Ulpiano Suarez, intendente de la Ciudad de Mendoza, quiere darle pelea a los grafiteros, quienes llenan la capital de pintadas, una problemática que, hasta ahora, no le han encontrado la solución. Presentará un proyecto en el Concejo Deliberante para que sean juzgados por un jurado vecinal.
Nuevos grafitis y tags, nombres firmados en aerosol, aparecen a diario en el microcentro. Esto afecta a comerciantes, frentistas y al propio municipio, en su búsqueda de brindar la imagen de una ciudad limpia a los vecinos y a los turistas que la visitan.
Ahora el intendente apelará a los vecinos para intentar que los grafiteros tomen conciencia en pro del cuidado del espacio público, a través de un “jurado vecinal” que juzgará dichas acciones.
“Es una conducta que está tipificada en el Código de Convivencia, entendemos que esto requiere de justamente convivencia y que, en este caso, se expresa en el cuidado de los bienes del espacio público y en no hacer ese grafiti en el banco de una plaza o en el muro de un edificio”, declaró Suarez.
Si bien desde la comuna sostuvieron que labran sanciones contra los que incurren en esta falta, eso parece no alcanzar para que cesen las pintadas en la Ciudad, que se realizan en cualquier momento del día, mientras que las acciones sancionatorias corren detrás.
“Estamos planteando, en el marco del proyecto de jurado vecinal que vamos a enviar al Concejo Deliberante, que esa conducta, como también el uso pirotecnia, y alguna más, sean las que va a juzgar el jurado vecinal”, indicó el intendente, quien dijo que la iniciativa se presentará en el transcurso de este mes.
Respecto a la solución de esta problemática, el jefe comunal explicó: “Entendemos que no es tanto la sanción económica que podemos aplicarle al que vandaliza bienes o hace un grafiti, en ese jurado se puede contribuir a ese proceso de tomar conciencia que hay que cuidar los bienes, porque son de todos”.
Este tipo de vandalismo está previsto en el Código de Convivencia Municipal y también en el Código Contravencional de la Provincia, que prevé multas para “el que, manchare, ensuciare, fijare carteles, dibujare cualquier anuncio, leyenda o expresiones de cualquier tipo” tanto bienes públicos como privados, con valores que van de entre $27 mil a $36 mil.
En las paredes de la ciudad no solo hay tags y grafitis, sino también dibujos realizados por artistas visuales, que en algunas ocasiones intervienen paredes con el permiso de los dueños del lugar.
