Pablo Guzmán, un mendocino oriundo de Las Heras, sobrevivió al choque de dos trenes de alta velocidad que conmocionó a España. El hombre viajaba este miércoles a Sevilla para reencontrarse con su hijo de seis años cuando la formación en la que se trasladaba impactó contra otro tren. El accidente dejó al menos 69 muertos y alrededor de 200 heridos, según los últimos reportes difundidos. 

Guzmán sufrió una fractura de tabique nasal, contusiones y cortes provocados por los cristales. Sin embargo, en medio de la desesperación, logró salir de uno de los vagones y colaborar con otros pasajeros que intentaban escapar de los restos de la formación.

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“Estoy impactado, la verdad”, contó en una entrevista en un canal español, en la que relató cómo vivió el accidente y las escenas que encontró al salir del tren. Su testimonio permitió reconstruir el drama que atravesaron los pasajeros en una de las tragedias ferroviarias más graves de los últimos años en España.

Guzmán continúa internado, a la espera de nuevos estudios médicos para determinar el alcance de las lesiones que sufrió durante el choque. Contó que le realizaron una tomografía computada (TAC) en una de sus piernas y que los médicos volvieron a revisarle el tabique nasal, ya que sufrió una fractura durante el accidente.

“Ahora estoy en el hospital, esperando diferentes estudios”, explicó el mendocino, quien reconoció que todavía se encuentra afectado por lo ocurrido. Según contó Guzmán a El Sol, el impacto físico y emocional de la tragedia le dificulta reconstruir lo sucedido con claridad.

A las lesiones se sumaron las pérdidas materiales. Guzmán quedó sin su equipaje y sin la billetera, mientras que su celular terminó completamente roto, lo que también le complica las comunicaciones en medio de la emergencia.

Un motivo familiar

Guzmán tenía un motivo familiar para emprender el viaje: iba a Sevilla para visitar a Enzo, su hijo de seis años. El trayecto, que debía ser una oportunidad de reencuentro, terminó convertido en una experiencia traumática.

El choque ocurrió este miércoles, cerca de las 8.53, en las inmediaciones de Urda, en la provincia de Toledo. Un tren AVE de Renfe alcanzó por detrás a una formación de la empresa Iryo que permanecía detenida en la línea de alta velocidad que conecta Madrid con Andalucía. El impacto provocó el descarrilamiento de varios vagones y dejó a cientos de pasajeros afectados.

El mendocino viajaba en el vagón 6, en el extremo de la formación. Esa ubicación fue determinante para que pudiera sobrevivir, mientras que los coches situados más adelante sufrieron daños devastadores.

“Mi tren fue el límite”, explicó al describir la diferencia entre lo que ocurrió en su vagón y la destrucción que encontró en los sectores delanteros.

El rescate en medio de los vagones destrozados

Después del impacto, Guzmán y otros pasajeros intentaron abrir una salida para escapar. En medio de la desesperación, utilizaron un martillo para abrir el vagón y permitir que las personas pudieran bajar.

“Lo abrimos entre todos por la desesperación”, recordó. El mendocino explicó que los primeros coches estaban completamente destrozados y que, en algunos sectores, era difícil distinguir los restos de los vagones.

Aunque estaba herido y aturdido por el golpe, se concentró en ayudar a quienes necesitaban salir. Durante la entrevista también relató la crudeza de las escenas que presenció y los recuerdos que comenzaron a aparecer una vez que pudo alejarse del lugar.

Además contó al explicar que durante parte del accidente permaneció aturdido. Con el paso de las horas, comenzó a procesar lo ocurrido y a dimensionar la magnitud de la tragedia.

Las lesiones físicas fueron una parte del impacto. También quedaron los recuerdos de los gritos, los restos de las formaciones y las personas que no lograron sobrevivir.

Las lesiones de Pablo Guzmán 

El sobreviviente detalló que sufrió una fractura de tabique nasal, además de contusiones y cortes por los cristales. A pesar de las heridas, expresó alivio por haber salido con vida. “Viendo lo que he visto, la verdad es que estoy muy contento con la suerte que tuve”, afirmó.

Guzmán también describió la dificultad de poner en palabras lo sucedido. Al recordar el accidente, dijo que la experiencia parecía una película, aunque las imágenes y los sonidos seguían presentes.

A pesar de las lesiones y de la conmoción, Guzmán manifestó su intención de continuar hasta Sevilla para reencontrarse con Enzo.

Qué se sabe del choque de trenes

La investigación se concentró en la secuencia de decisiones que precedió al impacto. Según la reconstrucción inicial, una falla informática afectó el sistema de seguridad ferroviaria LZB alrededor de las 8.30. Los trenes quedaron detenidos y, posteriormente, el centro de control de Adif habría autorizado la reanudación de la marcha.

La principal incógnita es por qué el AVE continuó avanzando mientras el Iryo permanecía detenido en la misma vía. Las autoridades investigan las comunicaciones entre los maquinistas y el centro de control, así como el funcionamiento de los sistemas de seguridad. Por el momento, no hay una conclusión definitiva sobre las causas ni sobre las responsabilidades.