“Es un mundo soñado, no sólo por los que amamos la montaña”. Laura Horta tiene 53 años, es decana de la facultad de Educación de la Universidad Juan Agustín Maza y este jueves enviaba esas sensaciones desde su teléfono celular a 4.300 metros de altura en Dingboche, en Nepal, con el objetivo puesto en llegar a la base del Everest.
Se trata de la travesía previa de su Proyect8000 que iniciará el año que viene, junto con su entrenador Sergio Furlán, cuando trate de conquistar la cumbre del Cho Oyu, la sexta montaña más alta de la Tierra (8.201 metros sobre el nivel del mar), ubicada en el sector del Mahalangur Himalaya.
La profesora de matemática tiene tres hijos (22, 25 y 29 años) y hace diez años volvió a hacer deportes. Comenzó corriendo, a hacer andinismo y en los últimos cinco años ya conquistó 50 cumbres.
En su página de Instagram @laurahortap8 muestra sus entrenamientos y hazañas para contagiar su espíritu aventurero y el apoyo de los usuarios, ya que para subir el Himalaya debe juntar unos 40 mil dólares.
Este viaje, el primer gran paso para alcanzar su sueño, conocer las maravillas de Nepal y la gente que la acompañará cuando finalmente suba el Cho Oyu el próximo año, lo viene pagando desde hace dos años con un préstamo de un banco y financiado por Inka Expediciones (que organizan aventuras de montaña) y surgió entre este último grupo de 17 amigos.
“En este camino, las experiencias y vivencias han sido de una extrema emoción y sorpresa de la existencia de una cultura amable, pacífica, llena de espontaneidad, de alegría inocente y de amabilidad”, afirmó Horta a El Sol en uno de los tramos donde logró tener señal de internet.
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Y agregó: “Es maravillosa esta parte del planeta, parecería un mundo separado del que conocemos y vivimos a diario. Aquí no hay apuro, no se vive más que hermandad y alegría”.
Sin embargo, la mujer contó que no ha sido un viaje fácil ni cómodo, “pero está compensado por lo que ven nuestros ojos y lo que vive nuestra alma”.
En este sentido, explicó que la pandemia hizo que la organización fuera complicada y los vuelos más baratos que encontraron en su momento hizo que las conexiones fueran “bastante sacrificadas”.
“Aterrizamos en avionetas en Lukla (a una altitud de 2.860 metros), uno de los aeropuertos más peligrosos del mundo. Luego fuimos a Namche, Panking, Tengboche y ahora estamos Dingboche”, contó Laura, quien se encontraba en un lodge o pequeña cabaña hecha de lata.
“Es maravilloso tener a esta altura un baño, aunque con letrina, y un comedor cálido. Todas las incomodidades están pagadas con lo maravilloso que vemos y vivimos”, destacó.
Desde que llegó a ese país hace cinco días, por jornada el grupo camina unas 7 horas. Desayunan a las 6 a para tener todo preparado para salir y los yaks deben llevar sus bolsos que vuelven a desarmar y preparar cada día.
“En tres días quizás logremos llegar al base camp del Everest”, detalló Laura Hort.
Conquistar el Himalaya
Para conquistar la cumbre del Cho Oyu, la deportista necesita financiamiento, y por eso creó Proyect8000.
El objetivo es que por cada metro que ella recorra una persona le done mil pesos.
“De esta forma he pensado quien quiera ‘acompañarme’ ayudándome con los metros que pueda y quiera hará posible esto y yo los llevaré a cada uno conmigo, pues deberé agradecérselos subiendo esos metros gracias a quien me lo hace posible”, dijo.
Y explicó: “Mi proyect8000 es el proyecto de todas las personas, todas. ¿Quién no tiene un sueño, quien no tiene un deseo que quizás le parece inalcanzable? Lo intentaré, ya eso me mantiene viva y motivada”.
