Dos informes de la DEA y uno de la Organización de Estados Americanos (OEA) alertaron a la Argentina a mediados del año pasado sobre el aumento del consumo ilegal del fentanilo, la sustancia que se sospecha estaba en la cocaína que mató a 24 personas.
La Justicia todavía no terminó de peritar la droga secuestrada en la villa llamada Puerta 8 de la localidad bonaerense de Tres de Febrero para elaborar un informe definitivo, pero una hipótesis es que contenía este opioide utilizado en medicina por sus acciones analgésicas.
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Patricia Bullrich, ex ministra de Seguridad, se cruzó con Aníbal Fernández, actual titular de esa cartera, por la existencia de alertas extranjeros sobre el fentanilo. Lo mandó a “leer” luego de que el funcionario le dijera que es una “boca sucia” en alusión a estos informes, algunos de ellos, de carácter público.
Una de las alertas a la que aludió Bullrich es un informe de Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) de la OEA de julio de 2020 que recordó que el fentanilo está sometido a fiscalización internacional desde 1964 y que “es 100 veces más potente que la morfina”, por eso razón se lo usa en medicina.
Sin embargo, empezó a ser usado por el narcotráfico y entre 1999 y 2018, junto a otros opioides “estuvieron involucrados en 446.032 muertes en los Estados Unidos”.
Informes
En 2019, la CICAD/OID realizó una investigación sobre opioides y otras drogas emergentes en Argentina, México, Perú, República Dominicana y Uruguay. En el país se descubrió que “la demanda de tratamiento por opioides es baja en los hospitales”, pero su consumo “es mayor en los trabajadores de la salud que en pacientes en tratamiento”.
El estudio reveló también que “la mayoría desarrollaron la dependencia luego de ser tratadas con medicamentos opioides”. Respecto a la heroína dice que “tiene una demanda y prevalencia de consumo bajas”.
Las conclusiones del informe dicen que “es preocupante allí el consumo de diversos medicamentos opioides de forma inyectada” y que se observó también “el consumo de parches de fentanilo o su uso en forma inyectada. Fuera del sector salud, se consumen el tramadol, morfina y suboxone se usan sin indicación médica”.
La agencia antinarcóticos de Estados (DEA) elaboró un informe en abril de 2020 que advirtió sobre el avance del consumo ilegal de fentanilo en América Latina. Otro estudio de junio de 2021 señaló que “las personas adictas al fentanilo que dejan de consumirlo pueden experimentar varios síntomas de abstinencia que a veces comienzan apenas unas pocas horas después de haber consumido la droga por última vez”.
La pregunta entre los expertos en narcotráfico es si inteligencia criminal de los ministerios de seguridad nacional y provincial incrementaron los controles de fiscalización luego de recibir estas alertas.
El cruce entre Bullrich y Fernández
Tras la muerte de una veintena de personas por consumir cocaína, Bullrich comparó el crecimiento de la importación de fentanilo en los últimos dos años con el ingreso de 50 toneladas de efedrina a la Argentina entre el 2006 y el 2007.
Fernández le respondió que aumentó la importación debido al mayor consumo médico para amortiguar el dolor de pacientes de coronavirus y enumeró los decomisos que hicieron las fuerzas de seguridad de fentanilo y sustancias parecidas que circulaban en forma ilegal.
Es que la importación de fentanilo pasó de una cantidad equivalente a 218 mil dólares a otra de 1.300.000 dólares, es decir, una suba del 695%.
Del funcionario depende el registro de precursores químicos por el cual se peleó con el ex titular del Sedronar, José Granero, en la segunda presidencia de Cristina.
