Mientras la Justicia de Mendoza investiga al menos cinco denuncias por presuntas estafas en la contratación de salones para cenas de egresados en Mendoza, siguen apareciendo testimonios de familias que indicaron haber sido engañadas por el empresario Mauricio Martín Morales, titular de OK Eventos, cuyo paradero continúa siendo incierto.
El caso se hizo público este lunes, cuando los alumnos de quinto año de la escuela Dr. Eduardo J. Chahla descubrieron que su soñada cena de fin de curso, pactada en el salón Casa Balear, no existía. Los estudiantes ya estaban vestidos y listos para celebrar cuando recibieron un comunicado que informaba que el evento se suspendía por un “supuesto” accidente sufrido por Morales. Nada de lo pagado estaba preparado.
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Gisela Soria, madre de uno de los estudiantes estafados, relató cómo se dio la secuencia de contradicciones y maniobras que profundizaron la indignación de las familias. Según explicó, cuando fueron en la noche del lunes a la casa donde Morales alquilaba, el dueño del lugar aseguró tener mensajes recientes del empresario. La Policía le pidió mostrar esas conversaciones, pero ya no estaban.
“El hombre había borrado los mensajes”, denunció en diálogo con El Sol.

Además, Soria también contó que lograron escuchar una llamada telefónica con Morales en altavoz: “Decía que él estaba bien, que estaba en San Juan, pero después se dio cuenta de que estábamos todos escuchando y cambió la versión”.
La estrategia de los padres
Luego del escándalo, las familias fueron citadas al salón Casa Balear pero, según la madre, la propuesta fue insuficiente y sin ningún tipo de apoyo económico.
“Nos dijeron que elijamos una fecha, pero lo único que nos daban era el salón. Por más que elijamos un día, hay que juntar plata para la comida, música, fotos y demás”, cuestionó.
Para los padres, lo llamativo es el cambio de postura por parte de los encargados del salón, sobre todo, la noche en que los estudiantes se quedaron sin su fiesta. Desde el establecimiento primero autorizaron el ingreso pero luego se retractaron.


“Al principio dijo sí (por el dueño), el salón está pagado, pueden entrar y a la media hora se arrepintió y nos sacó a todos afuera. Ayer (lunes) fue una burla, muchísimos papás estaban enojados”, explicó Gisela.
Frente a la falta de respuestas y el riesgo de perder una celebración que vienen pagando desde hace un año, las familias comenzaron a organizarse por su cuenta. El principal inconveniente es que si bien el salón ofreció una fecha, todos los demás costos recaen nuevamente en los padres:
“En una semana, gastar lo que venimos pagando en un año, es imposible. Hasta la seguridad debemos pagar para realizar el evento y que no caiga Diversión Nocturna”, lamentaron.
Entre las alternativas analizan eventos autogestionados, colaboración entre familias, búsqueda de DJs amigos, comida a la canasta y cooperación solidaria de otras instituciones.
Con la intención de poder cumplir el sueño de sus hijos y sin querer pedir dinero, Gisela Soria compartió su número de teléfono (2614714512) para todos aquellos que deseen colaborar con la causa.

La investigación judicial
El Ministerio Público Fiscal informó este martes que la causa quedó en manos de la fiscal Susana Muscianisi, de la Unidad Fiscal de Delitos Económicos e Informáticos. Para no comprometer futuras medidas, la Justicia evitó divulgar detalles de la investigación, pero pidió a todos los afectados que presenten su denuncia formal de manera virtual o presencial en la sede judicial.
Mientras tanto, siguen apareciendo en redes sociales nuevos casos de fiestas contratadas y pagadas que nunca se realizaron, lo que agravó el panorama y fortaleció las sospechas sobre un posible esquema de estafas múltiples.
