En el marco del desarrollo de la Marcha Federal Universitaria de este miércoles, se registraron incidentes en San Rafael. Omar Félix, intendente del departamento, denunció haber sido “reprimido” por la Policía de Mendoza en la concentración, algo que desde el Gobierno negaron y rotundamente.
La versión de Omar Félix
“La manifestación a favor de la universidad pública se vio afectada por una gravísima represión por parte de agentes de la Policía de Mendoza, quienes arremetieron contra estudiantes, docentes, jubilados, funcionarios y legisladores que se encontraban oyendo discursos de autoridades universitarias en el kilómetro cero de la ciudad“, aseguraron a través de un comunicado desde el entorno del jefe comunal.
Según el relato compartido, Félix, “al advertir la situación, pretendió interceder ante la Policía, pero los uniformados también lo reprimieron”, con “gas pimienta contra sus ojos”.

Desde el municipio expresaron que agentes de la Policía de Mendoza actuaron de manera provocadora durante la concentración en la Rotonda de la Bandera, al impedir inicialmente un corte de calles que -según afirmaron- contaba con las autorizaciones correspondientes del Municipio, Vías y Medios de Transporte y la Policía Vial. También señalaron que, ya en el kilómetro cero, los uniformados les pidieron a los jóvenes que bajaran las banderas.
Desde el Gobierno de Mendoza trataron de “absurda” la versión de Emir Félix
Desde el Gobierno, a través del Ministerio de Seguridad y Justicia, emitieron un comunicado dando una versión distinta de los hechos. En el mismo advirtieron que se desarrolló todo con total normalidad y que los incidentes comenzaron cuando un individuo agredió físicamente a un agente de la Policía, situación derivó en forcejeos y empujones. En el escrito aseguraron que efectivos utilizaron gas lacrimógeno pero que “nunca fue dirigido contra una persona en particular y mucho menos contra el intendente”.
El comunicado completo del Gobierno
“Lamentamos que en San Rafael, donde se concentraron cerca de 200 personas, se haya generado un reducto de tumulto en el que se empujó a la policía que, al igual que en el Gran Mendoza, cumplía la función de custodiar el orden. En esa circunstancia resultaron heridos varios policías de la provincia de Mendoza, en su mayoría auxiliares con poca antigüedad en la fuerza.
El episodio se desencadenó cuando un individuo agredió físicamente a una agente de la Policía, lo que motivó la intervención para proceder a su aprehensión. Durante el accionar, otras personas intentaron impedir el procedimiento, lo que derivó en forcejeos y empujones. Como consecuencia del tumulto, además de las lesiones sufridas por los efectivos —entre ellas golpes en brazos, rodillas y rostro— se registró la sustracción de elementos de uso reglamentario.
En medio de la situación y después de recibir un golpe de puño en el pómulo derecho, una de las oficiales perdió el equilibrio y cayó al suelo. En ese momento apeló al recurso de accionar el agente químico o gas pimienta de manera disuasiva y hacia una zona segura. Esta situación quedó plasmada en la denuncia que se realizó después de los acontecimientos. Es importante aclarar que nunca fue dirigido contra una persona en particular y mucho menos contra el intendente. Resulta una falacia, además de absurdo, sostener lo contrario: de haber sido alcanzado directamente, el jefe comunal habría requerido asistencia médica inmediata, ya que el gas pimienta produce irritación en vías respiratorias, ojos y piel. Por el contrario, pudo continuar brindando declaraciones públicas con total normalidad.
El Ministerio subraya que la fuerza de seguridad actuó conforme a los protocolos vigentes, limitándose a contener los desórdenes originados por la agresión a los agentes policiales, y que el resto de la manifestación se desarrolló sin inconvenientes“.
