En los últimos años son cada vez más los jóvenes que deciden postergar la decisión de tener hijos por cuestiones sociales o económicas. La posibilidad de congelar espermatozoides u óvulos es una realidad, aunque hay una tendencia marcada en el último tiempo que muestra que las mujeres, en su mayoría con edades cercanas a los 35 años, deciden preservar óvulos para no perder la oportunidad de la maternidad.
Pero, según los especialistas, el inconveniente que surge es que la cantidad y la calidad de los óvulos no es la mejor según cuánto más es avanzada es la edad, dándole pocas posibilidades de éxito para un futuro embarazo.
Cuál es la edad recomendada, cuál es el porcentaje de éxito después de los 35 años y los costos de realizar este tratamiento.
Conservación de óvulos y espermatozoides

Fernanda es una joven de 33 años oriunda de Buenos Aires que vive en Mendoza hace algunos años. La joven aseguró que, cuando tuvo que realizarse su primer control ginecológico, a las preguntas de rutina le sumó una consulta que para ella era inusual. “¿Tenés ganas de ser mamá?”
Si bien la respuesta de Fernanda fue un contundente “no, por ahora”, el profesional le sugirió que se informara sobre la posibilidad de conservar óvulos. Lo que más le llamó la atención a la paciente fue que, luego de salir de la consulta, descubrió que el ginecólogo trabajaba en una clínica de fertilidad asistida.
Ana María tuvo una experiencia distinta, a los 32 años asistió a una clínica para preservar muestras de sus óvulos porque no tenía pareja estable, pero tenía el deseo de ser madre.
Dos años después conoció a Nicolás y comenzaron una relación. Luego de 2 años de estar en pareja, decidieron formar una familia. Luego de varios meses de no poder lograr conseguir un embarazo, decidieron acudir a la clínica par, con sus óvulos preservados, poder realizarse una inseminación artificial. Luego de dos intentos fallidos, a los 37 años, lograron el embarazo deseado.
Las técnicas
Antonio Martínez es el director del Instituto de Medicina Reproductiva, uno de los lugares donde tanto hombre y mujeres pueden conservar sus células reproductivas.

La forma de extraer muestras varía entre hombres y mujeres, siendo mucho más sencillo en el varón porque por cuestiones biológicas tiene más células reproductivas y la composición de la misma es más simple de tratar. De hecho, hasta el año 2010 era prácticamente imposible poder preservar óvulos con las técnicas existentes.
En ese año se empezó a usar la técnica de vitrificación para conservar óvulos y espermatozoides. “Esta técnica lo que hace es detener en el tiempo a las células reproductivas en lugar de congelarlas. Antes, cuando se congelaban, los óvulos tenían prácticamente cero por ciento de sobre vida, ya que no respondían bien al descongelamiento por su composición, a diferencia de los espermatozoides, que por su escasa cantidad de agua, se mantenían en buena forma cuando se iban a utilizar”, explicó el ginecólogo.
Con respecto a la extracción de la muestra, la obtención de óvulos es más compleja que la de espermatozoides.

“Con los óvulos es complejo porque la mujer nace con una cantidad limitada, y va perdiéndolos todos los meses con la menstruación. Además, con el paso del tiempo, los óvulos pierden calidad. Después de los 35 años, la calidad de estas células cae muchísimo, por lo que es prácticamente imposible obtener alguna muestra con potencial”, indicó Martínez, quién agregó que “en los hombres esto no ocurre, puesto que produce nuevos espermatozoides casi a diario”.
Para conseguir las muestras, a las pacientes primero se le debe realizar una estimulación ovárica para poder obtener óvulos maduros. En general, lo recomendado es que sean más de 15, para poder realizar la mayor cantidad de intentos. Por su parte, para los varones es más simple, ya que como produce espermatozoides a diario, a partir de las cinco muestras es lo ideal.
Una vez extraída, la prueba se introduce en tanques de nitrógeno líquido y quedan a una temperatura de 196 grados bajo cero. Allí puede pasar el tiempo que las personas deseen.
Finalmente, si la persona que preservó su muestra decide avanzar con la búsqueda de un embarazo, se descongelará para un tratamiento de fertilidad asistida, mientras que en el caso contrario, pueden ser desechadas.
Congelar no garantiza embarazos
Uno de los errores más comunes que cometen las personas que optan por estas alternativas, es el creer asegurarse un embarazo cuando lo deseen, algo que dista mucho de la realidad.
“A pesar de obtener muestras que sean de calidad y en cantidad, no es suficiente para garantizar el embarazo. En la ecuación de la fertilidad intervienen dos personas y dependerá de la edad a la que guardaron las pruebas, la edad en la que se realiza la fecundación, las condiciones hormonales de la mujer a la cual se inseminará”, explicó Martínez.

Es importante destacar que la edad a la que se decida preservar células reproductivas va a ser fundamental, principalmente en la mujer.
Si la paciente realizó una preservación de óvulos después a los 35 años, el porcentaje de éxito en una fecundación asistida es de un 30%, y a los 40 años es tan solo del 17%.
Cuanto cuesta preservar en Mendoza
En la provincia hay varias clínicas donde se pueden realizar estos tratamientos, aunque los valores son similares en la mayoría de los lugares. Los costos para poder conservar óvulos y espermatozoides son dos: el costo de extracción y el de manutención.
En el caso de la extracción de óvulos, rondan los 300.000 pesos, mientras que su manutención tiene un valor cercano a los 80.000 pesos al año, es decir, unos 6.700 pesos mensuales.
En el caso de los espermatozoides, la recolección es mucho más simple, por lo que el costo de extracción es sensiblemente menor, cercano a los 100.000 pesos, mientras que para mantenerlos es también de 80.000 pesos anuales.
En el caso de que un paciente se esté por realizar algún tratamiento de quimioterapia, o si tuvieron que someterse a alguna operación que pudo afectar la reserva ovárica en las mujeres o la producción de espermatozoides, las obras sociales están obligadas a cubrir el tratamiento de preservación de muestras al 100%.
