Este martes, la UCR se llevó una sorpresa cuando se enteró la decisión del gobernador Francisco Pérez de bajarle el pulgar al proyecto de presupuesto 2015. Con esa “decisión política”, como se argumentó desde el oficialismo, se puso fin a la “armoniosa” transición. Los radicales no solo se sorprendieron sino que manifestaron su preocupación por el complicado inicio de gestión que tendrá el gobernador electo, Alfredo Cornejo. Varias situaciones complican el panorama del radical, especialmente todo lo vinculado al pago de sueldos.

La decisión se tomó el lunes por la tarde en una reunión que Pérez mantuvo con sus funcionarios y algunos o intendentes. La gran pregunta es ¿por qué?, un día antes el gobernador había anunciado que trabajaba en los detalles de la pauta de gastos para este año y que sería consensuada con el gobierno electo. Sin embargo de la noche a la mañana se echó para atrás y dio un giro rotundo.

“Este es un freno, que deje de culparnos, no queremos dejar la provincia incendiada”.

Resulta que con esta decisión el peronismo le quiso poner un freno a los “caprichos” de Cornejo: se cansaron de la “transición a la chilena” donde la UCR no hace más que instalar que todo es un desastre, según trascendidos del oficialismo. La paciencia se terminó y con esta decisión presionan al intendente de Godoy Cruz para que se sincere y reconozca que necesita financiamiento para “fondearse” en sus primeros meses de gestión. El FpV le reprocha al radical haber negado el endeudamiento en los últimos dos años y ahora que lo necesita tampoco “blanquea” y siempre queda el oficialismo como el malo de la película. “Que reconozca que necesita endeudamiento para el 2016 que siempre lo niega”, señalan desde el oficialismo.

Además, a esto hay que sumarle que después de la derrota de junio, el FpV apuesta todo para obtener un triunfo en las elecciones nacionales y para eso necesitan estar fuertes y bien posicionados, mientras que sostienen que el radicalismo busca provincializar la elección porque no pueden definirse por un candidato nacional.

Sin embargo no todo está dicho para Cornejo y depende de él lograr un acuerdo político entre las partes. “Este es un freno, que deje de culparnos, no queremos dejar la provincia incendiada”, esa es la postura oficialista. Esta especie de “parate” puede cambiar si el gobernador electo depone su actitud. Se trata más bien de una advertencia. Ahora esperan la reacción. “A él le conviene consensuar”, señalaron. Con esta decisión el Paco quedó aliviado, aseguran.

En tanto el presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Tanús, que sorpresivamente se transformó en uno de los interlocutores de los cambios, explicó las razones técnicas por las que se dio un vuelco. En primer lugar remarcó que el “gesto de austeridad” del Ejecutivo debería ser “valorado” y no criticado.

En el encuentro que mantuvieron el lunes con Pérez se llegó a la conclusión de que no era necesario tomar más deuda. Lo que quería hacer el gobernador quedó descartado porque no se puede enviar un presupuesto nuevo. Si se enviaba una nueva pauta de gastos había que archivar la que tenía media sanción en la Legislatura, por lo tanto el nuevo proyecto recién se podía tratar en el nuevo periodo de sesiones legislativas a partir del 1º de mayo del 2016. Tampoco se podía modificar el presupuesto existente porque en ese se había eliminado la disposición del fondo unificado que se utiliza para pagar sueldos. “La visión del oficialismo es no tomar deuda”, afirmó y reiteró que el Ejecutivo termina sus compromisos el 9 de diciembre.  

En conclusión, el oficialismo se cansó de la “transición a la chilena”. Mientras intentan colaborar con el gobernador electo no hacen más que recibir una ola de críticas a los cuatro años de gestión, y no es momento para ser cuestionados cuando necesitan sumar votos para ganar las elecciones nacionales. Por su parte Cornejo, que durante ese anuncio estaba en Buenos Aires, aún no se ha manifestado públicamente por la situación.