La cercanía temporal entre los terremotos registrados en Venezuela y Colombia despertó una pregunta entre quienes siguieron los últimos movimientos sísmicos: ¿los terremotos están “bajando” hacia Sudamérica? La respuesta de los especialistas de Mendoza es “que no existe una secuencia de sismos que se esté desplazando de norte a sur”.
El ingeniero civil especializado en estructuras y profesor de la Universidad Nacional de Cuyo, Daniel Quiroga, explicó que los movimientos sísmicos forman parte de una actividad tectónica que se mantiene de manera permanente en distintas regiones del planeta.
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En la misma línea, Stella Moreiras, investigadora principal del CONICET en el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) y profesora de la UNCuyo, calificó como un mito la idea de que los terremotos recientes estén descendiendo por el continente.
Venezuela y Colombia: terremotos diferentes
Uno de los principales puntos aclarados por los especialistas es que los terremotos de Venezuela y Colombia no fueron provocados por el mismo mecanismo tectónico.
En Venezuela intervienen diferentes placas tectónicas y sistemas de fallas. En cambio, el terremoto de Colombia está relacionado principalmente con la subducción de la placa de Nazca por debajo de la placa Sudamericana.
“Son obviamente sismos que dependen de la tectónica de placas, pero en distintos contactos entre placas”, explicó Moreiras.
La especialista también remarcó que, si se amplía la mirada histórica, hubo terremotos importantes en Chile antes de los movimientos registrados recientemente en Venezuela y Colombia. Esto demuestra que no existe un recorrido geográfico de los sismos que avance progresivamente hacia el sur.
Un terremoto puede ocurrir en un determinado punto de una placa o en el límite entre placas sin que eso implique que otro sismo posterior, ocurrido cientos o miles de kilómetros más lejos, haya sido causado por el primero.
El Cinturón de Fuego del Pacífico
Para entender por qué esta región registra una actividad sísmica importante hay que mirar un fenómeno mucho más amplio: el Cinturón de Fuego del Pacífico.
Quiroga explicó que se trata de una de las zonas tectónicamente más activas del planeta y que abarca regiones de Asia, como Japón e Indonesia, y sectores de América.
En el continente americano, el sistema incluye la costa oeste de Estados Unidos, Centroamérica y distintos sectores de Sudamérica, donde interactúan placas como la Sudamericana, Nazca y Cocos.
Estas placas se encuentran en constante movimiento. Al interactuar, pueden acumular y liberar energía, generando sismos. En determinadas zonas, esos mismos procesos tectónicos también están vinculados con la actividad volcánica.
Moreiras coincidió en que el vínculo entre terremotos y vulcanismo es especialmente importante en las regiones asociadas al Cinturón de Fuego.
El terremoto de Colombia
El sismo registrado en Colombia el 10 de agosto tuvo una magnitud de 7,4, de acuerdo con los datos citados por los especialistas.
Quiroga explicó que este tipo de terremotos asociados a procesos de subducción pueden alcanzar magnitudes muy importantes, aunque la profundidad a la que se producen puede modificar considerablemente la manera en que las ondas llegan a la superficie.
Una mayor profundidad puede generar una atenuación de las ondas sísmicas, por lo que un terremoto de gran magnitud no necesariamente provoca el mismo nivel de daños que otro de magnitud similar pero más superficial.
Por eso, para evaluar el impacto de un terremoto no alcanza con observar únicamente su magnitud: también es necesario considerar la profundidad, la distancia al epicentro, las características del suelo y la vulnerabilidad de las construcciones.
Los sismos ocurren permanentemente
Otro de los puntos que los especialistas buscaron aclarar es la sensación de que durante las últimas semanas se produjo una sucesión extraordinaria de terremotos.
Quiroga explicó que los sismos ocurren permanentemente en todo el mundo. Algunos son percibidos por la población y otros pasan inadvertidos debido a su baja magnitud, su profundidad o porque ocurren lejos de zonas habitadas. “En todo el mundo, a todo momento, hay sismos en forma permanente”, señaló.
Los organismos encargados del monitoreo sísmico registran diariamente numerosos movimientos alrededor del planeta. Por eso, la aparición de varios terremotos fuertes en las noticias no significa necesariamente que haya una “ola” que esté desplazándose por el continente.
¿Hay más terremotos que antes?
La acumulación de noticias sobre terremotos fuertes puede generar la sensación de que estos fenómenos son cada vez más frecuentes. Sin embargo, la existencia de varios eventos importantes en un período determinado no permite afirmar por sí sola que haya un aumento global de la actividad sísmica.
La Tierra mantiene una actividad tectónica constante. Las placas se mueven permanentemente y los terremotos se producen cuando la energía acumulada se libera.
Por eso, un terremoto en Venezuela no “empuja” necesariamente a otro hacia Colombia, ni un sismo colombiano implica que el siguiente deba producirse más al sur.
Peligro sísmico y riesgo: la diferencia clave
La explicación adquirió especial relevancia en Mendoza, una provincia ubicada en una zona de alta peligrosidad sísmica.
Quiroga destacó que existe una diferencia fundamental entre peligro sísmico y riesgo sísmico: “El peligro es lo que da la naturaleza”.
El peligro está relacionado con la posibilidad de que ocurra un terremoto en determinada región. El riesgo, en cambio, también depende de la vulnerabilidad de las construcciones y de la población.
Una zona puede tener un peligro sísmico elevado, pero si sus edificios están correctamente diseñados y construidos siguiendo los reglamentos vigentes, la vulnerabilidad puede ser menor. “El riesgo es la conjunción del peligro y la vulnerabilidad”, resumió el especialista.
Por eso, en una provincia como Mendoza no alcanza con hablar de terremotos: también es fundamental prestar atención a cómo se construye y qué tan preparadas están las estructuras para resistir movimientos sísmicos.
Los grandes terremotos durante 2026
Los movimientos de Venezuela y Colombia forman parte de una serie de terremotos de magnitud 7 o superior registrados durante 2026 en distintas partes del mundo.
Entre los eventos mencionados se encuentran:
- 22 de febrero — Malasia: magnitud 7,1.
- 24 de marzo — Tonga: magnitud 7,5.
- 30 de marzo — Vanuatu: magnitud 7,3.
- 1 de abril — Indonesia: magnitud 7,4.
- 20 de abril — Japón: magnitud 7,4.
- 7 de junio — Filipinas: magnitud 7,8.
- 24 de junio — Venezuela: magnitud 7,2.
- 24 de junio — Venezuela: magnitud 7,5.
- 17 de julio — México: magnitud 7,3.
- 10 de agosto — Colombia: magnitud 7,4.
