Corriendo o caminando. Algunos llegaron primero mientras que otros se tomaron su tiempo. Lo importante ni siquiera es ganar, porque lo fundamental de la Maratón Otoño por la Vida pasa por otro lado: la posibilidad de pasarla bien en un domingo soleado, reir, compartir un mate y aportar un alimento no perecedero para comedores.

Miles de mendocinos se movilizaron por las calles de Capital desde la Emilio Civit en la Quinta Sección hasta el Barrio Cívico, junto a Casa de Gobierno.





Llegaron desde distintos puntos de Mendoza: Godoy Cruz, Capital, Guaymallén, Maipú, Luján de Cuyo y otros desde más lejos, como Rivadavia.
Con campera, en musculosa, con los cortos, con jeans, con la familia, con el perro, con los amigos. Incluso, ¡hasta con disfraces!
Ya en la llegada, sonaban las primeras bandas mendocinas que los esperaban para la segunda etapa de la mañana: elongar un poco, sentarse a tomar mate o agua, alguna tortita y a tirarse en el césped del predio verde.





