Mientras que en todo el país se discute la despenalización del consumo personal de marihuana, la realidad indica que en Mendoza es poco y nada lo que se hace para prevenir y tratar adicciones.
La provincia cuenta con seis centros preventivos estatales que no alcanzan para atender en profundidad la demanda, ya que en ninguno de ellos se trabaja con internación y sólo prestan atención ambulatoria.
Los que tienen internación son dos y no pertenecen al Estado.los lugares. Los centros estatales de prevención están ubicados en Godoy Cruz, Las Heras, Malargüe, San Martín, Capital y uno en San Rafael, en el Hospital Schestakov.
Estos centros trabajan de manera ambulatoria con el asesoramiento de un gabinete multidisciplinario, donde la problemática de la adicción es abordada por médicos, psicólogos, psiquiatras y operadores.
Sólo dos centros internan personas adictas para un seguimiento completo del paciente, pero ninguno pertenece al Estado. Uno es Remar, una ONG benéfica-cristiana cuya denominación significa Rehabilitación de Marginados, que no recibe ayuda oficial para su labor. El otro es Cable a Tierra, una entidad civil cuyos tratamientos tienen un costo y también hay un centro en Las Heras llamado Conexión, pero que sólo tiene atención diurna.
En Remar, la atención que reciben los pacientes no está basada en medicación ni contención psicológica, a los internos se les brinda ayuda espiritual, por esta situación no son reconocidos por el Plan Provincial de Adicciones ni por el Ministerio de Salud.
“Las veces que hemos hablado con gente del Plan de Adicciones no ha ofrecido enviarnos psicólogos y psiquiatras. Nosotros les hemos dicho que no tenemos problema en que lo hagan pero que nuestro trabajo no pasa por medicar a los chicos o chicas, que nuestra labor es más profunda, es cambiar su vida de raíz”, explicó Ariel Lazaré, director provincial de Remar y adicto a la cocaína rehabilitado.
“Nosotros somos un grupo cristiano fundado en la autoayuda. Nos mantenemos con la labor de los mismos internados que trabajan solidariamente para ayudar a los demás, y no estamos de acuerdo con medicar a los pacientes, salvo en casos extremos como la esquizofrenia. De lo contrario, no creemos que cambiar una droga por otra sea la solución al problema”, enfatizó Lazaré.
En Remar, el tratamiento tiene tres fases: la primera de desintoxicación, la segunda de ocupación y la tercera de reinserción.
En la primera al paciente se lo separa de su entorno y se lo interna en granjas de otras provincias, con el objeto de alejarlo de su círculo vicioso de consumo, en la segunda se le otorga un rol al interno y se le asigna una tarea para que se sienta útil y colabore con el resto del grupo y, por último, la etapa final en la que el paciente vuelve a su lugar y decide cómo seguirá su vida.
El otro centro con internación es Cable a Tierra, una entidad de la sociedad civil que trabaja en adicciones pero cuyos tratamientos son pagos.
“En?Mendoza sin dudas que hay deudas pendientes en materia de adicciones, tenemos poco centros y sabemos que no son comunidades terapéuticas como sería lo ideal para tratar el problema, pero hacemos lo posible con lo poco que hay. Hace algunos años había unos trece centros de la sociedad civil que trabaja con adictos, pero han ido desapareciendo y no han aparecido centros nuevos”, explicó Mauricio Vezzoni, titular del Programa Provincial de Adicciones.
“En los centros de atención ambulatoria, lo que se hace es evaluar al paciente y, a base de su situación, tomar las decisiones más adecuadas como puede ser su internación en centros especializados en otros lugares del país. Para esto contamos con las becas enviadas desde la Nación por el Cedronar, que oscilan los 2.000 pesos y que son una forma de ayudar a las familias de pacientes que no pueden costear un tratamiento”, informó Vezzoni.
Así las cosas, la problemática de la adicción a las drogas es una materia a resolver en Mendoza, donde el peregrinar de familias con este problema en su seno, en la mayoría de los casos, no encuentra respuesta.
En la provincia existen sólo dos centros con internación para adictos
Mientras se debate sobre la despenalización del consumo personal de marihuna, la realidad indica que en Mendoza son muy pocos los lugares que tratan este problema con internación y ninguno es del Estado.
