Kevin Araya.

La jueza Alejandra Mauricio ordenó este miércoles que Kevin Jonathan Araya siga preso por el crimen de Carlos Gelman, en una resolución que reconstruyó una cadena de enfrentamientos que comenzó durante la tarde en una plaza, siguió por los pasillos de un barrio y terminó con una víctima agonizando en el Hospital Central.

Para la magistrada, en la instrucción liderada por la fiscal de Homicidios Andrea Cecilia Lazo existen elementos suficientes para sostener que Araya primero intentó matar a Gelman con un arma de fuego y que, después, lo atacó con un elemento contundente hasta provocarle las lesiones en la cabeza que terminaron causándole la muerte.

De esta forma, le dictó la prisión preventiva por homicidio simple en concurso real con homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa.

Peleas desde horas antes

Todo había comenzado varias horas antes, cuando los dos hombres se encontraron en la plaza del barrio Paulo VI el miércoles 2 de setiembre. El conflicto entre ellos ya existía y nadie pudo explicar todavía con precisión en la causa cómo se había originado. Lo cierto es que volvieron a enfrentarse y terminaron a los golpes.

Juan Emiliano Chávez, amigo de ambos, intervino para separarlos y se llevó a Araya. Pero la bronca quedó instalada. Al rato, los dos volvieron a cruzarse y protagonizaron otro enfrentamiento mientras recorrían las calles del barrio.

Chávez sabía que la situación podía terminar mal. Por eso fue hasta el departamento de Araya, ubicado en el tercer piso de uno de los monoblocks del complejo. Quería evitar que saliera a buscar a Gelman.

No llegó a tiempo para impedir el siguiente encuentro. Durante la madrugada del jueves 3, Gelman apareció frente al edificio, lo llamó a los gritos y lo desafió a bajar. Hubo insultos. Chávez intentó frenarlo. Entonces, según declaró, Araya tomó un arma y pronunció una frase que quedó incorporada al expediente: “Lo voy a matar”.

Araya bajó por las escaleras y volvió a encontrarse con Gelman. La pelea fue cuerpo a cuerpo. Violencia pura. Gelman golpeó a Araya. En medio del forcejeo sacó el arma “tipo pistola”.  

Se escuchó un disparo, pero el proyectil no alcanzó a Gelman. Araya volvió a accionar el arma y no salieron más balas. Los dos continuaron golpeándose hasta que Chávez consiguió separarlos.

Durante la audiencia de prisión preventiva, la jueza Mauricio valoró especialmente que otros dos testigos presenciales también ubicaron a Araya con un arma durante ese episodio y dijeron haber escuchado el disparo.

Después de ese primer enfrentamiento, cada uno tomó un camino diferente. Araya volvió a su departamento. Gelman quedó con Chávez, herido y con sangre en la cabeza.

Los dos caminaron hacia calle Rawson. Y cuando parecía que la pelea había quedado atrás, volvió a comenzar. Gelman le pidió el celular a Chávez. El amigo se lo prestó para hacer una llamada, pero el herido lo tomó y salió corriendo. Chávez fue detrás de él.

Fue entonces cuando apareció nuevamente Araya. Según el relato de Chávez, llevaba en sus manos un elemento blanco y grande. Alcanzó a Gelman y comenzó a golpearlo. La víctima terminó en el piso y los golpes continuaron sin parar, dirigidos principalmente a la cabeza.

Chávez intentó detenerlo, pero estaba asustado. En medio de la escena, escuchó que Araya dijo “creo que lo maté” o “lo maté”. Poco después, los policías que trabajaron en el lugar encontraron un caño con esas características con manchas hemáticas, un elemento que quedó incorporado como evidencia en la causa.

Gelman fue trasladado al Hospital Central y permaneció internado en estado crítico. Los médicos determinaron que había sufrido graves traumatismos. Cuatro días después murió. El informe del Cuerpo Médico Forense estableció que sufrió una muerte cerebral como consecuencia de los politraumatismos.

Ese desenlace cambió la investigación: lo que inicialmente aparecía como una violenta pelea pasó a ser investigado como un homicidio.

Para Mauricio, luego de la exposición de la fiscalía y la defensa, los testimonios permiten sostener que Araya fue quien provocó las lesiones que terminaron con la vida de Gelman.

La jueza también avaló, en esta etapa, la acusación por el disparo que no dio en el blanco, aunque aclaró que todavía deben profundizarse aspectos de ese episodio porque Gelman había provocado a Araya, lo había golpeado y llevaba un elemento contundente.

Aun con esa salvedad, ordenó que Araya permanezca detenido: una eventual condena sería de cumplimiento efectivo y sus antecedentes penales también fueron considerados.