En varios sectores aún no hay servicio eléctrico.

Un incendio en un pastizal debajo de una línea de alta tensión, en Buenos Aires, produjo un apagón que afectó la zona central del país y sectores del noroeste argentino. La pregunta es cómo este hecho provocó un corte que dejó sin servicio a 20 millones de personas por más de dos horas.

Las llamas provocaron que se comenzaran a desconectar las líneas que alimentan el sistema interconectado nacional. Los monitores de Cammesa -compañía que supervisa la generación y demanda de electricidad- detectaron que hay demasiada generación de energía y escaso consumo, producto de esto dichas líneas se desconectaron.

Como la energía producida no se puede almacenar, para evitar que el sistema se sobre exija, de modo preventivo, se empiezan a desconectar puntos de generación de electricidad. Es el caso de Mendoza, que fue aislado del sistema por precaución y para evitar sobrecargar las líneas.

Una vez detectado y solucionado el inconveniente que produjo el apagón, las provincias productoras de electricidad -como es el caso de Mendoza- empezaron a alimentar las distintas regiones sin electricidad de forma independiente, y por fuera del sistema interconectado nacional.

Esto produce un aumento del consumo de electricidad y, por ende, este crecimiento de demanda del servicio provoca que se empiecen a activar las fuentes generadoras de corriente para satisfacer el consumo y se normaliza el sistema.

Esta fue la causa por la que el servicio en Mendoza se fue reponiendo de forma escalonada. Primero se comenzó a brindar electricidad generada en las centrales provinciales, logrando un aumento de la demanda del servicio y obligando al sistema a nacional a volver a trabajar de manera normal.