La ministra de Ambiente y Energía, Jimena Latorre, habló sobre la inminente audiencia pública que se desarrollará para analizar el estudio de impacto ambiental en torno a los 34 proyectos incluidos dentro de Malargüe Distrito Minero Occidental (MDMO).
La ministra aseguró que “están corriendo versiones que ponen en tela de juicio la participación ciudadana” y aseguró que el proyecto cuenta con legitimidad de la sociedad.
“Estamos ante la convocatoria a una audiencia pública para el 6 de septiembre, pero más allá de esto, realizamos múltiples talleres de consulta y de diálogo con las sectoriales, vecinos y actores de la sociedad civil”, afirmó la funcionaria.
Además agregó que, si bien el decreto 820 que regula este tipo de proyectos no obliga a realizar audiencias públicas por el tipo de proyectos, “están convencidos de la participación ciudadana”.
“Queremos que haya una audiencia pública donde todos puedan expresarse”, subrayó Latorre.

Estas declaraciones se dieron en el marco de la inauguración de la Línea de Alta Tensión Cruz de Piedra, una obra que tuvo un costo de 20 millones de dólares y que tiene un tendido de 22 kilómetros de doble terna.
Desde el Gobierno afirmaron que la red “aportará estabilidad a la red y permitirá que se puedan ejecutar grandes inversiones en energías limpias, como la solar, con cero emisiones”.
La línea que fue planificada hace casi 40 años, permitirá duplicar la capacidad del sistema eléctrico provincial actual, permitiendo responder de una manera más efectiva a los picos de tensión (que ocurren generalmente en verano) previniendo cortes del suministro por sobredemanda de la red.
“Esta obra evitará un colapso del sistema para la provincia de Mendoza, ya que cubre los picos de demanda en verano y en invierno. Además, la concreción de Cruz de Piedra permitirá instalar en un futuro dos nuevas Estaciones Transformadoras en Mendoza Norte y en Valle de Uco, aportando mayor potencia al sistema”, explicaron desde el Gobierno.
La obra
La Línea de Alta Tensión Cruz de Piedra – Gran Mendoza comenzó a planificarse hace 40 años, cuando todavía existía Agua y Energía SE.
La Empresa Mendocina de Energía (EMESA) fue quien conjuntamente con el Fondo Fiduciario del Plan de Infraestructura Eléctrica de Alta Tensión, Zonas Aisladas y Zonas a Desarrollar (FOPIATZAD), reflotó el proyecto para mejorar el transporte y la distribución ante la creciente demanda.

Esta obra implicó una inversión de U$S20 millones, que el Gobierno de la Provincia financió a través del FOPIATZAD.
En lo que respecta a los trabajos en general, se construyeron con 55 torres de acero cuya altura oscila entre los 45 y 55 m de alto y sistema de doble cadena en “v”, lo que baja la afectación a los propietarios de los terrenos por donde pasa la línea y reduce el ancho de la franja de afectación (servidumbre).
