La Sala Penal de la Suprema Corte de Justicia anuló la sentencia de la Primera Cámara del Crimen que absolvió de culpa y cargo a los cuatro acusados por el crimen de Emir Manzur, ocurrido en diciembre del 2007 en el barrio Pedro Molina IV, cuando el joven fue a comprar droga hasta una casa de ese lugar, ordenando que se haga un nuevo juicio oral. El debate se realizará con la particularidad de que uno de los sospechosos, Lucas Ferreyra (18), no se sentará en el banquillo debido a que fue ultimado hace pocas horas en un enfrentamiento entre bandas en el barrio Lihué, en Guaymallén (ver página 21).
Argumentando la arbitrariedad del fallo de primera instancia, el preopinante, Herman Salvini, junto a los ministros Pedro Llorente y Carlos Bhöm, resolvió la nulidad de la sentencia. Ahora, Francisco David de la Guarda, Víctor Nicolás Ferreyra –hermano del joven muerto– y Luis Daniel Rodríguez deberán someterse nuevamente a proceso, aunque en esta oportunidad será en la Segunda Cámara del Crimen.
En menos de un mes, los integrantes de la Primera Cámara en lo?Criminal, Lilia Vila, Víctor Hugo Comeglio y Julio Carrizo, tuvieron que presenciar cómo los ministros de la Corte declararon nulas dos sentencias dictadas por ellos en casos que conmovieron a la sociedad.
El anterior fue hace pocos días, cuando los jueces del cuarto piso de los Tribunales ordenaron juzgar nuevamente a los sospechosos de ejecutar de un disparo en la cabeza a Matías Basallo en Godoy Cruz (ver aparte).
El fiscal de la Primera Cámara, Javier Pascua, y la querella casaron la sentencia argumentando que el fallo fue arbitrario porque se han violado principios constitucionales, como el de defensa en juicio.
De acuerdo a las valoraciones del representante del Ministerio Público, los magistrados negaron la producción de prueba que para ellos contenía un valor importante para el 
desarrollo del proceso.
Pascua y la querella solicitaron la citación de un testigo de identidad reservada y los jueces negaron ese pedido. Ante el no rotundo, requirieron que el ayudante fiscal que le tomó la declaración testimonial a esa persona protegida declarase en el juicio, pero nuevamente el tribunal lo rechazó.
Para los recurrentes, esta persona fue fundamental durante la instrucción liderada por el fiscal de Guaymallén, Jorge Calle, ya que había señalado a los cuatro sospechosos como los autores del hecho y a De la Guarda como quien apretó el gatillo. Por este motivo entendieron que no podía dejar de escuchárselo, ya que lo que se busca en materia penal es la verdad real de los hechos.

libres. Los cuatro sospechosos de terminar con la vida de Manzur fueron absueltos el 17 de noviembre minutos antes de la medianoche, tras un juicio que se extendió durante varias jornadas. Todos quedaron en libertad porque el tribunal consideró que no hubo pruebas que los involucraran con el asesinato.
Pascua había solicitado en la última jornada del juicio la nulidad de todo lo actuado durante el proceso porque no se aceptaron las citaciones de los testigos planteados. 
En el juicio hubo una declaración que involucró a los acusados y fue la que realizó un policía de Investigaciones que había participado de la pesquisa. Este efectivo involucró a los cuatro jóvenes con el crimen.
El uniformado había señalado que un llamado anónimo sindicó a los acusados y luego dijo que otra persona de identidad reservada también los señaló como partícipes del homicidio.
De todos modos, la defensa aseguró que el testigo reservado los había apuntado porque mantenía un enfrentamiento personal con uno de los acusados.
“Tenía serios problemas, principalmente con uno de los imputados, y por eso los marcó a todos”, sostuvieron ese día los abogados defensores de dos de los sospechosos, Martín Ríos y Matías Aramayo. Ambos letrados plantearon al tribunal que no se incorporara al debate la declaración de este sujeto por estar cargada de motivaciones personales, y los magistrados hicieron lugar al requerimiento.

el asesinato. El jueves 20 de diciembre a las 17, la víctima fue ultimada de un disparo en el pecho cuando se subió a un Peugeot 306 luego de comprar marihuana en una casa ubicada en Servet y Mariano Moreno del barrio citado anteriormente. El mismo proyectil hirió a Traico en la pierna, quien ratificó haber ido hasta ese lugar para adquirir la droga. 
Presuntamente, los jóvenes fueron a comprar esa sustancia vegetal y, luego de una discusión con uno de los vendedores, Manzur recibió el balazo en el tórax. Con la bala en el pecho, el conductor puso el motor en marcha e intentó escapar. 
Tras recorrer dos cuadras, se desplomó sobre el volante en la esquina de Pedro Molina y Venezuela, donde finalmente murió, mientras que su amigo fue internado en el Hospital Lagomaggiore por las lesiones en la pierna. 
Cuando los uniformados llegaron al lugar luego de que la víctima muriera, hallaron ocho gramos de marihuana al costado del Peugeot, vehículo que era de su madre.