La recuperación de la que hacía alarde Impsa el año pasado se frenó en los primeros seis meses del 2023. Así quedó reflejado en el balance semestral presentado ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), donde se confirmó que la empresa cerró el periodo con pérdidas por 4.441 millones de pesos. Aunque un síntoma tal vez más grave de la situación de la ex Industrias Metalúrgicas Pescarmona es que, en la comparación interanual y en un contexto inflacionario, sus ingresos por ventas se mantuvieron estables.
Después de un furioso rojo de 4.607 millones de pesos en 2021, los números de Impsa mejoraron y la empresa cerró el año pasado con un déficit de “sólo” 2.968 millones. En ese momento el resultado fue celebrado por la compañía, donde destacaban que se habían triplicado los ingresos por ventas y servicios. Por eso se esperanzaban en “llegar a la facturación que la empresa necesita para poder dejar atrás las pérdidas operativas y alcanzar el equilibrio operativo“.
Ese objetivo hoy quedó muy lejos. En parte porque en lo que va del presente año, las ventas solamente aumentaron 6% en relación con el primer semestre de 2022: pasaron de 2.261 a 2.404 millones de pesos.
Con respecto al último balance, fuentes de Impsa resaltaron que “el resultado antes del impuesto a las Ganancias arrojó una ganancia de 9.463 millones de pesos para la empresa, una cifra más de tres veces mayor a los 2.804 millones de pesos registrados el mismo periodo del año anterior“. Sin embargo, admitieron que “el efecto del cálculo del impuesto a las Ganancias por aplicación del método del impuesto diferido y el ajuste por inflación impositivo revirtió la ganancia del ejercicio y llevó el resultado final a una pérdida de 4.441 millones de pesos“.
Hay que destacar que en el primer semestre del año pasado, las pérdidas fueron de 3.063 millones de pesos. Esto implica que en términos nominales -es decir, sin tomar en cuenta a la inflación-, el rojo de la empresa creció 45% en lo que va de 2023.
Por otra parte, el estado contable destaca una caída del patrimonio neto de la empresa: actualmente es equivalente a 8.830 millones de pesos, contra los 10.422 millones con los que cerró el año pasado.
Crisis y rescate
Graves problemas con sus negocios en Brasil y Venezuela, más la falta de proyectos de magnitud en la Argentina, llevaron a Impsa a una crisis sin precedentes que la dejaron al borde del cierre. Luego de una serie de procesos judiciales y de reestructuración de su deuda, la emblemática empresa fue “rescatada” a mediados de 2021, cuando el Gobierno nacional y el mendocino inyectaron en conjunto 20 millones de dólares para capitalizarla.
Desde momento está bajo control accionario del Estado Nacional (63,7%), mientras que Mendoza posee 21,2%. El 15,1% restante quedó en manos de privados: el fideicomiso de acreedores retiene 9,8% y la familia fundadora mantiene 5,3%.
Más allá de las pérdidas que muestra su balance, funcionarios nacionales y provinciales y directivos de la compañía están conformes con su desarrollo. “Estamos frente a una empresa que tiene los próximos cuatro años garantizados“, dijo a comienzos de agosto el ministro de Economía de la Nación y candidato presidencial por el oficialismo, Sergio Massa.
En tanto, algunas semanas antes, el ministro de Economía provincial, Enrique Vaquié, señalaba: “El primer dato que muestra que nos fue bien es que no tuvimos que poner más plata, más allá de la que pusimos para rescatar la empresa junto a la Nación“. Mientras que el presidente de Impsa, Gabriel Vienni, decía que “a dos años del ingreso del Estado en la compañía, es un muy buen resultado. Esperamos que a fin de año la empresa encuentre el equilibrio operativo para poder encarar sus proyectos, mantener su funcionamiento, pagar sueldos”.
Sin embargo, no son todas coincidencias. El Gobierno provincial reconoció su interés en desprenderse de las accciones en Impsa, lo que fue cuestionado por el propio Massa durante su último paso por la provincia. En plena campaña electoral, el funcionario nacional le envió un mensaje a “aquellos que por ahí piensan en privatizarla; no van a necesitar hacerlo porque Impsa tiene proyectos de desarrollo y de inversión para los próximos cuatro años”. El destinatario del dardo fue el Gobierno provincial, que no tardó en responder.
“El 28 de abril todos los accionistas de Impsa, el Ministerio de Economía de la Nación que encabeza Massa y el Gobierno de Mendoza, hicimos una presentación junto con los privados para hacer una oferta pública de las acciones. Lo hicimos porque en abril del 2021, antes de ingresar a Impsa cuando la empresa estaba por cerrar porque no se pagaban salarios, en el acuerdo extrajudicial de los antiguos dueños con los privados, se aseguró que hubiera un rescate de parte del Estado Nacional y del Estado provincial y que cuando se cumplieran ciertos puntos, se iba a hacer esta oferta pública en conjunto. No es que el Gobierno de Mendoza quisiera privatizarlo; también la Nación quería privatizar”, indicó Vaquié.
Los trabajos de Impsa
Impsa trabaja actualmente en el desarrollo y fabricación de las turbinas para la Central Hidroeléctrica de Yacyretá (Corrientes); de aerogeneradores para el Parque Eólico Arauco (La Rioja); de equipamientos para la Central Hidroeléctrica El Tambolar (San Juan); del reactor desulfurizador y distintos equipos pesados en para la ampliación y modernización de la refinería de Luján de Cuyo de YPF; y del recipiente de presión del CAREM, el primer reactor nuclear de potencia íntegramente diseñado y construido en la Argentina; la modernización del Tanque Argentino Mediano (TAM) 2C, el principal vehículo blindado del país y una Grúa para el Astillero en la Base Naval “Puerto Belgrano”, en Bahía Blanca.
El exterior, está realizando estudios de ingeniería avanzada en la Central Hidroeléctrica Santo Antonio, en Brasil, para determinar las causas que producen fallas en las turbinas y proponer una solución para implementar en las 50 unidades de la Central.
