Manuel Adorni. Foto: NA.

La investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, comenzó a reflejarse en la opinión pública. Una encuesta nacional de la consultora Sociolítica reveló que la mayoría de los argentinos desconfía de las explicaciones del funcionario y que el escándalo ya impacta de manera significativa en su imagen personal. El estudio, realizado entre el 12 y el 16 de junio, tomó 1.600 casos en todo el país.

Los resultados muestran un fuerte deterioro de la credibilidad de Adorni. El 57% de los consultados afirmó que el jefe de Gabinete “nos ha mentido a los argentinos en la cara“, mientras que un 18% consideró que directamente se enriqueció de manera ilegal. En contraste, apenas el 6% manifestó creer en su inocencia y un 9% aseguró mantener dudas sobre el caso.

La evaluación de su imagen personal es todavía más contundente. El 64% calificó a Adorni de manera “muy mala” y otro 12% la definió como “mala“. Del otro lado, solamente un 4% sostuvo que tiene una imagen “muy buena” y un 6% opinó que es “buena“.

El resultado configura uno de los balances más negativos para un integrante de la administración de Javier Milei.

El impacto electoral

Sin embargo, el impacto político del escándalo parece encontrar límites. El relevamiento muestra que la aprobación del Gobierno nacional alcanza el 30%, mientras que el rechazo se ubica en el 55%. Aun así, la crisis que atraviesa el funcionario no se traduce en un fortalecimiento claro de las fuerzas opositoras.

El director de Sociolítica, el consultor político Roberto Stahringer, señaló que el principal hallazgo del trabajo es que “a Adorni no se le cree nada” y consideró que su salida del gabinete aparece como un escenario cada vez más probable. “Me parece ya indefectible e irreversible la salida de Adorni del gabinete”, afirmó.

No obstante, el analista destacó que el desgaste del funcionario no tiene por ahora una traducción electoral directa. “El gran dato es que no afecta tanto a la cuestión electoral“, sostuvo. Según explicó, una parte importante de la sociedad continúa priorizando las variables económicas por encima de las denuncias políticas o éticas.

“En la medida en que haya cierta posibilidad de discutir mejoras en la economía, el Gobierno quiere construir una narrativa apoyada en datos como la baja de la inflación, la caída del riesgo país o el acceso a financiamiento internacional”, indicó Stahringer. Para el consultor, mientras esa agenda económica conserve centralidad, el costo político del escándalo podría quedar parcialmente amortiguado.

El informe también muestra una oposición fragmentada. Ante una hipotética elección presidencial, el 24% votaría por una alternativa de continuidad del actual gobierno. Detrás aparecen un 16% que respaldaría una propuesta moderada vinculada al PRO y la UCR, un 15% que apoyaría a un peronismo unificado y un 14% que elegiría al kirchnerismo. Además, el 18% de los consultados todavía no definió su voto.

En ese contexto, Stahringer observó una oportunidad para el reposicionamiento del PRO. “Hay un crecimiento en la valoración del PRO más la UCR como opción electoral y creo que no es menor”, afirmó. Según su análisis, ambos espacios comparten buena parte de la agenda y del electorado que hoy acompaña al oficialismo.

Respecto del peronismo, el consultor fue más escéptico. “En la medida en que el peronismo no unifique sus filas y una línea más concreta, no polarizante, no va a ser de un espectacular rendimiento electoral“, sostuvo. A su juicio, el principal rasgo del escenario actual sigue siendo el elevado nivel de indecisos y el rechazo transversal hacia la dirigencia política tradicional.