El hospital Notti.

La internación en terapia intensiva de un niño de 1 año y 10 meses en el Hospital Notti derivó en una investigación judicial por las graves lesiones que presentaba. En las últimas horas, la causa dio un giro clave con la detención e imputación de su padrastro por tentativa de homicidio simple calificado por alevosía en grado de tentativa.

La medida fue ordenada por la Fiscalía de Homicidios tras la incorporación de nuevas pruebas, entre ellas, los testimonios médicos que reforzaron la hipótesis de maltrato infantil.

El hombre, identificado como Cristian Gonzalo Fragapane, quedó en el centro de la investigación luego de que los especialistas del Hospital Notti que atendieron al pequeño de casi dos años, concluyeran que las lesiones cerebrales del niño serían compatibles con el denominado síndrome del bebé sacudido. Según la imputación, el hecho habría ocurrido el 10 de abril por la noche, cuando el acusado estaba al cuidado del menor y su hermano mellizo en una vivienda de Luján de Cuyo.

Hasta ahora, la causa se movía entre dos hipótesis: un cuadro médico preexistente debido a que el niño sufre epilepsia o un episodio de maltrato infantil. Sin embargo, el cuadro clínico del niño —que ingresó con un paro cardiorrespiratorio y permanece en terapia intensiva—, sumado a antecedentes como una fractura previa detectada meses atrás, inclinaron la balanza hacia la intervención de terceros.

Con la imputación ya formalizada, el padrastro enfrenta una acusación grave que prevé penas de hasta 15 años de prisión. Mientras tanto, el menor continúa internado con pronóstico reservado.

Una evaluación previa no detectó maltrato

De acuerdo con fuentes oficiales consultadas por El Sol, el niño había ingresado en al menos dos oportunidades previas al hospital, lo que activó la intervención del programa dependiente del Ministerio de Salud. Sin embargo, tras la evaluación correspondiente, ese equipo descartó la existencia de indicadores que justificaran judicializar el caso.

El escenario cambió el 10 de abril, cuando el menor llegó nuevamente al hospital con lesiones que podrían ser compatibles con el síndrome del shaken baby, es decir, un fuerte zamarreo que produce heridas internas en órganos vitales. Fue entonces cuando los profesionales médicos decidieron radicar la primera denuncia formal, lo que derivó en la intervención de la Justicia y de los organismos de protección de derechos.

“La denuncia es la que hace el hospital en ese momento, cuando el chiquito ingresa en esas condiciones. Ahí se activa todo el circuito”, señalaron.