IMPSA consiguió una aprobación de casi el 98% del monto de su deuda elegible en el marco de un nuevo plan de reestructuración por US$ 583 millones. En ese contexto, la firma -que fue privatizada/capitalizada por el Gobierno de Javier Milei- anunció que retomará licitaciones y aspira a convertirse nuevamente en un competidor de alcance internacional luego de años de desastres en términos económicos.

“Tal como nos lo planteamos el primer día, IMPSA vuelve a ser un jugador global y desde febrero a hoy pasaron hitos importantes que marcan el nuevo rumbo”, enfatizaron a El Sol desde la histórica metalúrgica.

Como ya relató El Sol, según información oficial, la adhesión al Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE) alcanzó un 98,12 % del monto de deuda elegible, lo que supera ampliamente las mayorías exigidas por la ley para su validación. Este plan implica una reprogramación integral de los vencimientos que posterga el inicio del pago de capital hasta el 31 de diciembre de 2036, con amortización final prevista para el 31 de diciembre de 2044.

La reestructuración se produce tras un largo proceso de inestabilidad que incluyó la aprobación de dos acuerdos anteriores (2017 y 2021) para evitar la quiebra de IMPSA. En febrero de 2025, la empresa fue adquirida mayoritariamente por el fondo estadounidense Industrial Acquisitions Fund LLC (IAF), lo que implicó un cambio de control y el lanzamiento de un nuevo plan estratégico que combina inversión extranjera con tecnología argentina.

Ahora, IMPSA vuelve a meterse en la conversación en lo que respecta a diferentes proyectos a gran escala. Muchos recuerdan su historial de morosidad con desconfianza, como ocurrió, por ejemplo, con la posibilidad reciente de participar en la licitación por US$ 82 millones para ejecutar la modernización de la represa Acaray, en Paraguay.

Antes de su privatización, IMPSA ya había incurrido en una serie de conflictivas y cuestionadas participaciones en licitaciones públicas. Estos procesos, convocados por la Hidroeléctrica Acaray (a través de ANDE) y la Binacional Yacyretá, resultaron en ejecuciones de obra que se desarrollaron y concluyeron de forma deficiente. Finalmente, la licitación de este mes quedó desierta, pero la chance existió.

Desde IMPSA sí destacan que “se completó la rehabilitación integral de la Unidad Generadora 4 (UG4) de la Central Hidroeléctrica Yacyretá“, además de que existe la posibilidad de meterse de lleno en las el relevamiento técnico de centrales hidroeléctricas de Enarsa que están por vencer.

Se abre el mercado de oportunidades

En cuanto a las acciones para enderezar el barco desde que IMPSA pasó a manos privadas (Nación y provincia se desligaron de sus acciones), sostuvieron desde la empresa: “Llevamos adelante el desarrollo de una planta piloto para la producción de hidrógeno para Y-TEC, realizamos la entrega oficial del Parque Solar Fotovoltaico Helios Santa Rosa II y modernizamos la Central Hidroeléctrica Quebrada de Ullum. Y Finalizamos y transportamos el reactor de hidrodesulfuración de combustibles diésel para YPF. Regresamos al mercado de las grúas portuarias en Estados Unidos y estamos en conversaciones con los principales puertos del país“.

A su vez, hicieron hincapié en la participación de eventos locales e internacionales como la exposición Anual de la American Association of Port Authorities (AAPA), el encuentro más relevante del sector portuario en Norteamérica, realizado en Canadá y Clean Currents 2025 en Pittsburgh, la conferencia y feria comercial oficial de la Asociación Nacional de Energía Hidroeléctrica. Además, fueron parte, junto a INVAP, CNEA, Dioxitek, y Nucleoeléctrica Argentina, de la World Nuclear Exhibición 2025.

Por otro lado, IMPSA logró la recertificación de su programa de aseguramiento de la calidad nuclear tras superar la auditoría externa bajo los estándares de ASME III – Nuclear.

La empresa resaltó que este resultado le permite consolidar su posición en el sector. Al respecto, IMPSA señaló que, tras completar el proceso de verificación, lograron “con éxito la auditoría externa para la recertificación del programa de aseguramiento de la calidad nuclear”. Asimismo, la compañía sostuvo que el cumplimiento de estos requisitos la convierte en un “actor protagónico del sector nuclear en Argentina y Estados Unidos”.

Una experimentada fuente de la industria metalúrgica explicó a El Sol que “se abrieron muchas oportunidades que antes existían, pero que no estaban muy claras. Ahora que está arreglado, el panorama se aclara un montón. IMPSA puede hacer auditorías de las represas eléctricas porque muchas fueron construidas por IMPSA…”

“Otra situación que se da, y que se viene estudiando hace tiempo, es que la mayoría de las represas del país están en un estado casi terminal porque tienen más de de 40 0 50 años y necesitan potencialización tecnológica para extender su vida útil por al menos 30 años. Se calcula que ese negocio supera los U$S 2.000 millones. Se tiene que hacer en los próximos 10 años y hay una oportunidad para la Argentina e IMPSA”, analizó.