Con la finalidad de asegurar la salud de la población y disminuir la demanda sobre el sistema sanitario, el Gobierno provincial sumó una hora más a la restricción de circulación nocturna. Frente a esta disposición, el sector hotelero y gastronómico exigió una ayuda económica al Ejecutivo para hacer frente a los sueldos de los empleados.

“No podemos afrontar más esta situación. La vara siempre está puesta sobre los mismos actores y realmente no se soporta la situación. El poder adquisitivo de los trabajadores es repudiable y no queremos que lleguen a la indigencia”, aseguró a El Sol, Carolina Montivero, Secretaria Administrativa de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina, Seccional Mendoza (UTHGRA).

Panorama desolador

Teniendo en cuenta que el panorama que les espera no es promisorio y entendiendo que hace un año son uno de los sectores más afectados, este martes trabajadores nucleados en UTHGRA decidieron marchar hacia Casa de Gobierno para oficializar el pedido de la asistencia social y la reducción horaria que afecta al sector.

“No pretendemos que el Gobierno nos regale plata ni asista a los empresarios, acá lo que se busca es que no se pierdan más fuentes laborales. A modo de ejemplo: un mozo previo a la pandemia percibía $44.000 y ahora su salario ronda los $9.000 y $16.000, muy por debajo del salario mínimo y no queremos que lleguen a la indigencia. Por esto necesitamos que el Gobierno nos asista”, expresó Montivero.

Al reclamo de UTHGRA se suma el de la Asociación Empresaria, Hoteleros, Gastronómicos y Afines (AEHGA) que si bien no se plegaron a la marcha y protesta sí avalaron la solicitud.

“No nos sumamos en esta oportunidad, pero somos conscientes que el reclamo es justo y no es más que para todos los trabajadores del sector. Necesitamos que las autoridades entiendan que nosotros también formamos parte de la economía y que no pueden seguir tocando nuestros bolsillos”, expresó Edmundo Day, vicepresidente de AEHGA.

El empresario aseguró que “en los próximos días se reunirá con la titular del Ministerio de Cultura y Turismo, Mariana Juri para analizar la situación. También expresó que se han reunido con el Ministro de Economía, Enrique Vaquié, con quien hablaron acerca de la posibilidad de incorporar al sector dentro del Programa Mendoza Activa 2”.

La finalidad por la que solicitamos una asistencia al Estado es sólo para conservar las fuentes laborales y que las empresas sigan en pie. Con las restricciones dispuestas lo único que se logra es que los ingresos para pagar sueldos caigan”, expresó Day.

De acuerdo con los datos aportados por el empresario, la caída del sector en Mendoza ronda el 25%. En tanto, a nivel nacional los números son elocuentes si se tiene en cuenta que 10.000 locales gastronómicos y hoteleros cerraron sus puertas y se perdieron unos 150.000 empleos.

Ante los reclamos, desde el Ejecutivo fueron concisos y concretos: “Por el momento no hay nada para ofrecer. No hay plata”.

“Si no recibimos ayuda del Estado, la Mendoza turística que se impone en el mundo entero se quedará sin establecimientos turísticos y gastronómicos porque no se los puede sostener económicamente”, sentenció Montivero.

El temor de los empleados

Los trabajadores viven momentos complejos y aseguran que “hasta ahora resistieron”, pero temen por lo que vendrá. Yolanda tiene 58 años, hace 30 se desempeña como personal de limpieza en un importante hotel céntrico y aseguró que hoy su sueldo no llega a los $30.000.

“Estoy preocupada porque son muchos los compañeros que perdieron sus puestos laborales y no me gustaría ser la próxima si se tiene en cuenta que a mi edad no conseguiré nada más. Soy soltera, pero tengo que mantener mi casa, los impuestos y demás y se me hace difícil vivir en esta situación”, expresó.

Marianela y Betina trabajan como mozas y se sumaron al reclamo: “Lo agotador de esto es que siempre somos los primeros en acatar las medidas. Todas las medidas restrictivas afectan directamente nuestras fuentes laborales y nosotros entendemos la situación de los empresarios porque la cosa no funciona. Al mendocino le cuesta salir a cenar temprano, entonces no va“.

Mirtha también trabaja en un hotel y expresó que en la empresa donde trabaja ya comenzaron a dar vacaciones a los empleados por falta de trabajo. “En el verano estuvimos bastante bien, pero ahora todo murió y los impuestos, el alquiler sigue vigente. Tenemos que seguir trabajando. Tengo 56 años y no es fácil en este contexto encontrar otro trabajo”.