Miqueas Burgoa, concejal radical de Guaymallén, estuvo demorado el pasado fin de semana en General Alvear tras ser capturado manejando en estado de ebriedad luego de la tradicional “paella radical”. Este martes por la mañana, durante la habitual reunión que el bloque radical lleva a cabo previo a las sesiones del Concejo Deliberante, sus compañeros decidieron escuchar las explicaciones de boca del edil y no pedirle la renuncia, decisión que según pudo saber El Sol, esperan que él mismo tome.
Si bien las señales que envió el intendente Marcos Calvente parecían indicar que desde el municipio “le habían soltado la mano“, durante el encuentro en la oficina de la presidencia legislativa determinaron que no van a pedirle que se aparte de su cargo. Durante el cónclave, además Burgoa, cada uno de los integrantes de la UCR expuso su postura al respecto.
Consultada al respecto, la concejal Cristina Vargas indicó que el encuentro fue para escuchar lo que tenía que decir Burgoa y también el resto de los integrantes de bloque. “Cada uno expuso y dijo lo que pensaba. En lo personal, considero que debe dar un paso al costado, pero tiene que ser él quien tome la iniciativa”, explicó.
En esa línea, adelantó que “de no encontrar una línea de acción que acompañe ello, deberá ser el cuerpo quien inicie los trámites correspondientes para tal decisión”.
Por su parte, otra de las funcionarias del bloque que se expresó en las inmediaciones del edificio municipal fue Juana Allende. La edil remarcó la importancia política que tiene este hecho en la comunidad de Guaymallén.
“No es una situación menor lo que ocurrió. Hoy Guaymallén y sus vecinos hablan de ello. Y quienes aseguran que se trata de un tema político, les digo que efectivamente así es. Todo hecho que atente contra la integridad del departamento y de su ciudadanía es político, nada tiene que ver con una interna como quieren hacerlo ver”, aseguró.
Al igual que Vargas, Allende precisó que esperarán “las pruebas que presentará” Burgoa y a partir de allí se verán los pasos a seguir por parte del bloque.
Bajo la premisa de “resguardar la institucionalidad” del caso, la presidenta del HCD, Verónica Cancela, decidió no hacer declaraciones al respecto. “Se llevarán adelante los procesos que sean necesarios para que la situación se aclare lo más pronto posible”, manifestó de forma escueta.
Por estas horas, Cancela sería una de las pocas personas que sostienen que el accionar de “es una conducta ajena a su función institucional“.
Recrudece la interna
Fuentes del Honorable Concejo Deliberante de Guaymallén manifestaron que “hubo sorpresa” por la rapidez con la que el intendente Calvente se manifestó indicando que “el concejal debería renunciar” y eso causó molestias hacia el interior del cuerpo legislativo guaymallinense. La fuerte interna que existe entre el actual jefe comunal y quienes responden a Marcelino Iglesias juega su rol en este nuevo escándalo. De hecho, este medio pudo confirmar que no hubo comunicación entre Calvente y Burgoa durante las últimas horas.
Miqueas Burgoa tiene pensado hacer una declaración pública a los medios luego del escándalo mostrando el acta contravencional que le labraron por haber manejado borracho, acto que reconoció a sus compañeros de bloque abiertamente.
El edil afirma que en ningún momento intentó saltear el control policial “chapeando” con su función pública y que tampoco pasó un semáforo en rojo.
Pedido de remoción
Desde el Frente de Todos, el concejal José Pozzoli, presentó un pedido formal de remoción ante el HCD. “La conducta de Burgoa es inaceptable para un funcionario público. No podemos permitir que actitudes como estas sigan representando a los vecinos de Guaymallén. La confianza pública debe ser restaurada”, sostuvo.
Por su parte, según pudo averiguar este medio, desde el bloque de La Unión Mendocina, se solicitó un pedido de informes al Ejecutivo para conocer los gastos que afrontó el departamento durante su participación en la Fiesta de la Ganadería en General Alvear.
