Desde su apertura hace cuatro años, por el Hogar de Libertad Asistida perteneciente a la Dirección de Responsabilidad Penal Juvenil (ex COSE) ya pasaron 100 jóvenes. De estos, 60 pudieron reinsertarse con trabajo genuino de los oficios que aprendieron en el lugar. Mientras que el resto pudieron volver a sus casas controlados por la Unidad de Medidas Alternativas que los visitan en sus domicilios.

En la vivienda se albergan chicos que han cometido delitos leves y por diversas situaciones no pueden volver con sus familias en lo inmediato.

También, funciona como etapa de reinserción social donde los menores vuelven a la escuela, aprenden oficios y comienzan con actividades recreativas/deportivas.

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Nueva oportunidad

Para conmemorar estos 4 años, el hogar recibió el jueves la visita de la presidenta de la Cámara Penal Juvenil Primera Circunscripción, Claudia Vallejos, y la jueza del Primer Juzgado Penal de Menores, Natalia Navarro.  Además estuvieron el director de Responsabilidad Penal Juvenil, Arturo Piraces, el encargado del dispositivo de reinserción, Alberto Contreras, y varios de los trabajadores del lugar.

En la visita se aprovechó para inaugurar un taller para herrería y carpintería que se hizo con el apoyo de los menores y se pudo mostrar el trabajo que se ha realizado en estos años a través de una galería de fotos.

Piraces se mostró muy satisfecho por estos cuatro años ya que es un aprendizaje no solo para los chicos sino incluye al personal “estamos formateado con el encierro y cuesta pensar en estos lugares pero cuando uno ve el camino recorrido se empieza a dar cuenta que sirve para los chicos y enseña a los operadores a nuevas formas de relacionarse con ellos. Acá hay un casa de puertas abiertas donde como regla es que deben ir a la escuela, aprenden diversos oficios y comienzan un camino de reinserción social”.

“Tengamos en cuenta que si no existe este lugar estos menores estarían en situación de calle ya que por muchos motivos, sobre todo de violencia, no pueden volver a su barrio con sus familiares. Por eso me pone contento que lo que empezamos hace 4 años diera frutos tan rápido”, subrayó el director.

En ese mismo sentido, el encargado del Hogar, Alberto Contreras, comentó el importante aporte que se hace para que puedan volver a sus vidas: “Nosotros tenemos capacidad para recibir a 6 chicos y en estos 4 años ya han pasado 100. De estos 100, 60 se pudieron reinsertar con trabajo genuino de los oficios que aprendieron y el resto volvieron a sus hogares controlados por la Unidad de Medidas Alternativas que los visitan en sus domicilios”.

“Tal como decía el director Piraces, si este lugar no existiera estos muchachos estarían en la calle, con el acceso inmediato a las drogas y, por supuesto, cometiendo algún delito. En cambio acá los tenemos controlados, van a la escuela aprenden carpintería, herrería, construcción y lo que ellos quieran aprender. Por ejemplo, el primer joven que se fue está trabajando en una panadería de la zona y fue gracias a que la empresa lo tomó como pasante y luego siguió”, dijo muy emocionado Contreras.

El Rol de la Justicia Penal de Menores.

En el sistema de Responsabilidad Penal Juvenil se encuentran en encierro/internación 45 jóvenes y en libertar asistida desde sus hogares seguidos por la Unidad de Medidas Alternativas (UMA) son 520 “notamos que hay una baja en las internaciones y meseta en el seguimiento de la UMA esto está muy relacionado a los delitos que son cada vez menos graves”, afirmó Arturo Piraces.

Los ingresos, egresos y demás medidas que toma el área de Responsabilidad Penal Juvenil son a través del mandato de la justicia Penal de Menores. Estos juzgados son los que determinan cómo será la estadía y el control que se hará a los adolescentes. En el caso de que se cometa un delito grave se solicitará el encierro del menor pero en los demás delitos se puede optar por medidas de Libertar Asistida.

La jueza del Primer Juzgado Penal de Menores, Natalia Navarro, explicó la importancia de contar con dispositivos como los Hogares Asistidos no solo para la reinserción social sino como un lugar para comenzar a reintegrar derechos: “Nosotros desde la justicia penal de menores consideramos que estos lugares sirven, funcionan y tendrían que haber muchos más. Con estos lugares podemos ir garantizando derechos vulnerados como pueden ser la educación, la salud y por supuesto la recreación”.

Desde este Juzgado Penal se comenzó a observar que los delitos en menores eran en su mayoría leves y no se necesita un encierro para resocializar. “Otro de los temas de porque sirven estos hogares es que cada vez hay menos jóvenes en encierro ya que los delitos en su mayoría son leves y asociados a consumos problemáticos. Creemos que sí, que por supuesto si hay un delito grave no dudar en la internación del menor pero cuando es un delito primario que viene por consecuencia familiar que mejor que comenzar a reintegrar derechos con estos dispositivos mucho más amigables”, dijo.

En esta rama de la Justicia Penal se está empezado a trabajar en lo que se llama “Justicia Restaurativa” donde se comienza a trabajar con la comunidad y las victimas de cómo hay que actuar en una reinserción.

 “El que comete el delito y la comunidad deben trabajar en conjunto para restablecer lazos. Un gran ejemplo son los clubes donde ante un hecho de hurto lo primero que se hace es apartar a la personas en vez de interpelarlo y ver cómo solucionar, junto a la familia, esta situación”, concluyó Navarro.