¿Qué comemos para Nochebuena y Navidad? ¿Quién se encargará de la mesa dulce? ¿Qué le compramos a los chicos? Estas, entre muchas otras, son las preguntas que más se escuchan por estos días. Y es que falta muy poco para la celebración de las fiestas de fin de año y algunos ya comenzaron a planificar su menú. Una buena alternativa para dar respuesta a estas consultas son las que ofrecen los emprendedores locales que, desde hace meses, se preparan para poder marcar la cancha y posicionarse en el mercado.

Estos trabajadores, en su mayoría, arrancaron con un emprendimiento chico, incluso, instalado en su casa. Luego, con el pasar del tiempo, fueron creciendo y lograron afrontar nuevas responsabilidades. Esta fecha es clave para ellos porque es donde marcan la diferencia.

El pan nuestro de cada día

Laura Céspedes es separada, tiene 5 hijos y vive en el barrio Andino, de La Favorita. Desde el 2004 decidió instalar en su domicilio un emprendimiento gastronómico. El motivo era poder brindarle una vida digna a sus chicos que, además, forman parte del proyecto.

“Arranqué haciendo pan casero, tortitas y alfajores de maicena. Al principio, la metodología de trabajo consistía en vender en el barrio, yo me encargaba de la elaboración y los chicos se dedicaban al reparto casa por casa. Además, me desempeñaba como empleada doméstica. Mi objetivo y finalidad siempre fue sacar adelante a mi familia, darle lo mejor a mis hijos y sobre esa base fuimos creciendo”, contó. 

Laura, en pleno proceso de elaboración de Pan dulce.

Pasaron los años y Laura llegó al grupo de emprendedores que forman parte del área de Economía Social, a cargo de Lorena Meschini.

“Siempre me perfeccioné y me inscribí en varios talleres y grupos. También participé en diferentes programas otorgados por el Gobierno nacional y logré construir un horno de barro, compré maquinarias, incluso, despejé una de las habitaciones de mi casa y allí instalé mi negocio”, agregó.

En la actualidad, Laura junto a algunos de sus hijos realizan catering empresariales y, para estas Fiestas, ya comenzó a armar pan dulce, además de budines y algunas preparaciones especiales.

“Estoy feliz porque pasaron los años, mis hijos ya son adultos, la más chica tiene 23 años, cada uno formó su familia y seguimos trabajando muy bien. El negocio creció y tengo muchas expectativas para estas Fiestas. Mi nombre se hizo conocido por el famoso de boca en boca, así es como he llegado a la gente y me siguen recomendando, por lo que estoy muy agradecida”, manifestó.

El precio de los pan dulce de medio kilo con chips de chocolate y nueces es de $550,  con frutas abrillantadas y pasas de uva a $450 y los budines están desde $450.

Por la pandemia cerró su negocio, pero sigue en pie

Silvia desde muy chica siente interés por lo gastronómico, sobre todo, lo dulce. Siempre fue la encargada de realizar las tortas en los cumpleaños familiares y ya de grande decidió estudiar en la escuela de gastronomía para lograr un mayor perfeccionamiento.

A los 25 años decidió dar uno de los grandes pasos de su vida e instaló el restaurante que funcionaba en la cantina del club Pacífico. “Allí estuve 5 años y fue una experiencia muy gratificante”, relató.

A los 32 años, ya recibida de chef, emprendió su propio proyecto de viandas en su casa. El reparto lo hacían sus hermanos y ella se dedicaba a cocinar. “Entre los clientes teníamos funcionarios de la Casa de Gobierno, de la Municipalidad de Las Heras y del Aeropuerto. Obviamente muchos clientes particulares, incluso, personas que necesitan una alimentación especial por ser celíacos. En esa época realizaba y vendía unas 180 viandas diarias”,  expresó.

“Tras esa experiencia, abrimos un restaurante en Las Heras, trabajamos muy bien, pero desde el 2015 la situación económica del país comenzó a complicar todo y en la pandemia decidimos cerrar porque la situación era imposible”, refirió acongojada.

Pero la necesidad de seguir apostando hizo que Silvia no se caiga y ahora sigue con su emprendimiento, en su casa.

“Ya comenzamos a tomar pedidos para todo lo que se viene de fin de año, tenemos menú especial que, este año, llega un 100% más caro que en el 2021. Por el momento, tenemos reservas, la gente me conoce y estoy recibiendo pedidos, pero está dura la situación”, contó.

Los precios que maneja Silvia para el menú navideño es el siguiente: pollo relleno $3.980, torre de panqueques $1960, vital tomé $4.480, sandwiches de miga triple por 100 unidades a $6.400, por 50 a $3.600 y por 25 a $1.950.

La dulzura, en manos de Therome

En la mesa navideña no pueden faltar los productos dulces y Agustina, dueña de Therome, es otra de las tantas emprendedoras mendocinas que ingresó en el mundo culinario de chica, motivada por su legado familiar.

Si bien es licenciada en Administración de Empresas, su amor por el chocolate la llevó a formarse tomando varios cursos.

“Desde chica comencé a jugar y a los 16 años aprendí el proceso de la elaboración del chocolate y fue allí cuando tuve mi primera experiencia realizando los huevos de Pascua para cada uno de los integrantes de mi familia.  Logré visitar Fazendas de Cacao, en el norte de Brasil (zona donde se expresan las mejores plantaciones de cacao). Mi idea era  aprender sobre el proceso productivo”, contó Agustina.

Claramente su interés siempre fue desarrollar un emprendimiento dentro de la provincia, vinculado con el chocolate. “Lo que siempre pretendí fue reflejar a los que nos visitan que nuestra pasión no termina en el vino y la gastronomía, sino que también podemos desarrollar productos artesanales de más alto nivel”, reflexionó.

Respecto a las expectativas para este 2022, la joven contó que “mes a mes las ventas crecen, cada vez logramos llegar a más consumidores, que vuelven a elegirnos. Desde la base de la calidad de nuestros productos, tratamos siempre de generar buenas experiencias y con eso estamos logrando ampliar nuestra base de clientes”.

En la actualidad, la empresa tiene venta online, también distribuyen en puntos específicos y realizan ventas corporativas. “Para el próximo año, tenemos pensado ubicarnos en un local físico para seguir desarrollando la marca. Nuestro objetivo es consolidarnos en Mendoza, ampliar nuestra producción y líneas de productos, luego buscar un modelo de expansión a través de franquicias para poder dar el salto a otros mercados y continuar creciendo”, relató.

A la hora de reflejar si en Mendoza se valora el mercado artesanal, Agustina fue contundente: “Se respeta muchísimo, siempre y cuando atrás de lo artesanal haya calidad. La percepción de lo artesanal viene de la mano de la calidad, pero si eso no termina pasando se pierde automáticamente”.

Los precios de los productos navideños arrancan en los $550 y se extienden hasta los $650. Además, las cajas de Navidad van desde los $3.250 hasta los $7.250, varía por el tamaño y la cantidad de productos que contiene.

La eternidad de los juguetes artesanales

Pero no todo pasa por la comida y las confituras, en Navidad también los juguetes toman protagonismo.Y para ello, Hebe es una de las elegidas para dar cuenta de la importancia de los juguetes artesanales.

La mujer es dueña de Artesilla Juguetes, un emprendimiento que está a punto de cumplir 10 años,  y que presenta juegos y juguetes destinados para bebés desde los 3 meses hasta adultos.

“Soy madre y el proyecto surge por mi hija que hoy tiene 18 años. Lo cierto es que cuando buscaba algún tipo de juguete específico en el mercado para ella no habían muchas opciones. Desde entonces me proyectaba que en el futuro iba a construir juegos y juguetes de madera para que haya más diversidad, no tan direccionados a los géneros, sino destinados a todas las personas”, expresó Hebe.

Así surgió Artesilla Juguetes, juguetes que tienen como particularidad que todos son de madera y elaborados con materiales reciclados. “Hoy somos muchos los que nos dedicamos a este tipo de actividad y observo que facilitamos a los niños una crianza mucho más saludable”.

“Vivo de mi trabajo y ojalá pueda seguir haciéndolo. Hoy las ventas las está sosteniendo el turismo. Mis productos los vendo en la plaza Independencia, en el espacio Feria plaza de las artes y también en el Parque Central y es allí donde los turistas se acercan y compran. Ellos nos han reactivado el mercado”, contó.

En cuanto a los precios que se vienen para esta Navidad, la emprendedora reflejó que sus juguetes van desde los $2.000 a los $6.000.