El histórico dirigente de la Unión Cívica Radical (UCR), Ernesto Sanz, analizó el escenario político actual de la Argentina en una extensa entrevista que dio a Clarín.
Lejos de la primera línea partidaria formal, el mendocino reflexionó sobre el rumbo de la administración libertaria, la crisis profunda del peronismo y el rol que debe ocupar el radicalismo en el armado de una alternativa de centro.
El gobierno nacional y la obsesión por la reelección
Para Sanz, la administración de Javier Milei padece de una miopía preocupante al concentrar todos sus esfuerzos en una única meta: la reelección presidencial.
“Hoy el Gobierno tiene un solo plan: la reelección de Milei. Si vos mirás todas las acciones del Gobierno, todas están dirigidas a eso. Es casi una obsesión”, enfatizó el sanrafaelino.
Si bien destacó como un acierto el recorte de la intermediación de las organizaciones sociales en la ayuda estatal, advirtió que el modelo económico actual genera más pobreza en su última etapa y no logra incorporar a los sectores vulnerables a la clase media.
“Me preocupan los datos sociales porque, obviamente, un modelo económico que está generando en la última etapa más pobres que en su primera etapa de gobierno es preocupante. Al principio, con el combate contra la inflación y los resultados que se obtuvieron, había podido disminuir la pobreza. Fue un acierto del Gobierno eliminar la intermediación de las organizaciones sociales en todo el tema de la ayuda social”, explicó.
Asimismo, cuestionó la falta de apego institucional del Gobierno, apuntando directamente a su intención de modificar las reglas de juego —como la eliminación de las PASO y la flexibilización de los controles de financiamiento político— en beneficio propio.
El modelo de Milei frente a los extremos
Sanz equiparó los discursos de La Libertad Avanza con los del kirchnerismo más duro, al sostener que ambos se alimentan de una polarización que les resulta cómoda pero estéril.
“Lo mejor para ellos es que se alimente la polarización”, sintetizó Sanz.
Recordó el reciente paso de Milei y Axel Kicillof por Nueva York para ilustrar cómo ambos sectores proponen modelos contrapuestos anclados en el siglo XIX y funcionales a la grieta.
“Milei y Kicillof, cada uno con su libreto. Fueron a contar dos modelos antagónicos, contrapuestos, pero del siglo XIX. No fueron a hablar de la Argentina del futuro”.
Mientras el Gobierno aplica la receta de “estamos mal pero vamos bien” para maquillar los datos negativos, el kirchnerismo opta por el catastrofismo absoluto, dejando a la sociedad sin un proyecto genuino de futuro para la Argentina.
Las elecciones de 2027 y el espacio del “no peronismo”
De cara al futuro electoral, Sanz visualiza un escenario de alta fragmentación donde los extremos perderán hegemonía y abrirán paso a la moderación. Afirmó que crece el número de ciudadanos que rechazan votar a los dos polos “con la nariz tapada y los dientes apretados”.
“Yo aspiro a que el año que viene haya cuatro fuerzas compitiendo. Dos fuerzas, por ejemplo, del no peronismo, y dos fuerzas del peronismo. Con esas cuatro nadie gana en primera vuelta. No obtiene los votos suficientes para ganar”, sostuvo el ex presidente de la UCR.
En este sentido, sostuvo que ya se está gestando un espacio plural que incluirá a dirigentes y sectores del radicalismo, el peronismo no K, el PRO, el socialismo y la Coalición Cívica.
Alfredo Cornejo, los gobernadores y el futuro del radicalismo
Al analizar la actualidad de la UCR, Sanz reconoció que el partido arrastra una crisis identitaria histórica y que se ha fragmentado en múltiples islas provinciales. No obstante, destacó figuras de gestión con peso propio como las de Alfredo Cornejo en Mendoza, Gerardo Morales en Jujuy y Maxi Pullaro en Santa Fe, calificándolos como un enorme activo político.
A pesar de estas destacadas administraciones locales, aclaró con crudeza que ninguno de ellos ha emergido todavía como el líder indiscutido de un proyecto de carácter nacional para todo el país.
Cristina Kirchner y el costo de la corrupción
Consultado sobre la situación judicial de la exmandataria y su condena, Sanz fue categórico al señalar que Cristina Kirchner atraviesa su peor momento por no haber marcado un límite a tiempo.
“Ella está pagando muy caro el precio de no haber hecho un corte cuando ya no estuvo Néstor Kirchner, que fue el gran responsable de la corrupción”, consideró.
Finalmente, desestimó los reclamos de la expresidenta ante organismos internacionales, calificándolos como una mera maniobra de supervivencia política para intentar ordenar a un peronismo sumido en la crisis más profunda de su historia.
“Creo que es una estrategia de poder político interno. Es decir: ‘Yo estoy vigente, voy a dar pelea’, y esa pelea la va a trasladar al seno de un peronismo que tiene una crisis profunda”, remarcó.
