Mendoza es la provincia con el sistema electoral más íntegro del país, según indica un informe publicado por la organización Transparencia Electoral que mide los sistemas de sufragio en todo Latinoamérica.

El podio lo completan la Ciudad de Buenos Aires y Tierra del Fuego, mientras que Santa Cruz y Formosa se encuentran en el fondo de la tabla.

En el caso de Mendoza, el informe destaca la utilización de la Boleta Única, la imposibilidad de reelección de los gobernadores y la obligación para los candidatos de encuadrarse en el sistema de Ficha Limpia (donde los candidatos no deben tener causas abiertas), entre otros factores.

La publicación diferencia a los sistemas electorales provinciales en tres categorías: integridad alta en las que se encuentran Mendoza, Ciudad de Buenos Aires, Tierra del Fuego, Córdoba y Santa Fe; media -La Pampa, Salta, Jujuy, Entre Ríos, Chaco, Río Negro, Neuquén, Corrientes, Chubut y Buenos Aires-; o baja en las que están consideradas Tucumán, Misiones, Catamarca, La Rioja, San Juan, San Luis, Santiago del Estero, Formosa y Santa Cruz.

Los de integridad alta son aquellas provincias que celebran elecciones en contextos favorables, no solo porque sus sistemas electorales, determinados por sus marcos legales, ofrecen mayores niveles de competitividad, sino porque históricamente se han cumplido condiciones mínimas de regímenes democráticos, como la alternancia, las oportunidades reales de la oposición de acceder al Poder, y el acceso a la información.

En tanto, las que se ubican en la categoría moderada son provincias en las que hay deficiencias en algunos o muchos aspectos, lo que implica la necesidad de que los partidos políticos y la ciudadanía permanezcan atentos al proceso en todas sus etapas, para evitar que estas deficiencias se traduzcan en factores que directamente afecten la competitividad democrática. Por lo general, son distritos en los que las normas incluyen artilugios para maximizar el beneficio partidario o hay abuso de recursos públicos en favor de una opción y compra de votos.

Finalmente, los de integridad baja son los distritos que tienen serias deficiencias que las pueden llegar a convertir en regímenes híbridos, es decir, sistemas de gobierno en los que conviven aspectos de la democracia con los de una autocracia. Son provincias que históricamente reúnen muchas características propias de un sistema cerrado: carecen de oportunidades reales para la oposición, por lo general rige la reelección indefinida y el uso de lemas y acoples, no hay alternancia, acceso a datos, y abuso de recursos públicos a favor de la opción oficialista.