Diego Pozo es un exfutbolista y director técnico argentino nacido en Mendoza que se desempeñaba como arquero y su logro más destacado fue formar parte de la Selección argentina en el Mundial Sudáfrica 2010, convocado por nada más y nada menos que Diego Maradona. Recientemente se desempeñó como director técnico de FADEP (Fundación Amigos por el Deporte) en el Torneo Federal A, cargo que dejó a fines de septiembre.
Con la llegada de los temporales producto del Súper Niño, los intendentes del Gran Mendoza -es decir Capital, Las Heras, Godoy Cruz, Maipú y Luján de Cuyo– le rindieron un sentido homenaje al arquero con pasado en el Tomba y Colón de Santa Fe.
A las comunas se les empezó a correr al maquillaje y los problemas en las calles de la zona metropolitana no tardaron en notarse. En el marco de un octubre histórico por lluvias -consistentes, pero sin inundaciones severas- el estado del asfalto mostró su peor cara: cada dos cuadras aparece un Pozo que le causa dolores de cabeza a todos los conductores de autos y motos. En más de una ocasión, quienes circulan pinchan una rueda o dejan el tren delantero mientras, por ejemplo, van camino a su trabajo.
Nobleza obliga: muchas veces los municipios arreglan una calle y Aysam la rompe a los cinco días. Es entre otros aspectos uno los motivos por los que hay tensión entre las comunas y dicho organismo.
No obstante, el estado de las calles deja mucho que desear. En algunos territorios tuvieron años para reparar de forma integral cruces de mayor flujo vehicular, pero optaron por el clásico bacheo provisorio, el cual quedó al descubierto en estas semanas.

El Sol ya lo explicó luego de consultar al Colegio de Ingenieros. El asfalto no se deteriora únicamente por el impacto directo de las gotas de lluvia. El principal problema aparece cuando el agua encuentra grietas, juntas o sectores dañados y se filtra hacia las capas inferiores de la calzada.
Cuando la base se humedece y pierde estabilidad, deja de distribuir correctamente el peso de los vehículos. La presión de las ruedas provoca hundimientos, desprendimientos y nuevos pozos que, con el tránsito y las precipitaciones, pueden crecer en poco tiempo.
Cuando se tapa un pozo sin recuperar correctamente la base, el agua puede volver a ingresar y las nuevas lluvias terminar desprendiendo el material. Así, una reparación que parecía resuelta vuelve a convertirse en un bache.
El arquero mendocino Pozo será titular en la temporada de primavera/verano. Los mendocinos deberán esquivarlo cada vez se lo encuentren al circular por las calles.
