Este mes llegará a Mendoza el creador del movimiento Estrellas Amarillas, ese símbolo que busca desesperadamente apelar a la memoria
por los numerosos muertos en accidentes viales evitables.
Julio Ambrosio nació y vive en Córdoba. Hace cinco años pintó en una ruta la primera estrella de color amarillo para recordarse y recordarle a todo automovilista que circule por ahí, que su hija Laura, de 21 años, murió frente a un volante. La primera estrella la pintó en noviembre del 2008 y desde entonces no para de pintar estrellas para avisar al conductor desprevenido que detrás de cualquier accidente fatal hubo una vida, una historia, y un tejido de afectos que llevarán esa herida toda su vida.
“La estrella significa que esas personas están en el cielo y el amarillo lo elegí porque es un color de luz, de vida, poético”, resume Ambrosio, quien llegará en los próximos días a Mendoza – aún no está confirmada la fecha de arribo– con el objetivo de crear un grupo de padres y voluntarios que extiendan la idea de concientización vial.
“Mendoza está difícil en estos momentos, se viven allí muchos accidentes y es importante generar conciencia, convocar a gente que pinte una estrella en cada lugar donde alguien se murió. Si esto sirve para salvar una vida, entonces, mi vida tiene sentido”, explica el cordobés.
En Mendoza existe casi una decena de estos símbolos de la memoria y cada una de ellos está pintado a mano –con pintura de demarcación de asfalto– por los familiares de la víctima y basados en un molde que provee la Fundación Laura Cristina Ambrosio Battistel. Se pueden ver algunas en el Corredor del Oeste, en la calle Bandera de los Andes, sobre la Panamericana y en algunas calles de Ciudad. Pero, como se trata de un movimiento que no es sistemático y que no tiene difusión extra a la pintada, pocos conductores conocen aún el sentido de esas estrellas.
“Lo piden porque quieren dejar una marca en el lugar de la tragedia, pero no hay nada formal que se movilice en esa provincia y nos gustaría que los padres se sumen”, contó Ambrosio.
El jefe de la Policía Vial, Roberto Munives, dice que ha visto las estrellas amarillas en la ruta. Pero no sólo eso, hasta colaboró en las pintadas de algunos rincones mendocinos, junto a los familiares de las víctimas. “Me parece que esto suma, aunque todo lo que se haga es poco para evitar los accidentes. Acompaño todos los actos que puedo. Incluso, ayudé a pintar una estrella y me comprometo con eso.
Me parece emocionante y el esfuerzo por generar conciencia y memoria vale la pena”, contó el funcionario.
En cambio, para el presidente de la Red Voluntarios Mendoza, Hugo Fiorens, la estrella “no tiene un gran impacto para reducir los accidentes en la ruta”.
“Mucha gente desconoce el significado de esa estrella. Creo que es un buen recurso, pero que hay que apelar a otras medidas más severas”, evaluó Fiorens, quien envió en mayo a la Legislatura un proyecto sobre emergencia vial que pretende medidas como quitar el carnet de conducir al responsable de una muerte vial, entre otros puntos.
En todo el país hay más de 6 mil estrellas amarillas en las rutas (de un metro de largo, aproximadamente), mientras que en las zonas urbanas hay más de 10 mil en todo el territorio nacional. Así lo indican las estadísticas de la fundación que nació en Córdoba y extendió su idea a varias ciudades del país, entre ellas, Capital Federal, Misiones, Neuquén, Bahía Blanca y hasta Mendoza.
Las pintadas están permitidas a través de la Ley Nacional de Tránsito, en la que se incluye la opción de crear un cartel de 70 x 70 centímetros en donde se recuerda el nombre de la víctima fatal y la edad.
Susana Flores es neuquina, pero su hijo Cristian murió en esta provincia. El joven de 25 años fue atropellado por un auto, el 24 de marzo del 2012, sobre la ruta Panamericana, en La Puntilla, Luján. El domingo, Susana pintó una estrella amarilla en ese lugar para recordar a Cristian y para crear conciencia en los conductores que pasen por allí. “Mendoza me da pena. Hay muchas muertes viales. No hay allí un grupo de padres que pinten estrellas. Cada persona que pasa por uno de estos símbolos debería bajar el acelerador y honrar a los muertos en la ruta”, concluyó la mujer.
