Luego de que se conociera el escándalo que envuelve al Polo Obrero por coacciones a sus integrantes para que paguen una “cuota sindical” por el plan social que reciben, sumando al desmanejo de los alimentos destinados a los necesitados, siguen apareciendo nuevas irregularidades en la organización que conduce Martín Rodríguez en Mendoza.
Una fuente a la que accedió El Sol permitió revelar la maniobra que el movimiento piquetero utilizó para justificar los alimentos que recibían y que no terminaba siendo entregada a quienes necesitaban esa asistencia.
El Polo Obrero recibe asistencia de módulos alimentarios por parte del Gobierno provincial y nacional. En el caso de Mendoza, la entrega se hace a través de la Dirección de Desarrollo Comunitario.
Las organizaciones sociales como el Polo Obrero reciben el alimento, que debe ser rendido a través de planillas que son llenadas con los datos de las personas que recibieron el alimento. Sólo de esta manera desde el Gobierno autorizan una nueva entrega.


“A ellos siempre les faltan planillas por llenar. Entonces, lo que hacen es pedirle a la gente que recibe los módulos que firmen más de una planilla. Pero no les entregan dos módulos -por cada planilla-, sino que les dan un bolsón y un aceite. El resto de los alimentos se los deja la organización”, afirmó un exintegrante.
Los delegados del Polo Obrero le remarcan a la gente que los firmantes sólo coloquen nombre y apellido, documento, dirección y firma. Esto es importante, ya que desde la organización se encargaban de completar la fecha. De esta manera, pueden colocar días de entrega distintos y cumplir con los requisitos que exige el Gobierno.
Esto se conoce apenas un día después de que un exintegrante de la organización contara irregularidades vinculadas al manejo de los alimentos por parte del Polo Obrero.
““Yo trabajaba en el depósito y cada dos por tres teníamos que tirar comida porque se vencía antes de que se entregara o porque se lo comían las ratas”, explicó un exintegrante del Polo que era obligado a marchar ya que, de no hacerlo, perdería los beneficios que le asistía el Estado argentino.
La pérdida de alimentos en mal estado, por otro lado, no significaba un problema para los dirigentes piqueteros. Por el contrario, se traducía en otra posible protesta para conseguir más ayuda.
“Usan como pretexto que no tienen comida para hacer marchas y que la gente salga a pedir. Así logran que les den más”, señalaron.
La respuesta del Gobierno
Desde la Provincia explicaron cómo es el proceso de control que llevan adelante desde la Dirección de Desarrollo Comunitario para controlar la entrega de alimentos al Polo Obrero y al resto de las organizaciones sociales a las que asisten.
“A las organizaciones sociales se les entregan módulos que son rendidos con los datos y firmas de los beneficiarios a que fueron entregados los recursos. Si no tienen las rendiciones al día, no retiran. En el caso del Polo Obrero, la última vez que retiraron fue el 12 de septiembre“, indicó un vocero del Ministerio de Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial.
Esto, porque El Sol intentó nuevamente tratar de comunicarse con Ernesto Mancinelli, director General de Desarrollo Comunitario que, además de ser dirigente de Libres del Sur -que tiene, a su vez, un brazo piquetero, Barrios de Pie-, está a cargo en el Ejecutivo de las relaciones institucionales con las organizaciones sociales. El intento por conseguir su palabra fue en vano.
Un portavoz explicó que “las organizaciones hacen previamente una carga de beneficiarios” y que desde la dirección que conduce Mancinelli, se encargan de “supervisar puntos de entrega de las organizaciones”.
No detallaron si hay un control de los depósitos donde se guarda la mercadería, como tampoco si hay un chequeo posterior de los beneficiarios que reciben la ayuda estatal.
