El papa Francisco tuvo un encuentro este martes en el Vaticano con Aníbal Guevara, hijo de un ex militar juzgado en Mendoza por delitos de lesa humanidad y condenado a prisión perpetua por su actuación en la última dictadura militar.
De la reunión también participó Arturo Larrabure, hijo del coronel Argentino del Valle Larrabure, militar secuestrado y asesinado por el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) en 1975.
“Nunca un papa nos ha recibido y menos uno argentino. Tiene mucho valor simbólico”, contó Larrabure en declaraciones periodísticas, y señaló que el Sumo Pontífice lo instó a seguir trabajando.
“Fue una reunión emotiva y distendida donde el Papa Francisco se permitió algunos chistes antes de empezar y dio todo el tiempo que necesitamos para exponer nuestra situación”, indicaron los asistentes. Incluso, al final de la audiencia les entregó un rosario y una copia de su libro “Soñemos Juntos”.
El caso del coronel Larrabure, muerto por el ERP luego de permanecer secuestrado un año y de pedir a su familia y a sus compañeros de armas que perdonaran y no guardaran rencor hacia sus victimarios, tiene una connotación especial para la Iglesia, dado que el obispo castrense, monseñor Santiago Olivera, impulsa la recopilación de testimonio y documentos para promover una causa de beatificación, por considerar que su muerte constituyó un martirio.
Por su parte, el mendocino Aníbal Guevara, forma parte del grupo Puentes por la Legalidad, quienes reclaman por “violaciones a los derechos humanos y al debido proceso en los juicios de lesa humanidad”.
En su exposición, Guevara reparó “en las violaciones a los derechos humanos y el debido proceso penal que se dan en los juicios de Lesa Humanidad desde la reapertura en el año 2005, en donde se condena indiscriminadamente y la gran mayoría de las veces sin pruebas de participación en delitos”.
También habló del objetivo de la asociación de construir justamente los puentes con los familiares de víctimas de la dictadura para que su reclamo de Legalidad pueda ser escuchado y de los esfuerzos en construir nuevas formas de procesar el dolor que a tanta gente continúa generando esta situación.
El ex teniente Aníbal Alberto Guevara fue condenado a perpetua en 2010 en el primer juicio que se hizo en Mendoza (en San Rafael) por delitos de lesa humanidad. Se lo acusó de haber participado en operaciones de secuestro, tortura, desaparición de personas y homicidios. En 2017 recibió una nueva condena por decenas de hechos similares.
En 2011, Aníbal (hijo) impulsó y protagonizó un escrache contra el entonces presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti.
