porque una persona que toma todo lo que tomaba mi hijo no puede subsistir mucho tiempo sin la medicación. Más allá de que es un juego, es la vida de mi hijo. No puedo entender que en la farmacia me dicen que tienen esos medicamentos y que no se los dejen, me dicen que les dé las indicaciones, lo hago y me dicen que en el sistema está registrado como una persona normal y que no les han informado que es adicto al alcohol, por lo cual no se lo puede medicar. Todo está certificado para que se lo trate como a un enfermo. En la farmacia es normal, en Cable a Tierra, figura como internado ahí. Están jugando con un chico que está enfermo. Hay un caso similar al de mi hijo y está internado en un hospital privado porque su familia es de buena clase económica. Entonces, a mi hijo, porque no tiene plata, lo van a dejar morir.Sin medicación, ¿puede estar en problemas?

El efecto residual de las pastillas es de treinta días para que empiece con convulsiones, si esta semana no se las dan, va a ponerse agresivo, va a recurrir a las drogas que nunca probó, porque su problema es el alcohol. Adrián me comentó que corre droga, que les llega en bolsitas que les atan a las palomas, y que también puede conseguir alcohol y que los guardiacárceles no les dicen nada. Quiero que se tenga en cuenta que tuve la actitud como ciudadano, como padre, de entregarlo. No pido que lo dejen libre, sino que pague por lo que hizo, pero como corresponde, porque es una persona que puede recuperarse. ¿Cómo piensa continuar?

Necesito que la sociedad me ayude. Los medios me ayudan a dar a conocer lo que está pasando con mi hijo, que no es el único caso que hay así. Si un día sale en los diarios, como muchos otros, que se ahorcó, a quién culpo de la muerte de mi hijo. Si sale el suicidio de un preso en los diarios, nadie se detiene a ver por qué fue, si el Gobierno y los fiscales procedieron bien y si esa persona recibió la ayuda que necesitaba.