Científicos del Conicet investigan las propiedades antitumorales de los subproductos derivados del proceso de producción de vino y de aceite de oliva. Principalmente, el orujo (mezcla de escobajo, piel, pulpa y semillas de uva) y el alperujo (mezcla de agua de vegetación, pulpa y restos de carozo de aceituna).

La iniciativa está a cargo de equipos del Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo (Imbecu, Conicet-UNCuyo) y del Instituto de Biología Agrícola de Mendoza (IBAM, Conicet-UNCuyo), quienes trabajan en colaboración con la bodega Trivento.

Qué busca la investigación

La investigación busca aprovechar los compuestos fenólicos bioactivos presentes en el orujo y el alperujo, que han demostrado potencial para prevenir tumores de riñón, colon, mama y próstata, algunos de los más comunes en Argentina.

Constanza López Fontana, investigadora del Conicet en el Imbecu, explicó que gran parte de estos compuestos bioactivos se encuentra en los residuos industriales. “En el caso del aceite de oliva, hasta un 80% de estos compuestos queda en el alperujo, con propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y antitumorales”.

El vicedirector del CONICET Mendoza, Walter Manucha y el CEO de Trivento, Marcos Jofré durante la firma del convenio.

El equipo del IBAM, liderado por María de los Ángeles Fernández y Joana Boiteux, lleva años trabajando en la recuperación de subproductos industriales mediante tecnologías verdes. Los extractos obtenidos no solo se prueban en modelos celulares para evaluar su actividad antitumoral, sino que también podrían aplicarse en la industria alimentaria como antioxidantes o colorantes naturales.

Virginia Pistone Creydt, científica del Imbecu, detalló: “Evaluamos cómo estos extractos regulan el comportamiento biológico de células tumorales y no tumorales, midiendo variables como proliferación, viabilidad y capacidad metastásica”.

Revalorizar desechos en el marco de la economía circular

El proyecto se basa en un enfoque de economía circular que busca transformar desechos en recursos valiosos. Para ello, emplea tecnología de extracción con Solventes Eutécticos Profundos Naturales (NADES), una solución ecológica que utiliza compuestos naturales no tóxicos, como azúcares y aminoácidos, en lugar de solventes químicos.

Presentación del trabajo previo a la firma del convenio.

“Este convenio representa un modelo de articulación público-privada que potencia la transferencia de conocimientos científicos al sector socioproductivo, con impactos significativos en la salud y el desarrollo sostenible”, destacó Walter Manucha, investigador del Conicet y director del Imbecu.

Desde Trivento, su CEO Marcos Jofré expresó el orgullo de colaborar con el Conicet en una iniciativa que no solo agrega valor a subproductos de la vitivinicultura, sino que también contribuye a una economía circular sostenible.