Cuando alguien piensa en un hospital, su mente lo asocia automáticamente a un lugar pulcro, silencioso, con un aura ceremonial, generalmente blanco y verde. Se vienen a la cabeza las imágenes de pasillos largos guardapolvos blancos. El eco de zapatos al caminar, alguien tosiendo, y algún llanto de un niño. Inclusive tiene asignado un olor en la memoria olfativa y, en la mayoría de los casos, no se considera agradable.

Ahora, si se imagina el mismo hospital con todas las imágenes anteriores y se le suma músicos con guitarras y ukeleles, payasos con peluca, maquillaje y una nariz roja, magos haciendo trucos con una galera. En este nuevo cuadro se descomprime el aura ceremonial, se remplaza el eco de los zapatos por melodías pegadizas, se acaba el reinado de los colores verde y blanco y, por sobre todas las cosas, se cambian muchos de esos llantos por sonrisas.

Este paradigma lo vienen a proponer desde Emergencia de Sonrisas, un grupo de artistas de hospital, que buscan modificar la realidad de muchas personas que están transitando largos tiempos de internación, transmitiéndoles alegría y diversión para que su día a día sea más ameno.

Once años sacando sonrisas

El grupo, que se formó en octubre de 2011, está cumpliendo 11 años y aunque comenzó con 9 integrantes, hoy son cinco los artistas que lo componen.

Mariano Martínez es actor y profesor de teatro, pero dentro de los hospitales es conocido como el “Payaso Sopaipilla“, es uno de los integrantes fundadores de la agrupación.

El otro que también está desde el principio es Gustavo Jofré, quien tiene 51 años, es músico y toca varios instrumentos, además de cantar. Por eso es que cuando se pone en personaje pasa a ser el “Doctor Musicón“.

Sandra Ríos es profesora de nivel inicial y da clases en una escuela del barrio La Favorita, y se sumó al grupo luego de conocerlos en un evento solidario donde quedó fascinada. “Cuando la magia despierta mi corazoncito de payasa me llamo Doctora Alegría“, dijo con la sonrisa de alguien que ama lo que hace.

Adriana Mercery, también trabaja en el ámbito educativo, y está estudiando para ser enfermera profesional y, dentro de Emergencia de Sonrisas, es la “Doctora Lechuguita”.

Cinthia Legui es la quinta integrante del grupo, también es actriz y profesora de teatro y, dentro de los hospitales, es conocida por niños y grandes como “Lupita“.

Su labor lleva once años ininterrumpidamente, trabajando principalmente en el Hospital Pediátrico Alexander Fleming, pero también hacen visitas a distintos centros de salud de la provincia.

Sus intervenciones duran aproximadamente 15 minutos por habitación, donde buscan alegrarle la jornada al paciente que los espera. Con su clown orientado en sanidad, lograron ser queridos por todos los que lo conocen. Inclusive pacientes recuperados vuelven al hospital exclusivamente a saludarlos.

Por su gran trabajo, la Cámara de Senadores de la provincia les entregará un reconocimiento, el próximo 2 de noviembre, en el anexo ubicado en calle Sarmiento de Ciudad.

Allí, aprovecharán para cantar algunas de sus canciones del Disco Saludable, que terminaron de grabar este año y posiblemente presentarán en diciembre.

Cambiar el paradigma

Las enfermedades crónicas, que requieren muchas veces años de tratamiento, hacen que muchos chicos pierdan parte importante de su infancia, reemplazando juegos por visitas a los médicos y golosinas por medicamentos. De ahí la idea de empezar a cambiar el paradigma de la salud y recordar que los niños dentro de los nosocomios siguen siendo niños y necesitan divertirse. 

La figura de los artistas en los hospitales recupera la capacidad de juego del pequeño que está internado, además, de reforzar los lazos familiares con las personas que acompañan al niño, que muchas veces se desgasta de tanto estrés”, contó Martínez, que además pide “normalizar la figura del artista en los hospitales”.

Gustavo Jofré afirmó que “hay que romper el paradigma de que el hospital es un lugar donde nadie quiere estar, y transformarlo, a través de la música y la risa, en un lugar donde los chicos no padezcan el estar ahí. Hoy hay niños que tuvieron enfermedades largas, que se recuperaron y vuelven al hospital solo para saludarnos”.

El objetivo de llevar música, humor y magia a un hospital a través de la figura del payaso, es ideal, “ya que este no puede enojarse, no puede tener ninguna posición política, y tiene como objetivo máximo llevar al paciente al juego”, señalaron.

“Sabemos que hay nenes en este momento que están mirando el techo, que en el mejor de los casos está pintado de blanco, una ventana que da a cualquier lado y el personal de salud que está concentrado en la función que es la más importante, que es la sanitaria. Mientras que nosotros intentamos que los niños no pierdan la infancia ni la capacidad de juego“, remarcaron y afirmaron que su trabajo es parte fundamental del engranaje sanitario.

El objetivo final es que el niño, al menos durante los 15 minutos que dura la visita, se sienta en su casa y no en un hospital.

La relación con los médicos

La búsqueda de reconocimiento como una figura necesaria dentro de los hospitales, en medio del duro momento económico que atraviesa el país, es prácticamente una misión imposible. La realidad es que el sistema de salud está cada día más saturado en el país. Una situación social frágil, sumado a una inflación galopante, repercute indudablemente en el servicio público, ya que aumenta su demanda porque a muchos ya no les alcanza para pagar una prepaga mientras que otros se quedan sin trabajo y, por ende, sin obra social.

“El hecho de que la salud esté en crisis hace que la figura del artista de hospital sea más difícil de reconocer, imagínate que hay veces que no hay recursos para comprar agujas, menos va a haber para contratar payasos”, indicó Jofré.

Esta falta de recursos y con sistema de salud, siempre al límite, obliga a los profesionales médicos estar 100% abocados a las urgencias. 

“Nosotros no queremos ser una molestia para los profesionales de la salud, ni queremos ser un estorbo para ellos, sino que queremos ser una herramienta más para la atención integral del paciente“, remarcó Sandra y afirmó que la visión del grupo es que “el artista de hospital llega para cerrar un ciclo de atención”.

El trabajo en comunión entre médicos y artistas se está dando cada vez más, de ahí la mirada optimista que tienen con respecto a la relación que, a futuro, servirá para un tratamiento que abarque mejor al paciente.

La dificultad para conseguir recursos

El hecho de que sea un trabajo voluntario complica el crecimiento del grupo. Si bien los integrantes que están, y los que estuvieron en su momento, tienen una vocación muy grande, la realidad es que sin un sustento económico es muy difícil continuar.

Es por esto que están tramitando la personaría jurídica para conformarse como una asociación civil, para poder participar de proyectos estatales y, además, para facilitar que las grandes empresas que quieran aportar recursos puedan hacerlo.

“Si todo sale bien el año que viene ya tendremos aprobada la personaría jurídica que nos va a permitir realizar actividades y cobrar por ellas y conseguir que empresas banquen el proyecto con donaciones o convenios”, detalló Martínez.

Y, párrafo seguido, agregó: “Necesitamos recursos no solo para poder mejorar y poder capacitarnos mejor, o tener más herramientas, sino también para poder dejarles a los niños que visitamos algo. Muchas veces nos ha pasado que hay chicos que les ha gustado alguno de los juguetes que utilizamos y obviamente que se lo damos con todo el amor del mundo, pero es un juguete menos que tenemos para la habitación de al lado”.

Un disco de hábitos saludables, su nueva propuesta

Además de todo lo que realizan para sacarles una sonrisa a los chicos, este año terminaron de grabar su primer disco de canciones saludables, con temas propios y algunos del ideario colectivo.

El disco fue grabaron en Mendoza e incluye canciones propias como “La cumbia del lavado de manos” o “El rap de la vacunación” y otras popularmente conocidas como: “El achís saludable” del payaso Plin Plin y una reversión del “Auto de Papá” de Pipo Pescador.

Además, todas las canciones tienen información 100% chequeada sobre los hábitos saludables que no deben faltar.